Fernando Noy: "El linaje zodiacal es irreversible"

Un espacio experimental en busca de la entrevista soñada: el invitado se interroga y se fotografía
(0)
14 de febrero de 2014  

Para autorretrato encantador, un buen ejemplo es el del poeta Fernando Noy. Pública y también personal, es una autoentrevista para recortar y guardar.

Fue difícil lograr esta autoentrevista. ¿Se ha vuelto reacio a la prensa?

Para nada, al contrario. Yo doy nota incluso cuando converso. Publico en la oreja de quien escucha. María Moreno dice que escribo en el aire y Lemebel, el fabuloso autor chileno, llegó a ordenarme casi exasperado: "¡No hables más, Noy! ¡Escríbelo!" Al fin le estoy haciendo caso. ¿Qué le sirvo: té o champagne?

Bebamos lo que usted prefiera, gracias.

Cataratas de té verde o rojo con gotas de stevia y hielo. Brindemos. Además, supera en energía a la tosca cafeína. Chinchín. ¡Me acordé de consultar el I Ching cuanto antes!

¿Cuándo se calla o pone punto final?

Ni siquiera cuando duermo. Soy capaz de dialogar incluso con objetos, obras de arte, utensilios que a veces parecerían tener alma, además de vida propia.

Lo podrían tildar de loco.

¡Qué locura decir que estoy loco! Igual respeto y venero ese lugar de la patria más alto, como escribiera Jacobo Fijman. ¿Quiere comer algo?

A propósito, ¿cómo es su alimentación?

Soy un antropófago del amor y las pasiones, pero no como nada que haya sido muerto para estar en mi plato. Igual cuando leí a Marguerite Yourcenar preguntando: "¿Acaso el arroz no llora cuando lo cortan?", me corrió un escalofrío por todo el cuerpo y hasta hoy me siento incapaz de dar una respuesta. Me estremezco sólo de pensarlo.

¿Es de lágrima fácil?

A veces llorar es el colmo de un placer. Desde niño, en mi pueblo natal, cuando llegaban parientes del centro era un llanterío de pura alegría en la estación de trenes. Madre decía orgullosa: "Mirá qué contento está con tu visita que hasta llora". Cuando el llanto es puro dolor puedo llegar a ser inconsolable. Apenas la lectura o la escritura logran rescatarme. Será por mi conjunción astral.

¿Cree en el zodíaco?

Ahora, más que en los apellidos. El linaje zodiacal es irreversible. Escorpio me rige y tiene el chakra en la sexualidad. Quizá por eso ya terminé de escribir un libro de relatos eróticos, Sofoco, que editará Mansalva.

¿Qué edad tiene?

Más de 15, pero menos de 100. Usted saque la cuenta. Por esto he sido testigo privilegiado de los increíbles años de amor y paz, el Instituto Di Tella, el tropicalismo... Estuve casi 10 años en Bahía, Brasil; regreso a Buenos Aires y nace el Teatro Parakultural, así que también estuve en la época del teatro denominado underground..., aunque el under siempre existirá en cada teatro de la periferia, en cada artista naciendo, en cada lugar no convencional que inauguren. El arte siempre renace de su cenizas, como un ave fénix desmesuradamente fiel.

¿Qué lo irrita?

Por sobre todo, este cambio climático exasperante y temible. Deberíamos equipar los subtes de Buenos Aires con inmensos aires acondicionados o calefacción de alta tecnología para ser utilizados fuera de su horario habitual por quien lo necesite. Pobre, rico o lo que fuera. ¡Cada cual con su bolsa de dormir y listo!

¿Teme a la muerte?

Para nada. A esta altura hay tantos seres amadísimos habitando esa palabra, que la muerte pasó a ser una especie de cita en el hotel más lujoso y de mayores estrellas que aún no conozco.

¿Qué teme de usted mismo?

Mi humor incontrolable. Es como un músculo extradesarrollado que heredé de mis ancestros irlandeses y muchas veces me causa un sinfín de problemas.

¿Por qué?

No lo captan. Logran a veces sumergirme en una intolerable agonía de la que sólo me saca el milagro del tiempo. Quedo marchito un par de días, pero al tercero vuelvo a germinar como un yuyo de jade obstinado que se fuma la vida, la sabia y hermosa Vida, con mayúsculas.

Producción Laura Lunardelli

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.