Mirta Wons, confesiones de una actriz que no quiere ser "la gordita simpática"

Mirta Wons disfruta de un gran momento laboral
Mirta Wons disfruta de un gran momento laboral Fuente: LA NACION - Crédito: Matías Aimar
La artista habló con Personajes.tv de su buen presente laboral, sus proyectos y su recorrido "al revés"
Paula Soler
(0)
25 de marzo de 2014  • 00:00

Mirta Wons no quiere que la encasillen como una actriz cómica o como el personaje de la gordita simpática. Pero es inevitable que uno sonría al escucharla. Incluso frente a temas serios, su discurso se mecha con un poco de comicidad. Bajó cerca de 40 kilos, pero su físico no tiene nada que ver con ese ángel que atrae a directores de cine, productores de televisión, radio y teatro. Su sólida experiencia en todos esos ámbitos, se sintetiza, sin embargo, en pocos años: "Empecé de grande y al revés de todos, primero toqué el cielo".

La sonrisa se le dibuja porque cuenta su vida con la pasión de los que aún se sorprenden como niños cuando aparecen buenas oportunidades, o de los que, a pesar de todo, sacan moralejas de las malas. Un año se dio el gusto de estar triste, luego de la muerte de su padre. Aún hoy, después de varios años, se indigna con las especulaciones que se hicieron sobre su salud: una depresión extrema, un intento de suicidio

"¡Actriz cómica está triste!", dice, como si estuviera hablando desde el antiguo noticiero en blanco y negro, Sucesos argentinos. Así ejemplifica lo ridículo del imaginario que hay acerca de la vida de los actores. Y sí, hace muchas voces, tantas como caras cada vez que quiere resaltar algo. "Soy humana, tengo tarjeta SUBE. No tengo por qué dar detalles de mi vida privada", dice, seria. Con ojos pícaros, desliza: "Ni digo si tengo novio, pero en todas las entrevistas aprovecho para hacer un llamado a la solidaridad, eso sí".

Hoy vive dos presentes muy exitosos, en televisión y en teatro. Es Olga en la serie protagonizada por Martina Stoessel, Violetta, y es "la mujerona" en el musical Priscilla, la reina del desierto, que encabeza por Pepe Cibrián Campoy. Si bien tiene un pequeño papel, lo interpreta a lo grande. Mirta tiene doble nacionalidad, argentina-polaca, y eso le mereció el amor de miles de polacos fanáticos de la tira coproducida por Disney y Pol-ka, que, al enterarse que compartían raíces con la actriz, comenzaron a seguirla en Twitter.

Personajes.tv habló con la actriz de ojos azules en un bar, mientras ella se tomaba un café con leche. Proyectos, presente, el club de fans (en su mayoría, polacos), de su gato Hércules, la tristeza que le dio una villa en Lanús cuando dejó su burbuja y quiso cambiar el mundo.

Priscilla, la felicidad en canción

Mirta Wons, en escena, durante su cuadro en Priscilla, la reina del desierto
Mirta Wons, en escena, durante su cuadro en Priscilla, la reina del desierto

-¿Cómo llegaste a Priscilla y cómo es tu papel?

-Cuando dieron la película Priscilla acá, en 1995, fui la fan número uno. Es muy onírica, muy barroca, muy poética, muy kitsch. Cuando me llamaron a audicionar yo no sabía que tenía musical. Me ofrecieron ser Shirley, la dueña del bar. Pero no me parecía un personaje jugoso. Sabía cuál era la canción, "I Love the Nightlife" [un hit de los 80 que cantaba Alicia Bridges]. Igual fui a la audición, pero en las peores condiciones porque venía de Tucumán con la garganta muy mal porque se había incendiado el aeropuerto de allá. Además estaba aterrorizada porque odio audicionar. Tenía que cantar esa canción e hice lo que pude y lo hice bastante mal. Pero me fue bien se ve y entendí el personaje mejor. Shirley es una mina muy descuidada, no dice si es gay o no, es un marimacho cien por ciento y muy dejada. Está en medio del desierto y quiere un poco de acción en su vida.

-Vos estudiaste canto, tenés experiencia en musicales e incluso fuiste parte de "Cantando por un sueño", ¿te sentís cómoda con el género?

-La música siempre fue parte de mi vida. Mi mamá es pianista y tengo mucho músico en mi familia, así que estudié con Carlos Gianni. Yo vivo la obra con mucha alegría porque la comedia musical es lo que siempre me perdió para hacer y es lo que menos hice. No soy cantante. Es como decir: ´Yo hago un desnudo sólo si es artístico´ [e imita a una vedette con plumas y todo]. Canto sólo si tengo un personaje que lo requiere. O si no me muero de pudor. Cuando estuve en "Cantando por un sueño" mi desafío personal era animarme y estaba aterrorizada. Espero que nadie encuentre los archivos porque me ganó Ileana Calabró, muy bien ganado y a mucha honra, pero acá en la comedia estoy más cómoda.

