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La casa real, en vilo: declara la infanta Cristina

La hija del rey será indagada en Palma de Mallorca por el supuesto desvío de fondos públicos y evasión fiscal
Martín Rodríguez Yebra
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8 de febrero de 2014  

MADRID.- En un edificio blindado por 200 policías, Cristina de Borbón y Grecia, segunda hija del rey Juan Carlos, enfrentará hoy el trance sin precedente en las familias reales europeas de responder ante un juez como sospechosa de un delito de corrupción .

La Corona española tiembla con lo que ocurra dentro de los juzgados de Palma de Mallorca: la severa crisis de popularidad que afecta al rey podría ser apenas el prólogo de algo peor si la infanta fracasara en el intento de probar su inocencia y el juez José Castro la mandara a juicio como acusada.

Cristina carga con la sospecha de haber participado de las maniobras fraudulentas por las que ya está acusado su esposo, Iñaki Urdangarin. Castro ve indicios de que ella colaboró en la operatoria para blanquear parte del dinero que Urdangarin consiguió a través del Instituto Nóos, una falsa entidad sin fines de lucro con la que firmó millonarios contratos con administraciones públicas. También cree que pudo haber evadido impuestos.

El nudo de la vinculación de la infanta en el caso es la sociedad Aizoon, registrada a medias por los dos cónyuges. Hacia esa empresa se desviaron al menos 1,2 millones de los fondos estatales que cobró Nóos. Durante casi 10 años, la pareja contabilizó casi todos sus consumos personales del matrimonio como gastos de la empresa, con lo que redujeron sensiblemente su factura fiscal.

Fuentes vinculadas con la defensa de la hija del rey señalaron que argumentará ante el juez que ella desconocía las operaciones financieras de su marido y confiaba en cómo él administraba los negocios.

Tendrá que moverse en una línea delgada que no implique hundir más a Urdangarin, que se enfrenta a acusaciones penadas con hasta 14 años de cárcel. Ella sigue unida a su marido: estuvieron juntos toda la semana en un apart hotel de Barcelona, adonde viajaron para preparar la declaración de hoy.

Los abogados de la infanta la entrenaron en sesiones de hasta seis horas diarias para que no cometiera errores. Repasaron una y otra vez las 227 páginas del auto de imputación que firmó el juez, donde figuran todas las pistas -creen- sobre qué preguntas deberá responder.

Le explicaron además quién es quién a la hora de la declaración -juez, fiscal, querellantes- cómo debe tratarlos y hasta cómo es la sala donde la indagarán. Sabrá ya que está presidida por una foto de su padre y que tiene ventanas al exterior desde donde, casi seguramente, llegarán los gritos de las manifestaciones vecinales que se convocaron para repudiarla.

La ciudad de Palma, en las islas Baleares, está desde anoche repleta de policías y guardias civiles. El gobierno dispuso un operativo con más de 200 agentes para proteger a la hija del rey. Se delimitó una suerte de zona de exclusión en 100 metros a la redonda del edificio y habrá francotiradores en puntos estratégicos.

Cristina, que es la duquesa de Palma, aterrizará en "su ciudad" a primera hora de la mañana y desde el aeropuerto irá custodiada de cerca hasta los tribunales.

Una de las grandes incógnitas es si una vez allí bajará a pie y a la vista de las cámaras hasta la puerta de entrada. La policía sugirió que lo hiciera en auto, pero será decisión de ella. Urdangarin, cuando tuvo que declarar, decidió exponerse y entrar caminando "como un ciudadano más".

El juez dispuso ayer que la declaración no se filmará, pese a que así lo pedían los querellantes. Consideró que no era "un trato privilegiado" sino una medida de precaución.

Al menos en lo formal, la infanta estará desprovista de todo apoyo de la Casa del Rey. Nadie de la institución se movilizó a Palma ni habrá ninguna valoración oficial de lo que pase en el juzgado.

Eso no quita, claro, que esté en alerta máxima. El Palacio de la Zarzuela prende velas a que triunfe la tesis del fiscal del caso, Pedro Horrach, que insiste en que la infanta no tuvo voluntad de delinquir.

Descuentan que aun así a Cristina le tocará como mínimo reconocer una falta ética. Es el camino que ya sugirió Horrach: obligarla como "responsable civil" a pagar 600.000 euros, la mitad de lo que en teoría defraudó Urdangarin por medio de la empresa matrimonial.

Las claves del proceso

¿Acusada?

La infanta Cristina, que hoy declarará ante el juez en carácter de "sospechosa", podría convertirse en "acusada" si no logra probar su inocencia.

Una delgada línea

Deberá defenderse sin hundir más a su esposo, que enfrenta penas de hasta 14 años de cárcel.

¿A pie o en auto?

Una incógnita es si ingresará en el juzgado en auto o a pie, enfrentando las cámaras y manifestant.

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