Elvis Costello: "No soy un rockero"

El músico, que ha encontrado en el cine una nueva forma de expresión, reniega de las fórmulas que aseguran el éxito
(0)
19 de diciembre de 1999  

LOSANGELES (Especial para La Nación ).- Sus padres jamás imaginaron que el Declan MacManus con el que lo bautizaron iba a quedar sólo como una anécdota. Ni Elvis ni Costello, este polifacético músico nacido en Londres hace cuarenta y cinco años honró, sin embargo, una vieja tradición familiar. Su abuelo paterno era trompetista y su padre también, que -además- cantaba en la orquesta de Joe Loss. Como si todo esto hubiera sido poco, su madre trabajaba en una disquería local y desde niño le mostró el ancho mundo de la música llevándolo a conciertos, aunque según confiesa alias Costello, su verdadero maestro fue un viejo tocadisco Decca Decalion con el que él mismo se enseñó a tocar la guitarra. No le fue nada mal. Durante su adolescencia escuchaba la música de los Beatles y soñaba ser como ellos.

Nunca llegó a tener tanta fama, pero unos cuantos años después Paul McCartney lo convocó para que se sentara a componer con él: "Yo nunca voy a olvidarme de "Please, Please Me", de los Beatles, porque fue el primer disco que pude comprarme", señala Costello, aunque confiesa que primero fue marcado por Sinatra. "Mis padres siempre me dijeron que cuando yo era un bebito estaba enamorado de "I´ve Got You Under My Skin", de Frank Sinatra. Esa canción me llamaba la atención, aun antes de que supiera hablar. Supongo que es llamativo que ya me gustara cierto tipo de música antes de que pudiera decir una palabra", señala y vuelve a Paul McCartney: "Con él ya nos conocíamos porque durante la década del ochenta nos encontrábamos todo el tiempo en los estudios de grabación. No éramos grandes amigos ni nada por el estilo, pero siempre nos saludábamos. Y de pronto él me mandó una invitación para que lo ayudara en un disco que estaba preparando. Lógicamente cuando uno está trabajando con él no está pensando en eso. Uno no puede manejarse con la mentalidad del admirador. Aunque nunca te puedas olvidar que estás trabajando con el que compuso "Yesterday" tenés que sentarte con él como un compositor profesional y adulto que tiene ciertas cualidades artísticas por las que ha sido convocado".

Doctor en composición

Declan, alias Elvis, actuó por primera vez en público con sólo quince años, y a los veinte ya sabía que la música sería su carrera, abandonando sus estudios. No se equivocó. En 1976 sacó su primer álbum, "My Aim is True" y no paró desde entonces.

Primero con su banda The Attractions, luego como solista, Costello recorrió el mundo llevando su música, que además fue adoptada por muchos otros cantantes que encontraron en sus trescientos y pico de temas una buena inspiración.

Un verdadero doctor en composición, Costello ha colaborado, además de con McCartney, con Bob Dylan, Brian Eno, Tony Bennett, Neil Young, The Chieftains y, más recientemente, con el legendario Burt Bacharach, con quien se topó por primera vez cuando los productores del film "Grace of My Heart", de Allison Anders, los reunieron para que crearan una canción para ese film. Aunque provenientes de mundos muy diferentes de la música, los dos se llevaron tan bien que terminaron sacando un álbum juntos, "Painted From Memory", a la sazón el último trabajo discográfico de Costello.

Elvis aporta los detalles de esa experiencia: "El único problema que tenía la propuesta que nos hicieron era que necesitaban la canción para cinco días después, algo nada fácil de resolver, porque yo vivo en Dublín y Burt, en California. Terminamos por componer la canción telefónicamente. Fue una manera un tanto extraña de trabajar, y aunque puede parecer un tanto ridícula vista desde lejos, creo que nos ayudó a complementarnos, porque nos quitó las dudas mutuas que podíamos tener de trabajar acerca del otro. Ambos tenemos ideas muy definidas acerca de la música, estilos muy definidos y muy diferentes. A través del teléfono encontramos la forma de acordar y de entendernos. Digamos que limamos nuestras diferencias muy rápidamente".

-¿Qué clase de miedos te generó la idea de trabajar con Burt?

-Mi principal miedo era que yo no quería limitarme a escribir la letra, yo quería colaborar tanto en la letra como en la música. Rápidamente, me enteré de que Burt no es muy amigo de compartir la composición musical. Sólo lo ha hecho en contadas ocasiones a lo largo de toda su carrera. El día que lo llamé por primera vez él no estaba, me atendió su contestador automático. Y como yo ya tenía una idea en la cabeza, le toqué la canción y se la dejé grabada en su contestador. Después me arrepentí y me dio miedo que se lo tomara a mal. Pero por suerte le gustó mi melodía y mi gesto. De alguna manera él me respondió musicalmente, y la canción se volvió algo así como un diálogo musical. Salió bastante bien para haberla compuesto en seis días y por teléfono. Seis meses después nos reunimos para grabarla para la película, con Burt tocando el piano y yo cantando. Nos gustó tanto la experiencia que decidimos repetirla, y a principios de 1997 nos juntamos a componer, sin teléfonos de por medio. Yo viajaba a California, o nos encontrábamos en Nueva York durante cinco días. Antes de cada encuentro preparábamos diferentes fragmentos de composición pensando en lo que podía aportar el otro. Después de cada encuentro yo me volvía a Dublín con una pila de manuscritos y unos cuantos cassettes para agregarles las letras. Yo siempre tuve una idea bastante clara de lo que iba a tratar el álbum y de qué íbamos a hablar en nuestras canciones.