- ¿Cómo creés que se toma la comedia musical en Argentina? Es un género un tanto difícil para hacerse popular...

- En la comedia musical bien dirigida todo tiene un motivo. Pero muchos argentinos les tienen prejuicios y se van quejando: ´¡Huy! ahora canta, ¡no!´. Eso no es comedia musical. La verdadera comedia es que la que cuando llega la canción, vos no te das cuenta. Y Priscilla está muy bien adaptada gracias a las adaptaciones de las canciones que hizo Marcelo Kotliar. Medio en castellano y algunas partes en inglés para que se escuche el hit y para que cante quien quiera. Es una idea brillante. Entre eso, la orquestaza, la dirección musical de Gaby Goldman , los arreglos vocales de Ana Carfi y la coreografía de Elizabeth de Chapeaurouge, la gente sale con ganas de volver para cantar y bailar.

- ¿Cómo es trabajar con Pepe Cibrián?

- Genial. Creo que Pepe esperó toda la vida este papel, fue un encuentro de enamorados. El otro día un señor, que no tiene la menor idea de quién es él para el teatro y el espectáculo argentinos, dijo: ´Pero este hombre nació para esto´. Y es así.

Empezar tocando el cielo

"Volantazos", de eso habla cuando explica cómo llego a ser actriz. El primero fue cuando decidió dejar de ser maestra jardinera a los 20 años, luego cuando dejó el Ministerio de Acción Social de la Provincia. Cualquier otro volantazo tiene que ver con la elección de una mejor vida.

"Empecé grande, una señora grande - dice y se ríe para luego ponerse seria - Yo era maestra jardinera. Fui como muchos adolescentes que salen de la secundaria y no saben qué hacer de su vida. Ejercí tres años y dije: ´No me va más, los niños me gustan de a uno y lejos´- de nuevo se ríe-. No, la verdad es que me encantan, pero no era mi vocación. Entonces empecé a estudiar con Hugo Midón, que fue y será mi gran maestro".

La actriz del éxito internacional Violetta tiene además un papel en la obra del momento: Priscilla, la reina del desierto
La actriz del éxito internacional Violetta tiene además un papel en la obra del momento: Priscilla, la reina del desierto Fuente: LA NACION - Crédito: Matías Aimar

- En el interín trabajaste en el Ministerio de Trabajo Social de la Provincia de Buenos Aires, ¿cómo fue esa experiencia?

- Eso me abrió mucho la cabeza, si bien no era un trabajo que decías ´Uy que felicidad!´. Vi cosas durísimas, trabajé mucho en campo, en villas en medio de la hiperinflación del ´89. Era duro para una persona que viene de una burbuja. Siempre cuento que la primera villa que visité fue en Lanús, yo estaba en un programa de comedores sociales y estaba tan emocionada que quería dar lo mejor. Y puse lo mejor de mí. Pero fui muy desubicada, me puse ropa de fiesta porque sentía que ... no sé… no sé qué tenía en la cabeza. ¡Me puse zapatos de charol! Era muy pendeja, tenía 23 años y empezaba a salir al mundo. Empecé a tener conciencia social. No tenía nada de calle. Gracias a Dios trabajé mucho en villas, en asentamientos, y ya después fui con ganas de patear y de laburar y de cambiar las realidades que veía. Estuve cinco años. Sentía que podía hacer algo y que estaba laburando con alguien y para alguien. Salí de ese globito de clase media en donde nunca me faltó nada, pero al nunca faltarte nada, no entendés qué significa no tener para comer, no tener dónde dormir. Agradezco mucho esa época porque crecí treinta años en cinco. La quiero y la extraño mucho.

- Y después fuiste de lleno a la actuación

- Como secretaria en una escuela me empezaron a llegar ofertas para publicidades y un día quemé las naves. Para atajarme estuvieron amigos y maestros como Carlos Gianni que me ofreció vender cassettes a la salida de las funciones de Midón que estaba haciendo El salpicón en la Plaza y en el San Martín, Locos ReCuerdos. Mi felicidad era tan grande, esos momentos sólo los vivo cuando viene un proyecto nuevo o estreno. Yo me vi toda la temporada de las dos obras. Para mí era una beca y encima estaba con mis maestros. Estando ahí, Midón llamó a audiciones para Stan y Oliver. Audicioné para ser la mamá de Stan y quedé. Estaba en la gloria. Fue mi primer trabajo, pensaba que más no podría pedirle a la vida. Ya tenía 32 años. El elenco era la gloria y yo una pichi, no entendía nada.

