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Francisco alentó a la madre de Víctor Saldaño, el argentino condenado a muerte

El abogado Juan Carlos Vega y Lidia Guerrero, madre de Víctor Saldaña, el argentino condenado a muerte en el estado de Texas, en EE.UU.
El abogado Juan Carlos Vega y Lidia Guerrero, madre de Víctor Saldaña, el argentino condenado a muerte en el estado de Texas, en EE.UU.
Lidia Guerrero, madre del cordobés Víctor Saldaño, condenado a muerte en el estado de Texas, Estados Unidos, pidió al pontífice que "interceda para que haya clemencia"
Elisabetta Piqué
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5 de febrero de 2014  • 12:18

ROMA.- Francisco alentó hoy a Lidia Guerrero, la madre del cordobés Víctor Saldaño, de 42 años, único argentino condenado a muerte en los Estados Unidos por un homicidio cometido en 1995, para que siga adelante con su lucha en contra de una sentencia más que controvertida.

"Vengo a pedirle para que interceda para que haya clemencia para mi hijo condado a muerte", le dijo Guerrero, de 65 años, a Francisco, que enseguida le hizo entender que conocía muy bien el caso, asintiendo con la cabeza y diciéndole: "¡Si habré rezado por ese cordobesito!".

El Papa saludó afectuosamente a Lidia, quien pisó Roma por primera vez en su vida después de la audiencia general de los miércoles. Junto a ella estaban sus abogados Juan Carlos Vega y Esteban Llamosas y Andrea Poretti, de la Comunidad de San Egidio de Buenos Aires, movimiento que desde hace años defiende a los más necesitados y lucha para abolir la pena de muerte.

Francisco se detuvo a conversar con la pequeña comitiva unos cinco minutos, según relataron más tarde a LA NACION. "¡Sigan trabajando mucho!", le dijo el Santo Padre a Poretti. El Papa recibió de regalo un libro sobre derechos humanos escrito por Vega, una carta del obispo de Río Cuarto y dos kilos de dulce de leche hecho por salesianos de esa misma localidad cordobesa.

"El Papa me tomó las manos, evidentemente ubicaba el caso de mi hijo condenado a muerte porque es un Papa argentino y yo le dije «gracias por su humildad y por el amor que transmite al mundo». Lo abracé y me quebré porque fue muy emocionante. Para mí es un milagro haber podido estar con él, haber podido pedirle que interceda por mi hijo. Sé que al Papa le interesa el tema de la pena de muerte", dijo Lidia.

El Vaticano, de hecho, considera que la pena capital debería ser abolida.

"La esperanza de que mi hijo no sea ejecutado siempre la tengo, como madre espero eso y por supuesto le agradezco al Papa, que es un hombre que maneja mucho poder y estimado en todo el mundo, que me haya dado esta posibilidad... Es una puerta más que golpeo después de miles, junto al abogado Vega, para luchar contra un juicio injusto", agregó.

La última vez que Lidia vio a su hijo, encerrado en la cárcel de Polunsky, Texas, fue a fin de 2012. "Estaba dopado, lo tienen así para que esté tranquilo, duerme todo el día y decía incoherencias. Lo último que sé es que, por tercera vez, firmó un petitorio para que lo ejecuten porque no aguanta más ahí adentro. Pero yo no tengo un peso para ir a verlo para que desista de eso, estoy esperando que me digan cuándo puedo viajar, pero no sé qué pasa, no entiendo este silencio y me da temor. A veces pienso que están preparando la ejecución", dijo.

Vega, que fue diputado por el ARI e integrante de la comisión de Derechos Humanos del Congreso, explicó a LA NACION que el caso Saldaño tiene dos escenarios: uno interno, en Estados Unidos, en el cual el Estado de Texas lo quiere ejecutar después de dos condenas, una de 1996, declarada nula por la Suprema Corte de Estados Unidos por discriminación racial, y otra de 2005, considerada también injusta por incompetencia procesal, ya que el acusado no estaba en condiciones de defenderse debido a su estado de locura después de más de siete años en el denominado "corredor de la muerte", algo equivalente a una tortura.

Saldaño fue condenado por el asesinato de Paul Ray King el 25 de noviembre de 1995, cometido en las afueras de la ciudad de Plano (al norte de Dallas), junto a un cómplice mexicano que tuvo mejor suerte y recibió cadena perpetua.

El segundo escenario es internacional, a través de una causa de Saldaño contra los Estados Unidos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, iniciada en 2007. "El objetivo es que la Comisión declare que Estados Unidos ha violado los derechos humanos, para sacarlo a Víctor urgente del corredor de la muerte, donde se encuentra psicológicamente postrado, y lo metan en una cárcel común, para que luego sea indultado", explicó Vega, quien destacó que también es importante el apoyo de la cancillería argentina. "El Papa nos puede ayudar y para eso hemos venido".

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