Juan Manuel Urtubey: "Yo nunca me enganché con la idea de amigo-enemigo"

El gobernador de Salta advierte que no hace "seguidismo bobo" y afirma que el desafío que más le preocupa es cómo elevar el piso de inclusión; reconoce su intención de llegar a gobernar la Argentina en 2015
Marcelo Veneranda
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24 de enero de 2014  

MAR DEL PLATA.- En una misma frase, Juan Manuel Urtubey puede decir que coincide "profundamente con los trazos gruesos" de las políticas del Gobierno, pero remata afirmando que él no hace "seguidismo bobo". O mostrarse convencido de que el rumbo marcado por el kirchnerismo debe continuar en 2015, pero sostener que "la lógica del heredero" no existe.

Pero si algo diferencia al gobernador salteño de la mayoría de sus pares no sólo es que admite su vocación de llegar a la presidencia, sino que rechaza la "lógica amigo-enemigo" que impera en el oficialismo. Con sus matices, responde, argumenta, debate, sin denunciar zancadillas. "Tengo una enorme autoestima y como estoy convencido de lo que pienso, creo que si me reúno con el otro lo voy a sumar a la causa."

-¿Qué diagnóstico hace de la situación del país?

-Estamos frente al desafío de cómo garantizar competitividad de la industria y la producción para que puedan seguir siendo los generadores de crecimiento y de calidad del empleo. ¿Cómo lo hacemos? Generando condiciones para que seamos mucho más productivos.

-¿Qué es lo que más le preocupa?

-Cómo elevamos el piso de inclusión. Todavía tenemos un porcentaje de argentinos, y yo lo tengo en mi provincia, que requiere crecer en términos de inclusión. Vimos un anuncio de la Presidenta que está muy bueno y que es seguir ganando en derechos, como con la AUH, el plan Conectar Igualdad, ahora el plan Progresar, que permite ganar en equidad. Ese tema todavía no está resuelto.

-Los estudios no estatales hablan de una caída de la inclusión.

-El celoso trabajo de ser muy agresivo en políticas sociales ha permitido que en la Argentina nosotros morigeremos el impacto que fue devastador en los países más desarrollados. A este gobierno se le pueden discutir muchas cosas, pero no es justo discutir la irrupción de políticas sociales claramente inclusivas.

-¿La inflación no conspira contra todo lo anterior?

-La posición proactiva del Estado para que la gente sufra menos ante algunas situaciones es lo importante. Por eso creo que estas políticas deben tener continuidad en el futuro, porque lo peor que nos puede pasar es quedarnos con una Argentina que sólo pretenda trabajar para aquellos que están incluidos.

-Insisto, ¿no cree que la inflación está logrando lo contrario?

-Yo te digo lo que creo que hay que hacer, no estoy acá para ser opinador de la realidad. La tentación es que la única manera de bajar la inflación es con políticas monetarias. Yo tengo una mirada distinta: creo que hay que garantizar logística de comunicaciones, de transporte, de energía. Tenemos que trabajar en eso para que cada vez haya mayor producción de bienes y no enfriar la economía.

-Pero el Gobierno apuesta a la devaluación.

-Claro, pero creo que hay que garantizar mayor capacidad productiva.

- ¿En términos políticos es un año de transición?

-Es importante que discutamos menos de nombres y más de políticas públicas, y yo estoy anotado en discutir esas políticas porque no quiero que la Argentina vuelva atrás. Una de las cosas que han fracasado en el país es la excesiva personalización, esto de que estamos en manos de un salvador que nos levantará como el ave fénix y recuperaremos todas nuestras virtudes. No. Es trabajo, esfuerzo, dedicación y, para mí, continuidad de un proyecto político.

-¿A los gobernadores les toca sostener al gobierno nacional?

-Los gobernadores tienen que gobernar cada uno su distrito. No son un sostén político de la Presidenta. La mejor manera de sostener es gestionar. Por eso, el foco en 2014 es garantizar eficiencia en la gestión.

-¿Mantiene su intención de llegar a la presidencia?

-Yo tengo toda la vocación de serlo. Pero sé que no depende de mí, porque esto no se resuelve con vocación, porque si no tendríamos 40 millones de presidentes. Es como el fútbol: todos creemos ser Messi. Depende de lo que quiera la gente: la vocación política la tengo. El año que viene se discutirá.

-Se lo menciona presidenciable, también para vice y hasta cerca de Massa.

-Yo no estoy buscando empleo; hoy tengo un trabajo bastante complicado. Mientras tanto, voy a trabajar para que este proyecto político continúe y se profundice.

-¿Cuál es su relación con Massa?

-Mantenemos una amistad de años. Tengo grandes amigos en la política que militan en espacios diferentes. Competí en Salta con amigos. Que podamos ser rivales en la política y no enemigos mortales va a ayudar.

-¿El discurso kirchnerista no lo contradice?

-Yo lo veo desde mi generación. Comprendo perfectamente a los que les tocó vivir una Argentina muy distinta. He tenido parientes presos, exiliados, torturados, pero hay una generación de argentinos que nos hemos formado en democracia.

-Me refería a lo que pasa hoy.

-Pasa que, como estoy convencido de lo que pienso, creo que si me reúno con el otro lo voy a convencer y entonces gano uno más para la causa. Tengo una enorme autoestima. En política lo que gana es la suma, no la resta.

-Hace dos años reconocía que el kirchnerismo desconfiaba de usted y hoy está más cerca que nunca de la Casa Rosada. ¿Qué cambió?

-Yo nunca cambié mi mirada. Yo no soy una persona que haga seguidismo bobo, mantengo mis diferencias. Tengo una profunda coincidencia ideológica con los trazos gruesos de la política que ha elevado el piso de inclusión, la equidad y un montón de otras cosas. Ahora: cuando hay una situación que afecta a mi provincia, automáticamente se me pone en la vereda contraria. Cuando mi mirada no coincide, no es que me convertí en opositor, es que no coincido.

-¿Esto lo entiende el núcleo duro del kirchnerismo?

-Es muy difícil de entender para gran parte de la política y los medios que evalúan la política en la idea de amigo-enemigo. Yo nunca me enganché en eso.

-Esa dialéctica puede definir al heredero de la Presidenta. ¿Tiene chances de serlo?

-El peronista clásico te dirá que el único heredero es el pueblo y es la mejor manera de patear la pelota afuera [ríe]. ¿Qué es lo que pienso? No hay heredero en esta historia. Las PASO son un avance en la institucionalidad de la Argentina y garantizan la competitividad de los candidatos. Al heredero lo resuelve la gente; entonces, en esta lógica, no existe un heredero como tal.

-¿Cómo analizó el pase de su antecesor, Juan Carlos Romero, a las filas del Frente Renovador?

-No sé qué van a renovar, porque son gente bastante grande y de hace mucho tiempo.

-Ahí también milita la diputada Graciela Camaño, que lo considera, junto con Massa, su hijo político.

-El afecto que tengo me inhibe de hacer comentarios políticos. Me encantaría que milite conmigo y no con Sergio.

-¿Y los tres juntos?

-Lo veo lejos.

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