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Vélez se quedó con la Supercopa y demostró que su grandeza sigue vigente

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Arsenal

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En San Luis y con gol de Héctor Canteros se impuso 1-0 ante Arsenal; el equipo de Liniers tuvo un estreno soñado en la era del Turu Flores
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1 de febrero de 2014  • 00:19

Velez festeja un nuevo título en San Luis
Velez festeja un nuevo título en San Luis Crédito: Supercopa Argentina

SAN LUIS.- Vélez es el campeón. Es una oración repetida, conocida por todos. Vélez y la gloria: una sociedad que no se desvanece. Anoche, en la Supercopa Argentina (la segunda versión de esta particular estrella), superó a Arsenal por 1 a 0 y celebró a lo grande. En el debut del Turu Flores como entrenador del ejemplar equipo de Liniers, luego de cinco años como ayudante de Ricardo Gareca , dirigió un partido, una final, y dio una vuelta. Así de intenso es nuestro fútbol. Logrado, eso sí, frente a un noble producto, como Arsenal, ideado por Gustavo Alfaro , que luchó hasta el final, hasta la última bola.

Hasta el gol, no había sido un buen espectáculo. Previsible, monótono. Arsenal, más astuto y dinámico, pero sin fuego en los metros finales. Vélez, con parsimonia y serenidad, aunque sin claridad en el área adversaria. Arsenal, con el laboratorio siempre presente, se despachó con un par de acciones riesgosas, con la planificación de la pelota parada. Vélez fue la habilidad intermitente de Zárate y el grandioso olfato, para crear y para llegar, del Gordo Pratto .

En ese contexto, poco y nada de unos y de otros. Apenas un tiro libre de Rolle (ingresó por el lesionado Aguirre) que chocó contra el travesaño y un remate fortísimo, desde lejos, que Campestrini le contuvo a Romero. Hasta el gol. Hasta los 14 minutos del segundo tiempo. Hasta el tanto de Vélez, marcado por Canteros, luego de una sensacional corrida de Pratto por el sector derecho. A partir de ahí, un partidazo.

Al rato, Arsenal tuvo el empate, pero sólo un misterio sin resolver podría explicar la oportunidad fallada, un cabezazo de Braghieri que pegó en un palo... y en el otro, ante el asombro de Sosa. Arsenal no se quedó: buscó con hambre de gloria. Y Vélez, con espacios, es un volcán en erupción. Tuvo, al menos, tres ocasiones de gol desperdiciadas, como un doble mano a mano que Campestrini le evitó a Zárate y un disparo de Canteros que también finalizó en el muy buen arquero del elenco de Sarandí.

Ésa es la mejor imagen que deja el partido, la final. Esos 30 y pico minutos que cerraron el espectáculo. Con ritmo, con intensidad, con ganas, con la determinación de saber que se definía otra estrella, un estímulo económico, aunque también deportivo. Así, empezar la temporada nueva tiene un sabor superlativo. Extraordinario impulso para la doble competencia que ya se viene.

Siguió el show. ¡Qué final! Franco Zuculini, que hizo su presentación en lugar de Zaldivia, lanzó un disparo sensacional, que voló apenas por encima del travesaño. Más: Canteros creó una acción de ensueño, levantó la cabeza y envió el balón al travesaño. ¿Una más? Un cabezazo de Caraglio, que manoteó Sosa y el balón, incrédulo... ¡chocó otra vez con el travesaño! Una injusticia que, a esa hora, hubiera apenas un gol.

Grandes actuaciones hubo en la noche de San Luis. Campestrini, Rolle, Furch, Canteros, Zárate, Pratto, Romero... Tuvo buen juego, emociones y hasta nerviosismo superlativo esa parte final, la que verdaderamente quedará en el recuerdo. Vélez levantó la cabeza una vez más. Su amistad con la gloria no tiene paréntesis.

El gol de Canteros

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