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El rol estratégico del departamento de RR.HH.

Jorge Mosqueira
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2 de marzo de 2014  

Una entrevista realizada a integrantes de la consultora PriceWaterhouseCoopers en Costa Rica, da como resultado una sintética y fructífera colección de reflexiones sobre el posicionamiento de un área frecuentemente borrosa en las empresas. Con el título ¿Cuál debe ser el rol de Recursos Humanos hoy?, Damaris Sánchez, Luis Garrido, Jorge de Mezerville y Álvaro Alán definen: "Convertirse en un socio estratégico de la empresa, anticipar el cambio generacional y ayudar a las organizaciones a conocer, retener y saber cómo estimular a su personal son parte de los retos clave que enfrentan hoy las áreas de Recursos Humanos".

No se trata, en verdad, de un nuevo rol, sino de una función largamente no reconocida. Por lo general se ha repartido la preocupación sobre la administración de personal en intuiciones y decisiones dispersas, asumidas por miembros que estaban atentos a la influencia de las personas, arrinconadas con el rótulo de recurso.

La gente es molesta, impredecible, no ingresa con facilidad en los rubros contables o planificaciones ingenieriles, y pueden estropear el cumplimiento de los resultados más optimistas. El área de Personal era –y sigue siendo en muchos casos– un archivo que contiene la información básica sobre cada trabajador, cumpliendo con las regulaciones básicas de la ley de contrato de trabajo y los convenios que correspondan.

Se agrega, además, la posibilidad de contar con una agencia interna de incorporaciones, despidos y sanciones, es decir, un sector burocrático como cualquier oficina pública de registro catastral o infracciones de tránsito. Como función anexa debía resolver los entuertos con los reclamos gremiales. Puesto de este modo, poco puede esperarse que se convierta en un socio estratégico.

Se ha pasado por alto, durante mucho tiempo, que la sociedad cambia sin necesidad de tomar las armas o medidas igualmente drásticas, pero también previsibles. Las nuevas generaciones iniciaron una revolución silenciosa, dando la espalda a los viejos resortes de atracción y a las desactualizadas recetas de cómo motivar para que trabajen de modo más productivo.

Se ha descubierto, al fin, que mirar para adentro, establecer políticas y procedimientos rigurosos no es suficiente. Que la población interna está íntimamente imbricada con la sociedad en general, acelerada por la tecnología y las redes que se establecen a través de las computadoras y los smartphones. No sólo las comunicaciones han cambiado, sino también los valores, y más allá de la natural nostalgia por los tiempos pasados es necesario aceptar el hecho de que la realidad viene configurada de otra manera.

Resulta imperioso instalar el periscopio para ver más allá de la empresa, todo el entorno, tal como lo hacen los especialistas en marketing, verificando tendencias del consumidor. No tiene sentido asignar esta tarea al responsable de la producción o a quien lleva la contabilidad. El área propicia es, precisamente, aquella que amplía su mirada sobre el factor humano, presente y decisivo, como siempre lo fue.

La función básica de RR.HH. es inalterable en tanto existan las relaciones de trabajo donde se incluye a personas. Sí, esas que cambian y son impredecibles, pero hasta cierto punto. Es el momento de reconocer que la mal llamada área de Recursos Humanos es, sin duda, un socio estratégico por definición.

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