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La Gendarmería liberó el corte en la Panamericana, tras una refriega que incluyó gases, pedradas y balas de goma

La fuerza de seguridad desalojó una manifestación de organizaciones de izquierda en rechazo a una condena a perpetua a trabajadores de Las Heras, en Santa Cruz
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27 de febrero de 2014  • 09:09

Momentos de tensión se sucedieron en la autopista Panamericana, a la altura de la ruta 197, en Pacheco, mano a Capital, cuando organizaciones sociales de izquierda realizaron esta mañana un corte total.

A la protesta llegó la Gendarmería, que avanzó frente a la línea del piquete para desalojar la manifestación, convocada en rechazo por la condena a cadena perpetua que le aplicaron a un grupo de petroleros de Las Heras, Santa Cruz. Minutos después de las 7, los efectivos de la fuerza, totalmente pertrechados, lograron liberar los carriles al avanzar contra los militantes.

La medida de fuerza se inscribe en una jornada nacional de lucha, que incluyó también el levantamiento, de 7 a 8, de molinetes del subte en la estación Constitución de la línea C.

Las organizaciones sociales amenazaron con cortar durante el día el puente Pueyrredón; el puente Liniers, en Rivadavia y General Paz; y en plaza Houssay, en Recoleta. También se esperan movilizaciones en Santa Cruz, Mendoza, Bahía Blanca, La Plata, San Luis, Neuquén, Chaco, Formosa, Salta y Jujuy.

"Pedimos la absolución de los condenados en Las Heras. Hay un salto cualitativo en la criminalización de la protesta", denunció Vilma Ripoll, del MST. "Es muy grave. En 30 años, es la primera vez que se condena a un trabajador a cadena perpetua por un conflicto gremial", coincidió Luis Zamora, dirigente de Autodeterminación y Libertad.

El conflicto

La jornada de lucha se convocó en reclamar por la liberación de los trabajadores petroleros de Las Heras, que el 12 de diciembre último fueron condenados por el Tribunal Oral Criminal de Caleta Olivia a cadena perpetua por el asesinato del policía Jorge Sayago, ocurrida durante una pueblada en 2006.

Por el mismo reclamo, organizaciones como el Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT) y el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) ya se movilizaron a principios de mes hacia la Plaza de Mayo. Uno de los trabajadores condenados, Ramón Cortés, quien era delegado, recibió días atrás el apoyo del papa Francisco, que le envió una carta personal: "Le aseguro que su vida no me es indiferente y haré lo que pueda en lo que me pide".

Luego de tres años de encierro, los imputados quedaron en libertad en marzo de 2009, al vencer el plazo máximo de la prisión preventiva. Cortés fue la cara visible de los condenados, quien reclamó su inocencia y denunció que la causa fue armada en su contra. En la causa, un testigo dijo que lo vio dándole un "palazo" a Sayago, cuando el policía cayó al piso, luego de recibir un balazo, frente a la comisaría. Otro declaró que lo vio alejarse del tumulto "festejando porque había caído uno". Su teléfono celular fue hallado en el lugar de los incidentes.

El afirmó que lo único cierto es que perdió el celular al alejarse corriendo de los incidentes. Cuenta que se había acercado "de curioso", porque la comisaría queda a dos cuadras de su casa. Piensa que los testigos acusaron a cualquiera "por plata o por miedo". El mismo temor que dice que tuvo él cuando, según relata, la policía lo molió a golpes. "Comparto el dolor de la esposa [de Sayago], pero esto es una injusticia doble. Tienen que buscar al verdadero culpable, no a cualquiera", le dijo a la LA NACION en una entrevista.

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