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El secreto de tus ojos: a veces, las imágenes ayudan a innovar

En un mundo que tiende a cuantificarlo todo, las visualizaciones de datos, las infografías y las ilustraciones son las estrellas del momento
Sonia Jalfin
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15 de febrero de 2014  

Barack Obama debió haber sufrido un golpe duro en su ego. Tras años de ser considerado uno de los mejores oradores del mundo, el 28 de enero, cuando se disponía a dar el discurso más importante del año, tuvo que compartir el escenario. No con otro político ni con la traductora del lenguaje de señas, sino con otra forma de traducción: una serie continua de infografías y fotos que lo acompañaron durante los 65 minutos en que defendió su gestión frente al Congreso. La transmisión oficial de la Casa Blanca mostró, en dos tercios de la pantalla, al hombre más poderoso del mundo, y en el tercio restante, distintas imágenes.

Visualizaciones de datos, infografías e ilustraciones son las estrellas del momento: formatos cada vez más usados en un mundo donde abundan los datos estadísticos a gran escala y los medios, las empresas, la política y las ciencias tienden a cuantificarlo todo. La industria editorial está explotando el fenómeno. Ya hay un compilado de Las mejores infografías americanas , un Infografía para dummies y una Historia infográfica del mundo , calificado por la revista The Economist como "una delicia". Las infografías se presentan hoy como una forma de ver el mundo y todo lo que hay en él.

"Algunos tienen la habilidad de ver números y crear en su cabeza una imagen que los represente, pero la mayoría entiende mejor y más rápido si les muestran un gráfico", argumenta a la nacion Hans Rosling, un científico sueco especialista en temas de salud que ganó fama mundial cuando inventó una nueva herramienta para presentar información estadística mediante animaciones. "Es como ver un partido de fútbol a través del diario, la radio o la televisión? La televisión les gana a todos", sostiene.

Desde su oficina de director en la Fundación Gapmider (www.gapminder.org), Rosling recuerda que sus ideas surgieron de la frustración: sus alumnos en Suecia tenían dificultades para leer cuadros sobre cifras de PBI per cápita, esperanza de vida o tasas de fertilidad. "Catalogaban a los países de manera binaria: desarrollados o en vías de desarrollo. Pero no se puede meter a la Argentina y a Somalia en la misma bolsa. Entonces empecé a experimentar con gráficos para mostrarles que el mundo es más un continuo socioeconómico que una serie de conjuntos discretos."

En rigor, la educación tiene una larga tradición en el uso de imágenes. "Desde el siglo XVII se colgaban láminas en las clases y se pensaba que era importante usar imágenes para acompañar los textos -dice Inés Dussel, doctora en Educación y directora del diploma en Educación, Imágenes y Medios de Flacso-. Las imágenes tienden a atesorar una memoria y constituir una referencia que es importante para aprender. Por eso mismo es fundamental que la escuela no sólo use las imágenes, sino que enseñe a leerlas y a hacerse preguntas sobre su fuente, su veracidad y sus objetivos."

Incluso antes de llegar a esa capacidad crítica, las personas somos muy hábiles para leer imágenes. Según el doctor en Neurociencia Mariano Sigman, "nuestro cerebro está especializado en ciertas operaciones y la visión (o el reconocimiento de objetos) es una de ellas. No es que podamos entender mejor las imágenes que, por ejemplo, los razonamientos algebraicos, pero somos más rápidos y eficientes con ellas".

La herramienta de visualización de Rosling consiste en mostrar la evolución de las variables en el tiempo a través del movimiento de círculos animados: "El ojo humano está preparado para seguir manadas de animales, no para interpretar líneas en gráficos de dos ejes", explica. Como señala Sigman, "somos buenos para detectar movimientos, cambios de color y una enorme cantidad de objetos. Entendemos muy rápido si una persona está feliz, o preocupada, o ansiosa, algo que a las computadoras les cuesta mucho. En general no somos conscientes de esta habilidad, pero la tenemos".

Pablo Tortorella es un ingeniero en informática que se dedica a la facilitación gráfica, una técnica que consiste en tomar minutas ilustradas en reuniones de equipo para ayudar a identificar problemas y encontrar soluciones creativas. "Los dibujos permiten ganar tiempo, porque generan un lenguaje común: los participantes de una reunión se pueden referir a la ilustración en vez de explicar opciones abstractas cada vez. Además, cuando las personas ven que su argumento quedó asentado, se sienten más relajadas y pueden escuchar a los demás."

Tortorella también ilustra conferencias públicas. En ese caso, dibuja en vivo y frente al público lo que el orador está diciendo. "Una vez un médico estaba hablando sobre la posibilidad de que un paciente muriera, pero no llegaba a decirlo por completo. Cuando dibujé una lápida, hubo una mezcla de risas y alivio generalizado en la sala, como si hubiera abierto una válvula de escape."

El juego entre ilustración e ideas complejas fue llevado a su máxima expresión por la fundación británica Royal Society for the Arts ( www.thersa.org), cuyos videos de conferencias ilustradas en una pizarra blanca son un género en sí mismo, construido a partir de oradores excelsos y dibujos que no reproducen lo dicho, sino que lo completan.

Muchos visualizadores talentosos son hoy estrellas del mundo intelectual, como Rosling. Sucede lo mismo con David McCandless ( www.davidmccandless.com), un diseñador de información británico, autor del libro y el blog Information is Beautiful ( La información es hermosa ), cuyo trabajo fue expuesto en el MoMA, o de Mike Bostock, responsable de las visualizaciones de The New York Times, quien creó un reservorio de gráficos con código abierto, que pueden ser replicados por cualquier programador.

La Argentina es uno de los países más activos en este movimiento. Hace tres años se fundó a nivel local un capítulo de la red Hacks/Hackers, un grupo de programadores, diseñadores y expertos en diversos temas que se reúne esporádicamente durante un día en un hackatón: una jornada de trabajo voluntario donde se forman equipos para convertir datos complejos en herramientas visuales. Mariano Blejman, su fundador, recuerda que empezaron con una reunión de 120 personas y ahora están por llegar a los 3000 miembros.

"Vivimos un momento inédito de acceso a la información y necesitamos ayuda para procesarla. Un primer acercamiento visual a los datos los hacen mucho más digeribles y entendibles."

Aun así, la comprensión no está garantizada. Un estudio reciente de la investigadora del Conicet Verónica Hollman encontró que los libros de geografía están llenos de mapas e imágenes, pero que los chicos tienden a mirar sólo los textos, porque eso es lo que les van a tomar en los exámenes. Como dice Dussel, "no sabemos muy bien qué se aprende con las infografías. Hay infografías complejas que requieren competencias lectoras sofisticadas, como saber de estadística, entender porcentajes o promedios. Y como tampoco se puede simplificar mucho sin perder profundidad, nos encontramos con el mismo límite que impone el texto: hay que tener ciertas competencias para entenderlo".

En definitiva, las imágenes no alcanzan a explicarlo todo. Obama puede dormir tranquilo.

sonia@sociopublico.com

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