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El "Patrón del Mal", según la productora de la serie y las víctimas de Pablo Escobar

Cómo fue el proceso de creación de la novela que relata los crímenes del capo narco más famoso del mundo; recordar para que no se repita, el principal objetivo
Andrés Carrizosa
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24 de febrero de 2014  • 01:50

La novela sobre Pablo Escobar llegó al país para instalarse en el Canal 9, cautivando a muchos televidentes que mediante el "boca en boca" le han hecho ganar al canal un pico de rating de más de 8 puntos en las últimas semanas, cuando su promedio es de 4,5.

La producción colombiana que documenta la vida del narcotraficante más famoso del mundo aterrizó en la Argentina en un momento delicado, en el que el narcotráfico comienza a ganar terreno en el país y sacude fuertemente a ciudades como Rosario, Mendoza y la frontera norteña.

Aunque para muchos es una ficción, la serie, que se basa en el libro La Parábola de Pablo, del escritor Alonso Salazar, se ajusta bastante a los acontecimientos que azotaron al país caribeño durante la década de los ochenta y principios de los noventa.

La idea de adaptar la historia la tuvieron Juana Uribe y Camilo Cano, víctimas directas de los atroces crímenes perpetrados por el narcotraficante.

Uribe es hija de Maruja Pachón, una periodista secuestrada por Escobar en noviembre de 1990 y sobrina de Gloria Pachón de Galán, esposa de Luis Carlos Galán, líder político asesinado por sicarios del "Patrón" en agosto de 1989. La historia del secuestro de su madre fue relatada por el Nobel de literatura Gabriel García Márquez en Noticia de un secuestro.

Cano es hijo del periodista Guillermo Cano, en aquel entonces director del diario El Espectador, asesinado el 17 de diciembre de 1986 también por matones enviados por Escobar.

En diálogo con LA NACION, Juana Uribe explicó: "La idea la tuvimos Camilo Cano y yo, luego de ver muchas narco series. Nos parecía que si bien se habían contado muchas historias ninguna se parecía a lo que habíamos vivido tras la persecución que sufrieron nuestras familias por parte de la gente del Cartel de Medellín. En esas historias los narcos (de ficción) contaban la historia de ‘periodistas’ o ‘candidatos’ que se oponían al narcotráfico. Creímos que había llegado el momento de contar una historia con nombres propios, (los más que pudimos) y contando la historia de esas personas que se habían enfrentado a Escobar y lo habían hecho con nombre propio y no con un alias".

"Proponer el proyecto fue impresionante debido a la enorme responsabilidad y obsesión por hacer que la serie fuera creíble y reflejara lo que habíamos vivido, no podíamos hacer caricatura de algo que nos dolía tanto y que le había dolido a tantas personas. No podía decepcionar a mi familia, a la de Camilo y a las otras familias de las víctimas que nos permitieron usar sus nombres y contar sus historias", dijo Uribe.

Y es que el intento por contar la historia desde el lado de los antagonistas, de quienes enfrentaron al "Capo de Capos", tuvo un detallado proceso de validación de datos.

"En la serie aparecen, por ejemplo, todos los ex presidentes vivos y algunos que ya no están. No podíamos poner en boca de ellos cosas que no hubieran podido pasar. Lo mismo con las viudas de los candidatos asesinados; los jueces, algunos militares. Validamos con las familias de muchas de las víctimas para que la historia reflejara lo que habían vivido. El libretista se reunió con algunos y luego yo me reuní con muchos de ellos, repasé los personajes, las situaciones y tuve que explicarles por qué era importante contar también su historia", relató Uribe.

Los detalles que se ven en la serie, desde el casting hasta las locaciones, fueron sumamente cuidadas y escogidas para mantenerse apegados a la historia real, aquella historia que Colombia quisiera que fuera tan solo ficción.

Por ejemplo, el personaje de "El Marino" en la serie, es en realidad Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias "Popeye", el sicario número uno y mano derecha de Escobar, quién desde prisión confesó haber cometido alrededor de 3000 asesinatos.

En varias entrevistas, Popeye explica cómo, cuándo y dónde ocurrían las operaciones que Escobar ordenaba, y gracias a sus declaraciones se ataron varios cabos sueltos de la historia.

La seducción de la palabra

Gracias al poder de la palabra, Pablo Escobar llegó a ocupar un lugar en el congreso colombiano como representante adjunto del Partido Liberal.

En noviembre pasado, la periodista colombiana Yolanda Ruiz, actual Directora de Noticias de la Mañana de Radio Cadena Nacional (RCN), publicó una entrevista inédita en la que se registra el poder de oratoria que acompañaba al jefe narco y que lo ayudó a llegar al ámbito político de su país a principios de la década del 80.

Si bien la serie muchas veces es criticada por hacer apología del delito y continúa seduciendo al público argentino, su objetivo no es el de idolatrar al personaje, sino el de contar la historia para evitar su repetición y repudiar los actos violentos derivados del narco.

"Entiendo que hay personas que critican que Escobar es demasiado carismático en la serie y que se logra una empatía en el público hacia él cuando esta arranca. Frente a eso siempre respondo lo mismo: eso pasó con Escobar en Colombia. Muchos se deslumbraron con su manera de ser, de actuar, de salirse con la suya. Muy pocos se daban cuenta de la gravedad de lo que había detrás de ese personaje inteligente y carismático. La mayoría de los que lo advirtieron murieron", indicó Uribe.

"Creo que queda muy claro que él no lo hizo solo y que para lograr ese imperio tuvo la complicidad de la sociedad civil, algunas instancias del ejército, la policía y sobretodo de la política nacional e internacional. Mientras Colombia ponía los muertos y una importante generación de jueces, militares, periodistas, políticos y civiles, los países consumidores poco hacían por combatir el narcotráfico y el consumo en sus países", aseguró.

Por otra parte, afirmó sentir una "enorme satisfacción de haber logrado que la historia se volviera universal", para evitar que se repita.

La actualidad argentina

Mientras tanto, más allá de la historia colombiana, la Argentina registra la avanzada narco en el país. En los últimos días el tema se ha discutido y se ha puesto en evidencia la falta de control y estrategia para atacar el problema.

En días pasados el ministro de Defensa, Agustín Rossi, opinó que "la Argentina era un país de tránsito, y ahora es un país de consumo, y lo más grave es que también es de elaboración. Me parece que allí hay que poner el esfuerzo de poner toda en la inteligencia policial".

Ante las declaraciones de Rossi, el secretario de Seguridad, Sergio Berni, argumentó que "prácticamente es imposible que se produzca [cocaína] en la Argentina porque las condiciones de altitud y clima no dan para el crecimiento de esta planta", pero admitió que existen en el país "laboratorios, que son los lugares donde se estira, por lo general, la droga que viene de Colombia, Perú y Bolivia".

Además, Berni declaró que estaría de acuerdo en la despenalización de la marihuana desde la producción hasta el consumo, "porque despenalizar sólo el consumo no termina de ser efectivo", poniendo como ejemplo la estrategia de los Estados Unidos, "que tiene su frontera más cuidada y entra todo".

Para ampliar su argumentación, el secretario de Seguridad citó al propio Pablo Escobar: "Él decía que no hay posibilidades matemáticas de que la persecución policial le gane al narcotráfico y es verdad. Es la lucha del gato contra el ratón".

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