Al volante: sólo la paciencia valió para dejar atrás el "lago"

Gastón Roitberg
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5 de marzo de 2014  

Nada hacía presagiar una vuelta a casa complicada. La lluvia había dejado su lugar al sol a las nueve de la mañana, era el comienzo del segundo feriado por el festejo de los carnavales, y la ruta hacia la Capital lucía despejada. Pero de pronto la radio anticipó lo imprevisible y ya no había vuelta atrás.

Metros antes de la estación de peaje de la Panamericana, ramal Escobar, un policía les rogaba a los automovilistas que dieran la vuelta en U y regresaran hacia el Norte, ya que la traza rápida estaba completamente cortada. "Si quieren agarrar la colectora y ver qué pasa, lo pueden hacer, pero no me quiero arriesgar a sugerirles una ruta que después les complique el regreso", dijo con voz temerosa.

En cuestión de segundos, esa vía fue la única posible para escapar del primer embotellamiento. Fue una receta fugaz: a 300 metros de la bajada de la ruta 197 una inmensa laguna se tragaba el asfalto. Durante dos horas la resignación se apoderó de todos los conductores; muchos optaron por manejar en la contramano. La excepción fueron los camioneros y choferes de ómnibus, que con sus vehículos de gran porte atravesaron con lentitud, pero sin sobresaltos, los 200 metros de ruta inundada.

Un hombre encontró una aparente solución para salir del atolladero: con un martillo y una llave inglesa desmanteló un guardrail e intentó pasar con su vehículo, pero tuvo mala suerte: el auto patinó y quedó encajado en el barro. Pasajeros de un colectivo parecían equilibristas mientras intentaban escapar a pie por la pared que divide una mano de la otra, y una pareja de gente mayor ventilaba sus pertenencias sobre el capot después de intentar un escape en vano.

"El agua escurre rápido en esta zona", tranquilizó un lugareño a quienes esperábamos, pacientes, en la banquina. Diez minutos después, en una ordenada fila india, los autos escapamos del "lago". Atravesar ese enorme río sobre el asfalto fue el mejor desahogo para las últimas horas del fin de semana largo.

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