- Empezaste con una seguidilla de obras importantes como Stan y Oliver , Nine, Largo viaje de un día hacia la noche

- Sí, el empezar fue tipo explosión. Se ve que fue mucho deseo acumulado. Después vino el musical Nine y me dio miedo porque toqué el cielo con las manos muy rápido. No tenía la menor idea de lo que estaba haciendo.

- ¿No es sano ser un poco inconsciente en ese sentido?

- Te protege un poco, pero se hace difícil porque después comparás y todo resulta poco. En Nine, Sandra Ballesteros dijo: ´Chicas esto se da pocas veces en la vida, disfrútenlo". Y yo pensaba ´¿qué estás diciendo?´. Y sí, fue así. Ahora lo retomo con Priscilla, pero hubo muchos otros momentos en que hice cosas que no disfruté tanto. Parezco las vedettes que dicen ´lo hago para mantener a mis hijos´[su cara se transforma en aquellas en las que los labios ocupan todo el rostro]. No tengo hijos, pero tengo que mantener a mis gatos y pagar las expensas. Empecé de una manera muy vertiginosa, y era raro porque salió eso, tele, cine, fueron tres o cuatro años sin parar. Yo pensé que era así el ritmo de un actor y pensaba: ´no entiendo eso que dicen los actores que se mueren de hambre, hay mucho trabajo´. Pero es como todo lo nuevo, escoba nueva, barre bien. Yo fui novedad. Después te van conociendo, se van dando cuenta que estoy medio loca, que no siempre soy muy simpática y empezó la realidad del actor... Hay momentos en que no hay trabajo. Te indignás y decís ´cómo puede ser que está persona me llamó directo para ir a laburar y ahora yo tengo que ir a tocar la puerta ´. Y sí, me arremangué y golpeé puertas. Alguien me dijo una vez ´vos empezaste al revés, con todo lo que muchos soñamos terminar´. ¿Y qué hago, me retiro?

- Cuando te agarró el pico de estrés estabas con mucho trabajo y se dijeron muchas cosas de vos, que estabas deprimida…

- Yo estaba haciendo La Novicia Rebelde, había estrenado mi unipersonal, Singer … estaba laburando a full y se enfermó y se murió mi viejo en un mes. Fue terrible. Pero, por suerte, me agarró laburando en un equipo de trabajo maravilloso porque el de La Novicia fue un colchón de amor.

- ¿Es importante que los miembros de un elenco se lleven bien para el producto final?

- Para lo humano es importante. En un momento empecé a escribir un musical de humor negro, todavía le estoy dando forma, sobre cómo el teatro me resultó pedagógico. Por ejemplo, aprendí a maquillarme ante la adversidad porque salía con los ojos inyectados en sangre luego de la muerte de mi papá. Y fue una compañera la que me enseñó porque a ella se le había muerto la madre mientras estaba en una obra. Empecé a escribir cagándome de risa, pero tenía compañeros que me bancaban.

- ¿Cómo fue ese año en que paraste?

- Me di el gusto de estar triste y la tristeza tiene mala prensa. Se inventó una bola que nada que ver. Aclaré lo que tenía que aclarar y después me dije ´que la gilada hable´. Es la novedad ver que un actor es humano. Pero yo me tomo el colectivo, tengo tarjeta SUBE y voy a la verdulería. ´Uy, una actriz cómica triste´ ¿Por qué no puedo hacer un drama? Parece que no. No es necesario dar explicaciones de mi vida privada. Ni digo si tengo novio o no, pero en todas las entrevistas aprovecho para hacer un llamado a la solidaridad, eso sí [dice, ya sonriendo].

- Ahora se usa exponerse para vender entradas o conseguir trabajo, incluso actores serios...

- Pero depende quién. No es mi palo, paso. Ahora estoy viviendo una fiesta y amo trabajar de esto.

- ¿Cómo es trabajar en Disney?

- Para mí es una continuidad de trabajo que nunca tuve y es una linda serie. Una coproducción con Pol-ka es lo mejor que le pudo pasar a Disney. Nadie pensó que iba a ser esta locura, no puede ser que vendan hasta zapallos con la cara de Violetta [Martina Stoessel]. Porque la nena… yo ya digo la nena, ´¡Es una nena!´ [e imita al personaje de Guillermo Francella]… no sé cómo hace para ir al baño tranquila. Mi primo vive en Dinamarca y me mandó un mail diciéndome ´empezaron a dar Violetta acá, te voy a ver!´"

- Son celebridades internacionales, magnificadas por la marca Disney, ¿cómo se maneja eso?