- Has experimentado muchísimos estilos musicales. ¿Ha sido una forma de escaparle al aburrimiento?

-Puede ser. Definitivamente no me interesa aburrirme y, en ese sentido, creo que uno tiene que dejarse llevar por su propia curiosidad. En los últimos veinte años he intentado incorporar aquellas cosas nuevas que he ido encontrando, las que me sirven musicalmente y las que he podido mejorar técnicamente. Es algo que he hecho con mis propias canciones y también con las de otros autores con los que he elegido cantar.

-¿Nunca te ha interesado hacer música más comercial?

-No. Lo que pasa es que yo no compongo para una audiencia definida. Espero que alguien se siente a escuchar mi disco si es que me sale bien, pero no trabajo sobre la base de una fórmula. Hay mucha música que se compone pensando primero en la audiencia a la que está dirigida. Ese no es mi caso. Yo sólo voy a hacer lo que tengo ganas de hacer. Soy un convencido de que voy a tener suficiente público con lo que hago como para ganarme la vida con mi música, sin tener que hacer concesiones. A mí no me interesa ser el músico más famoso del mundo, me alcanza con poder hacer libremente mi música. Si un disco mío vende mucho y el que le sigue no vende nada, no quiere decir que ése sea un mal disco, quiere decir que lo que he hecho sólo le interesa a un grupo reducido de gente. Cinco o seis años atrás a mí me criticaron duramente porque hice un disco que vendió muchísimo, pero que dejó afuera a muchos de los que me habían seguido fielmente desde fines de los años setentas. Pero mucha otra gente que nunca se había interesado en mi música lo escuchó.

-¿Te considerás un rockero?

- No, para nada, yo no tengo nada que ver con el rock. He tocado rock Ôn roll, pero eso es todo. Odio el rock. Siempre me ha gustado la música mucho más suave, ya sea que tenga una base acústica o que no tenga ninguna clase de percusión, como la música clásica o el jazz. La diferencia que tengo con muchos de mis contemporáneos es que mis padres me proveyeron de una formación musical, me hicieron escuchar de todo un poco. Para mí el mundo de la música nunca empezó y terminó en lo que pasaban por la radio. Yo prefiero todo aquello que implica una evolución en la historia de la música, y hay muchas cosas que se escuchan por la radio, pero que no te llevan a ninguna parte, como la música punk, por ejemplo...

-Si tuvieras que irte a una isla desierta y llevarte una sola cosa, ¿qué te llevarías?

- No lo sé, supongo que un tocadiscos. O tal vez algún tipo de instrumento. Algo con lo que pudiera tocar o algo que pudiera escuchar. En realidad, creo que me llevaría un piano. Es que no lo sé tocar muy bien, y si me quedara con él en una isla desierta, con todo el tiempo para mí, seguramente lo aprendería a tocar como siempre quise.

En el celuloide

Según explica Elvis Costello, su encuentro con Burt Bacharach para realizar la música de la película las "Canciones del corazón" fue una idea de los productores, que querían "combinar músicos de la época del sesenta con músicos contemporáneos".

Pero esta película no fue una experiencia aislada para Costello, sino más bien el punto de partida para una nueva y prolífica faceta en su actividad creativa, ya que fue convocado para ponerle música a otros films en los que, además, terminó haciendo pequeños cameos. "Es algo en lo que he estado trabajando mucho últimamente -comenta-. Hice la música de una película independiente que se llama "I Want You", hice algo para la película de los Rugrats, para "200 Cigarettes" y también para "Austin Powers 2: The Spy Who Shagge Me". Heather Graham, con quien filmé "Austin Powers 2", me comentó que está en el elenco de una película que se llama "High Fidelity", y que en el guión me mencionan un montón de veces. Así que ya se que me van a venir a ver en cualquier momento para pedirme que les escriba una canción.

-También se te ve haciendo cameos en las películas a las que les hacés la música...

- Sí, hice uno en "200 Cigarettes" y otro en "Austin Powers 2". Cameo es una buena definición, porque en las dos películas aparezco en una sola escena, y en las dos hago de mí mismo... no creo que eso se pueda llamar actuación.

- ¿Te gustaría seguir apareciendo en películas?

- No es algo que me quite el sueño. Es algo divertido, cuando me lo proponen, y por eso lo hago. Generalmente me meten en el guión y por eso me piden que haga de mí mismo en una escena, como en "Austin Powers 2". Lo divertido es que en esta película se supone que soy yo mismo una pila de años atrás. Tuve que ponerme un montón de maquillaje.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios