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Zully Moreno, mito del cine nacional

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27 de diciembre de 1999  

Zully Moreno había nacido para el cine. En un tiempo en el que llegar a estrella de la pantalla grande era una ilusión de muchas muchachas soñadoras, ella se empecinó en lograr la fama. Cuando el director Luis Bayón Herrera buscaba extras para el film "Cándida", el segundo largometraje de Niní Marshall, sin pensarlo demasiado ni comentarle nada a su madre Zully se presentó al casting. Bayón Herrera quedó impactado con esa muchacha de rostro pícaro y tierno que, finalmente, pudo integrar el elenco en un personaje muy menor. Ya insertada en esa larga lista de aspirantes a actrices participó, también como extra, en "Bartolo tenía una flauta", junto a Luis Sandrini, y en "Azahares rojos". En 1941, y luego de integrar los elencos de otros films, fue convocada para participar en "Orquesta de señoritas", y durante su rodaje conoció al director Luis César Amadori, con quien se casaría años más tarde.

Escalera a la fama

Zully Moreno era ya ya una actriz en potencia. Su nombre apareció en los elencos de "El profesor Cero", con Pepe Arias, y "Papá tiene novia", donde conoció a Aída Luz, quien se convertiría en una de sus más cercanas amigas. Y logró destacarse por primera vez en la pantalla en "En la luz de una estrella", como segunda figura después de Ana María Lynch.

En 1942 le dieron su primer protagónico en "Ultimo piso", un film menor que, de todos modos, le sirvió para cimentar su ya creciente popularidad. Al año siguiente le surgió una importante oportunidad: compartir el cartel con Mirtha Legrand en "Su hermana menor", dirigida por Enrique Cahen Salaberry. Pero su verdadero debut cinematográfico como protagonista fue en "Stella", realizada por Benito Perojo. Zully Moreno deslumbró en esta producción de alto presupuesto, que fue el primer paso para convertirla en una figura estilo Hollywood. Su elegancia y su glamour la hacían destacar por sobre el resto de las actrices. Siempre aparecía rodeada por suntuosas escenografías y ella misma se encargaba de supervisar sus costosos vestuarios.

En 1944, otra vez bajo la batuta de Luis César Amadori, realizó "Apasionadamente", junto a Pedro López Lagar, y un año después, también dirigida por Amadori, protagonizó "Dos ángeles y un pecador". Las revistas del corazón comenzaron a hablar acerca de un romance entre ellos. Zully, sin embargo, continuó su carrera a las órdenes de otros realizadores.

En 1946 se lució en "Cristina" y en "Nunca te diré adiós", junto a Angel Magaña, en "Celos", con Pedro López Lagar, donde demostró ser una excelente actriz dramática, y en "La gata", film que se mantuvo durante muchas semanas en cartel.

En abril de 1947 Zully Moreno y Luis César Amadori se casaban. El matrimonio se instaló en una suntuosa mansión de Martínez, y en 1948 ambos -ella como protagonista, él como director- lograron el mayor éxito de sus respectivas trayectorias: la concreción de "Dios se lo pague", una historia romántica y pasional que se conoció exitosamente en casi todas las pantallas del mundo.

Junto a Arturo de Córdova, su pareja en "Dios se lo pague", rodó luego "Nacha Regules", en una filmografía integrada por casi treinta películas.

Zully Moreno fue, por aquella época, una de las actrices más populares y queridas por el público argentino y de toda América latina. Logró premios por sus intervenciones en "Nunca te diré adiós", "Dios se lo pague" y "La mujer de las camelias". Sus éxitos de taquilla encumbraron económicamente a la productora Argentina Sono Film, de la cual Amadori era uno de los dueños.

En 1950 filmó tres películas en México, y la vinculación del matrimonio con el régimen peronista hizo que después de 1955 fueron investigados sus vidas y sus patrimonios. Finalmente, la actriz y el director debieron iniciar un largo exilio en España, donde Zully Moreno rodó, entre otros, el film "Madrugada", por el que recibió un premio como mejor actriz.

Luego de la muerte de Amadori, en 1977, su esposa se hizo cargo de la dirección del teatro Maipo. Pero poco después su vida se rodeó de una aureola de misterio y sólo fue vista en contadas ocasiones. Había sido internada en un instituto geriátrico, afectada por el mal de Alzheimer. Atrás quedaba su rostro perfecto, su constante seducción. Quedó convertida en un mito de la mejor época de nuestra cinematografía. Sus restos fueron velados en la mayor intimidad y recibieron sepultura ayer, en el panteón de la Asociación Argentina de Actores.

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