- Si hacés una tira en prime time es instantánea la respuesta de la gente. Hice un capítulo de Solamente vos y me paraban en cada cuadra. Por Violetta los pibes no te paran, sí se te cuelgan hablándote las madres y te sacan fotos. Es fuertísimo y me da mucha alegría. Y es muy loco el tipo de repercusión. Me mandaron un video de la serie en Rusia y es muy gracioso el sistema de doblaje, es como un relato de fútbol: ´Olga dice…. Mondolitzseij´ [imita a un ruso]. Me pregunto qué estaré diciendo. Por ejemplo, yo tengo nacionalidad polaca y se me ocurrió ponerlo en Twitter. Para qué. Explotó todo, me empezaron a seguir un montón de polacos y hasta le hicieron un club de fans a mi gato Hércules.

- Vos que tenés más trayectoria, debés saber manejar ese furor. ¿Cómo será para los chicos?

- A mí me pasó empezar a laburar de grande, con 32 años y la cosa masiva era tener temporadas en las que me paraban en la calle y yo me sorprendía mucho. Siempre pienso en los chicos de Violetta, cómo los agarra de plantados este furor. Martina siempre está acompañada por la mamá y está muy bien eso porque la contiene. El éxito da un momento de goce o te puede romper la cabeza. La veo a ella tan relajada que se nota que lo va a disfrutar. No es el caso de la piba que se va a subir al caballo, yo le mando un mensaje de texto, ella estando en París, y me contesta. Entonces, la piba está bien.

- ¿Cómo creés que tomarán el final de Violetta ?

- No sé, pero yo quién soy para pincharles la ilusión. Yo les cuento mi experiencia a quien le interesa, como a mí me lo contaban. Y yo no lo entendía. Si me decían que no le tema a los parates o que disfrute el momento, pensaba: ´lo dice de envidioso´. Hay que vivirlo y también tenés el derecho de disfrutar del éxito. Por eso digo que es importante que la familia acompañe y le haga saber a los chicos que un parate no es la muerte.

- ¿Te preocupa que te encasillen?

- Mirá, en teatro quiero hacer un dramón de aquellos, quiero salir alguna vez de la comedia, no porque no me guste si no porque el rótulo es muy difícil. Soy actriz, no existe ser sólo actriz cómica. Siempre le voy a estar agradecida a Sebastián Borensztein, que hace unos años me cruzó por un pasillo de Telefé y me dijo ´tengo un libro que quiero que veas´. El estaba haciendo Tiempo final, una belleza. Veo el libro. Un personaje era la mujer sexy, ejecutiva, productora de casting; otro, un hombre con cara de garca; otro, una chica de treintipico que va a hacer el casting. Esa última tenía dos líneas, y pienso: ´Bueno, dos líneas en Tiempo final ´ . Le digo a Sebastián, que es tan lindo, que acepto hacer de chica de treintipico. Me dice: ´No, serías la mujer sexy´. Y ahí fui yo la que me encasillé. Viste que de gordita simpática no tengo nada [y arruga el ceño]. Le voy a agradecer eternamente porque laburé con dos genios, Enrique Pinti y Alejandro Urdapilleta. Y salí del molde. Ahora me resta trabajar con Meryl Streep, pero [imitando a una diva] no me interesan el Oscar ni Hollywood.

Proyectos

Mirta está por empezar las grabaciones de Violetta, disfruta con Priscilla y está grabando los unitarios Disparos en la Biblioteca para el Canal Público. Además, será parte de otro proyecto de Disney del que prefirió no dar detalles.

Qué amar más

Cosechó dos premios, un ACE como revelación femenina por Nine (1998) y el Cóndor de Plata, en esa misma categoría, por El amateur (1999). Además, pasó por todos los medios.

En radio trabajó con Marcela Feudale, Liliana Variani y Daysi May Queen. En tele hizo ciclos como Alas, poder y pasión, Cabecita, El sodero de mi vida, Son amores, Rebelde Way, y ¡Trillizos, dijo la partera!, entre otros. Dice que la radio "es libertad con códigos para no pisar a nadie" y que la tele le da "timing".

Pero el teatro es lo que más la atrapa: "Vos podés estudiar mucho, pero en las tablas hacés técnica lo aprendido. Es como salir a la arena romana, es la vida o la muerte. El que pisa un escenario lo sabe, te ponés en la piel de otro y algo de uno se muere hasta que termina la función".

Para ella, el cine (actuó en El Boquete, entre otras ) "tiene algo de magia". "No sé qué pasa que me termino enamorando de todos los directores, ¿serán como los psicólogos quizás?".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?