La Unesco premió a Weinberg

Jorge Rouillon
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26 de diciembre de 1999  

"Asistimos a una universalización de los procesos históricos; urge esforzarnos por lograr una imagen que ya no sea europeocéntrica, ni mediterránea, ni atlántica."

Así se expresó Gregorio Weinberg al recibir la medalla Aristóteles de plata, concedida por el hasta hace poco director general de la Unesco, Federico Mayor Zaragoza, en la sede de esa entidad en Buenos Aires.

La medalla es un reconocimiento a Weinberg, académico de Educación y doctor honoris causa de la UBA, por "los servicios inestimables que ha prestado a la Unesco" en dos proyectos: la nueva edición de la Historia del Desarrollo Científico y Cultural de la Humanidad y la Historia General de América latina.

El agasajado señaló que este trabajo pretende ser universal: superar los etnocentrismos y sus distorsiones interpretativas.

Entregó la medalla el representante de la Unesco en la Argentina, Arturo Hein. Dijo que Weinberg es una persona admirada y querida, en plena actividad intelectual.

Asistieron, Víctor Massuh, Antonio Salonia, Alberto Rodríguez Galán, Magdalena Faillace, Héctor Félix Bravo, Héctor Yánover, José Isaacson y Javier Fernández.

Nuestro horizonte mental

Weinberg citó a "un olvidado fisiócrata del siglo XVII, Dupont de Nemours," que recomendaba "no confundir los límites del mundo con nuestro horizonte mental".

Observó que la historia siempre fue compuesta por algunos grupos, pueblos o regiones, en detrimento de otros. Así, la historia fue siempre urbana, en detrimento de lo rural; o masculina, por sobre lo femenino. Los triunfadores han tratado de desfigurar la historia de los vencidos.

Así en nuestra tierra, en el período colonial, se relegaba el aporte de los indígenas; al llegar la Independencia se subestimó el aporte de la Colonia y del período prehispánico. El reto actual, afirmó, consiste en recuperar a todos los excluidos de esos primeros momentos y también del que los siguió: los criollos y los inmigrantes.

"Hablar del fin de la historia es una insensatez", dijo Weinberg. Cuestionó esa unidireccionalidad porque toda sociedad tuvo siempre una pluralidad de opciones, de caminos, de alternativas. "Pretender otra cosa -dijo- es ser dogmático, autoritario, voluntarista." Es cerrar las compuertas a una búsqueda inacabada e inacabable.

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