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Vecinos denuncian que la prostitución y la droga se apoderaron de Constitución

La zona ya es una de las más inseguras de la Capital; habitantes del barrio dicen que los travestis venden cocaína y que hay casas donde se la cocina
Manuel Ruiz
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3 de febrero de 2014  

Hasta no hace mucho tiempo, la noche en el barrio porteño de Constitución era sinónimo de disparos y gritos. Hoy, esos ruidos inquietantes se escuchan a cualquier hora del día. Gracias a la alianza de la prostitución y la droga, el barrio ya se transformó en uno de los lugares más peligrosos de Buenos Aires.

La zona viene aumentando sus niveles de conflictividad y delincuencia desde hace por lo menos tres años. Dos semanas atrás, un adolescente de 17 años mató a otro de la misma edad en Tacuarí al 1400 en horas de la tarde, a la vista de todos. Según cifras del Ministerio Público Fiscal de la ciudad de Buenos Aires, a lo largo del período 2011-2013 ha aumentado paulatinamente la conflictividad penal en la comuna 1, a la que pertenece Constitución. Los hechos penales y contravenciones que más crecieron en la zona durante 2013 fueron las amenazas (40%), daños (36%), usurpación de casas (24%), lesiones por riñas (56%), tenencia de arma de fuego (53%), ruidos molestos (108%) y hostigamiento, maltrato e intimidación (45%).

La única de estas contravenciones que disminuyó fue la oferta y demanda de sexo en la vía pública, que registró una baja del 67%. Según una fuente del Ministerio Público Fiscal, "esto no se debe a que haya disminuido, sino a que la policía no labra las actas correspondientes".

Para Mario Ganora, responsable del área de Derechos Individuales, Discriminación y Violencia de la Defensoría del Pueblo de la ciudad de Buenos Aires y vecino del barrio, la situación no cambió pese a las mejoras en la plaza Constitución. En su opinión, al haber cada vez más casas tomadas o falsos hoteles, es muy fácil instalar y desinstalar un prostíbulo o un garito de drogas. "Es una zona donde para las bandas criminales es muy sencillo reclutar personas por la gran marginalidad y precariedad laboral que hay en el barrio. Es así como muchos travestis que trabajan en la zona han comenzado a vender droga", dijo Ganora.

La violencia en el barrio hizo que pocos vecinos se animaran a hacer las correspondientes denuncias con nombre y apellido, por las amenazas constantes. Es el caso de María de los Ángeles, una vecina de 53 años del barrio que tiene custodia policial porque fue amenazada de muerte por una banda de narcotraficantes colombianos que opera en la zona. En varias oportunidades le han tirado balas 9 milímetros en el fondo de su casa para amedrentarla.

"El problema de Constitución no es sólo que hay de todo, sino que hay mucho. Muchos vecinos se van del barrio ante la llegada de diferentes grupos narcos. Estas bandas tienen un nivel de impunidad muy grande. Hace tres días pusieron una Pelopincho en el medio de la calle, ocuparon media calzada, y ni un policía vino a sacarlos", dijo la vecina.

María de los Ángeles hace siete años que vive cerca del pasaje O’Brien y sus hijas ya le han dicho que se mude, pero ella no quiere dar la batalla por perdida. No hay día que no salga sin su gas pimienta, y cada vez que ve algo extraño lo anota en su libreta. Ya ha realizado varias denuncias ante la División de Drogas Peligrosas del Ministerio de Seguridad. "Ahora muchos travestis están armados porque ellos mismos venden la droga. Pero hay una gran protección policial. La rotación de los policías nunca coincide con la esquina donde se está vendiendo droga ese día", comentó. En este sentido, cabe recordar que el lunes pasado se dio a conocer un video donde se observa que un travesti vende droga.

El cruce de O''Brien y Salta, una de las esquinas con más asaltos, sin custodia policial
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Según denunciaron vecinos, en Constitución ya no sólo se distribuye droga: también se la cocina allí mismo. La vecina María, que vive sobre la calle Santiago del Estero, se ha visto invadida en su casa en varias oportunidades por un olor muy intenso proveniente de la casa de sus vecinos, que según ella comercializan droga. "Es un olor muy fuerte, por el cual tuve que irme de mi casa varias veces, ya que no se puede respirar", comentó. "Ellos la producen y la venden [los vecinos]. Los he visto vender droga a cualquier hora del día. En varias oportunidades, mientras les daban la droga a los travestis, me han dicho: «¿Qué mirás? ¡Entrá para tu casa!»", recordó María.

En la zona opera la comisaría 16ª, y la ONG La Alameda denunció supuesta complicidad con el delito. La organización social, liderada por el diputado Gustavo Vera, comenzó la semana pasada a hacer reuniones con vecinos de Constitución para cambiar la situación de la zona. Según comentó el diputado, en San Juan 1338 funcionaba un prostíbulo del que, según comprobaron, salían chicas en taxi hacia distintos lugares. No eran prostitutas, distribuían drogas. "Lamentablemente muchos de los prostíbulos que denunciamos siguen abiertos", dijo.

"El problema es que las comisarías han incorporado a su presupuesto dinero corriente que proviene del narcotráfico. Los policías tienen un salario miserable en blanco y un adicional en negro que viene de la caja negra, que está compuesta por sobornos de prostíbulos, talleres clandestinos y narcotráfico", denunció Vera.

Durante la noche, en Constitución los únicos efectivos de la Metropolitana se ven en las paradas de colectivos frente a la plaza. En tanto, se observa la presencia de agentes de la Policía Federal en algunas esquinas. El comisario a cargo de la comisaría 16ª, César Gambarte, habló con la nacion y dijo que por el barrio pasan 2 millones de personas por día y que con 180 uniformados "no se pueden hacer milagros".

Para el oficial, se trata de una zona en donde hay todo tipo de delitos, y por eso consideró que se trabaja "a brazo partido", con oficiales que están comprometidos con el barrio y trabajan jornadas de 12 horas. "La gente se queja porque no tiene otra cosa que hacer. Hace 10 años esta zona era mucho peor. En las reuniones que hacemos con los vecinos todos se quejan, ellos quieren que yo saque la pistola y empiece a matar gente. No puedo subir prostitutas y travestis a un camión y tirarlos al río. Hay que trabajar con la ley en la mano", comentó.

En cuanto al cuestionamiento de algunos vecinos que denuncian que Gambarte debería haber rotado de comisaría, como se hace todos los años, el comisario señaló: "Yo no pedí quedarme, fue una decisión del ministerio. Es una zona muy complicada, adonde la mayoría de los comisarios no quieren venir".

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