La insistencia en el recurso de la negación

Diana Cohen Agrest
Diana Cohen Agrest PARA LA NACION
(0)
2 de marzo de 2014  

En psiquiatría se llama "negación". Con el fin de justificar el humillante pacto con Irán , la Presidenta alegó ayer ante el Congreso que "no se puede violentar nuestro ordenamiento jurídico para hacer justicia", pareciendo no contemplar que, desde hace una década y sentando una jurisprudencia ominosa que olvida a la víctima, la justicia oficialista viene violentando ese ordenamiento.

Y cuando intenta justificar la reforma de los Códigos, alegando que "el rol del Estado en la sociedad contemporánea no tiene nada que ver con cuando Vélez Sarsfield [sic] creó el Código allá en el siglo XIX", la Presidenta olvida que el rol del Estado de Derecho -que nuestra República perdida incumple- continúa siendo la protección de la vida, la libertad y la propiedad.

Aun haciéndonos eco de las proclamadas aspiraciones, admitimos que el Estado debe ser "el gran reparador de las desigualdades sociales".

¿Qué clase de "reparación" ejerce cuando propicia una criminalización de la pobreza y un incremento de los delitos contra la vida en los sectores más vulnerables?

¿De qué sirve la retórica del "acceso a la educación, a la salud y a la vivienda" (pregonado tantas veces) cuando el Gobierno se muestra narcotizado frente a la muerte de los beneficiarios de esos derechos?

En un discurso jurídico-penal que perdió todo criterio de veracidad, la "democratización de la Justicia" es sustituida por "no viene mal un poco de control popular a la Justicia".

En la misma línea demagógica, y amparada por una innegable "actitud corporativa de los jueces" y por una urgente "justicia ágil", la Presidenta definió ayer la democracia como "respetar la voluntad del pueblo".

De ser así, ¿acaso la Presidenta no escucha la voz de ese pueblo que viene clamando castigo a los delincuentes particulares y la imprscriptibilidad de las causas de los delincuentes que ocupan cargos como funcionarios públicos?

Si la Presidenta proclama que "la sociedad debe poder defender sus derechos", ¿cómo hacerlo si apoya la presentación de un Código Penal que vulnera precisamente nuestros derechos?

La realidad, muy distante del relato, es otra: las innumerables víctimas de los delitos callejeros, de los delitos viales, de los delitos de la violencia doméstica y de los delitos por incumplimiento de los deberes de funcionario público suman cada día más, haciendo de la "década ganada" otra etapa de nuestra historia arrasada por la impunidad.

Cuando se cierra la puerta de la Justicia, se suele abrir la puerta de la venganza.

Si este nuevo código que no es sino un dispositivo canalla destinado a proteger a los canallas, parafraseando a Gilles Deleuze, los argentinos de bien tenemos el deber "de detectar la estupidez humana y denunciar la bajeza de este pensamiento".

La autora es doctora en Filosofía y ensayista

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.