Aumentarán el subte y los trenes

Economías: se producirían en el presupuesto nacional por la supresión parcial de los subsidios que recibían anualmente del Estado los concesionarios de los servicios; se compensa con la suba de tarifas.
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30 de diciembre de 1995  

Los concesionarios de las líneas de subterráneos y ferrocarriles urbanos prevén aumentar sus tarifas al comenzar el nuevo año porque recibirán un subsidio inferior al que percibían hasta ahora.

Aunque las autoridades no han revelado los nuevos precios pudo saber que el cospel pasaría a costar 50 centavos lo que representa un alza del 11 1 por ciento.

Los boletos de los servicios ferroviarios urbanos sufrirían incrementos de entre el 30 y el 50 por ciento. La mayor suba afectará a los recorridos más extensos.

Fuentes oficiales y del sector privado dejaron trascender que los ajustes se pondrían en práctica en la próxima semana.

Pese a que las autoridades se empecinan en mantener un completo silencio sobre los aumentos tarifarios que se producirán en los trenes de pasajeros metropolitanos y los subterráneos trascendió que el cospel pasaría a costar 50 centavos con el 11 1% de suba en tanto que en los ferrocarriles habría alzas de hasta el 50 por ciento.

Ese porcentaje máximo de ajuste tendría aplicación sobre la tarifa mínima de ciertas líneas que hoy cobran entre 26 y 32 centavos por realizar recorridos de un total de hasta 16 kilómetros.

En cualquiera de esos hipotéticos ejemplos un viaje entre Once y Morón debería pagarse alrededor de 45 centavos.

En la práctica el mayor desembolso que tendría que afrontar el usuario del ferrocarril se traducirá en un encarecimiento tarifario que oscila entre los 15 y 20 centavos.

En estos momentos los cuatro grupos concesionarios de las líneas de trenes y subtes (Metrovías-Roggio Trainmet Trenes de Buenos Aires y Ferrovías) perciben 117 millones de dólares anuales por concepto de subsidios operativos.

Violenta reducción

El Gobierno resolvió que desde los primeros días de enero próximo esa suma se reducirá a solamente unos 25 millones de dólares por año lo cual obligaría a los operadores privados a contar con una pronta modificación de sus tarifas.

Hace ya dos meses cuando el proyecto de presupuesto 1996 todavía no había sido tratado por el Parlamento el secretario de Hacienda Ricardo Gutierrez explicó que existía la decisión de reducir en forma sustantiva los subsidios a los trenes de pasajeros cuyas tarifas por otra parte no se modifican desde el 28 de marzo de 1991.

El grupo Roggio que opera los subtes y el ferrocarril Urquiza gestionó hace también dos meses un pequeño aumento de unos centavos según sus directivos para solventar un plan de nuevas inversiones y tropezó con una cerrada negativa de las autoridades.

Tarde o temprano las tarifas de los trenes debían actualizarse. El Ministerio de Economía argumentó en su momento que antes de autorizar aumentos en esas tarifas los servicios tenían que mejorarse.

Parece que ahora el criterio de caja hizo caer en el completo olvido la anterior intención oficial que hasta el propio ministro Domingo Cavallo mencionó en más de una oportunidad.

Algunos de los argumentos esgrimidos por el Gobierno señalan que al estar incluidos en el presupuesto nacional los subsidios terminan siendo pagados por personas que viven fuera del área metropilitana y que muy probablemente nunca utilizarán los servicios ferroviarios metropolitanos o de subterráneos.

Según se prevé los incrementos tarifarios comenzarían a aplicarse en la primera semana de enero próximo.

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