Suscriptor digital

Itinerario fotográfico

Más de 40 años de imágenes en un diálogo entre la cámara, el paisaje y la gente, en el recorrido apasionante, simple y claro por la obra de Marcos Zimmermann
Daniel Merle
(0)
7 de marzo de 2014  

Les recomiendo entrar en la Sala Cronopios directamente. Por las puertas de la derecha, mejor. No se distraigan y caminen hacia el centro de la inmensa sala. Verán que está totalmente despejada. Sólo las paredes laterales que albergan la obra. Una vez parados en el medio y mirando hacia el norte verán, al fondo, una pared muy larga ocupada por dos hileras de enormes fotos panorámicas de la Argentina y de Uruguay.

El paisaje. Éste es el comienzo de un recorrido fotográfico apasionante, simple, claro, contundente. Sigan ahí parados y miren a la izquierda primero. Sobre esa pared están las 17 imágenes seleccionadas de Patagonia, un lugar en el viento. Y si giran a la derecha, encontrarán las 17 de la más famosa serie Río de la Plata, río de los sueños.

El paisaje argentino, la Patagonia y el Río de la Plata resumen el cariñoso y recurrente itinerario de este gran fotógrafo que lleva 40 años viajando por el país en la búsqueda de lo inhallable: la síntesis imperfecta entre la dimensión estética y el contenido en una imagen que se resuelve en un tercer estadio. Ese momento decisivo de un instante histórico singular que se convierte en símbolo.

Así es 360°, la muestra retrospectiva de Marcos Zimmermann en el Centro Cultural Recoleta, una suma sabiamente hilvanada (con la colaboración del curador y fotógrafo Oscar Pintor) de íconos de lo argentino.

Pero volvamos al centro de la sala Cronopios, allí mismo donde todavía están parados. Pueden adentrarse ahora en la obra. A la derecha, una selección del libro Norte Argentino. El trabajo donde después de sus primeros libros dedicados al paisaje, Zimmermann pone a prueba su talento como retratista. Es en la primera foto de la serie, Ismael Reiniero Palomo, gaucho (1997), donde se puede reconocer esa búsqueda del momento histórico. El hombre mira a la cámara. Viste una capa hecha de cueros y lona. Lleva el sombrero con el ala levantada. El atuendo no tiene que ver con sus oficio (violinista) sino con las imposiciones de su entorno. La capa de cueros es para preservarse de los espinillos que se asoman en las picadas cuando anda a caballo. El retrato exuda sinceridad, el detalle es preciso pero no precioso. La técnica y la estética al servicio del contenido. Todo está claro y a la vista. Así es Zimmermann

Si giran hacia la izquierda, desde nuestro punto de arranque imaginario, la larga y controvertida serie Desnudos sudamericanos. El autor profundiza en nuestra idiosincrasia masculina con el simple procedimiento de ponerlo todo a la vista, y en detalle. Es necesario para este "fotógrafo de fotografías" según él mismo se define. "Para hacer una copia analógica 30x40 centímetros –dice– hay que tener oficio de fotógrafo. Para entrar y salir de determinadas situaciones, hay que tener oficio. Ver lo que otros no ven; eso es tener oficio. Si vos te decretás fotógrafo-artista y te salteás todas esas etapas que constituyen el oficio, es probable que no puedas llegar al fondo de las cosas que fotografiás."

Santuarios recoletos

Todavía estamos en el punto imaginario de arranque. Hay algo más para tener en cuenta antes de comenzar el recorrido: hay dos pequeñas salas, santuarios rectangulares de la nave principal de Cronopios. A la izquierda, la experimental. Sobre paredes de color rojo oscuro, 40 fotos de dimensiones reducidas que resumen los trabajos en los que el autor excedió los límites de su autoimpuesta disciplina de fotógrafo. Los collages de la Serie del Yacaré y de Un perro en el paraíso, las fotos callejeras de Tokio; flores autóctonas de la Argentina (en color), y un petit hommage a sus afectos más íntimos: fotos en blanco y negro de Humberto Tortonese, Batato Barea, Alejandro Urdapilleta y hasta su perra Margarita. Un golpe al corazón, también directo, sin escalas.

La otra sala/santuario, sobre la derecha, alberga para mí la verdadera simiente de toda la fotografía de Zimmermann: son 48 fotografías reunidas bajo el título Documental. Allí encontrarán fotos casi desconocidas o totalmente inéditas. Tomas callejeras en Roma y en París, realizadas durante los tres años que Marcos vivió en Europa a principios de los años ochenta. Una serie de la Plaza de Mayo durante la asunción presidencial de Héctor Cámpora, en 1974. Y otra extraordinaria llamada Buenos Aires en dictadura realizada en 1982 durante una visita de trabajo a la ciudad. Son retratos espontáneos de personas que caminan apuradamente por las calles del centro. Serios, reconcentrados. La última imagen es de un señora joven que lleva de la mano a su hijo adolescente. La señora mira a la cámara, perpleja.

Ahora sí, volver a recorrer cada una de las fotos de esta muestra será un paseo emocional intenso para cualquiera y un deleite adicional para los aficionados a la fotografía.

Hacia la salida, desde cualquiera de las secciones que les mencioné, se toparán sin poder evitarlo con una pared inmensa poblada por 23 fotos dispuestas en damero irregular. Estas imágenes inéditas son tomas callejeras que el autor hizo entre 2009 y fines de 2013 en Buenos Aires.

Los rayos del sol y las sombras más profundas se amalgaman en esta pared. Personas que caminan por la calle (otra vez), pero ahora las tomas están hechas con un ángulo más abierto, menos reconcentrado. Niños con sus madres en la calesita. Una pintada que representa a un policía. En general se ven rostros serios, penumbrosos. El Obelisco y el tango están simbolizados. La foto central del diseño, y la más grande, es un detalle de una pancarta en alguna manifestación en Plaza de Mayo. La imagen del Che Guevara se dibuja perfecta sobre la tela.

Después de ver las 183 fotografías de esta exposición, les recomiendo regresar al punto de partida que les propuse en el centro de la sala. Giren lentamente 360 grados, miren hacia los cuatro puntos cardinales. Verán a Marcos Zimmermann en el mayor retrato de la Argentina contemporánea.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?