David Martínez y Manzano negocian un acuerdo entre los fondos buitre y el Gobierno

Buscan replicar el pacto alcanzado con Gramercy ante el Ciadi
Florencia Donovan
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17 de marzo de 2014  

El problema de los bonistas que no entraron a los canjes de deuda y que hoy reclaman en la justicia norteamericana amenaza, en el corto plazo, el plan del Gobierno de volver a los mercados internacionales.

En Nueva York, sin embargo, hace días que empezaron a llevarse a cabo dos negociaciones en paralelo para atacar el problema de los holdouts, que están haciendo ruido entre varios grandes fondos de inversión.

Tal vez la más resonante es la que inició hace tres semanas el dueño de Fintech, el mexicano David Martínez, quien convocó a un puñado de representantes de fondos con tenencias de bonos argentinos, con la intención de empezar a negociar una salida planteando un esquema similar al que la Argentina ya usó para saldar los fallos que había perdido en el Ciadi, el tribunal arbitral del Banco Mundial. En este caso, el fondo Gramercy compró la deuda de las cinco empresas que habían obtenido fallos definitivos en contra del país y, a cambio, luego recibió del Gobierno un bono a largo plazo.

Aunque lo que más llamó la atención entre los inversores no fue tanto la propuesta de Martínez, sino la intervención en la negociación del el ex ministro menemista y actual lobbista y empresario de medios, José Luis Manzano. Ambos aseguraron a sus interlocutores tener el visto bueno del Gobierno para encarar una salida negociada por la deuda en default. LA NACION intentó contactar a voceros de Martínez, pero no recibió respuesta; tampoco en el Ministerio de Economía, donde no negaron ni confirmaron la información.

"David Martínez está tratando de establecer contactos con gente clave de Nueva York", confirmó una fuente de Wall Street. "Manzano está involucrado tratando de que salga este deal. Ellos dicen que tienen el poder del gobierno argentino para estar negociando", afirmó. En Wall Street incluso trascendió que el banco de inversión JP Morgan habría sido contactado por Martínez para el desarrollo de una oferta que seduzca a los holdouts.

La idea sería retomar la bandera que a comienzos de 2013 había intentado plantar el fondo Gramercy, del norteamericano Robert Koenigsberger, cuando, con el aval del entonces ministro de Economía, Hernán Lorenzino, y de la mano del Deutsche Bank, buscó atraer a tenedores de bonos argentinos para que cedieran parte de los intereses de sus nuevos bonos y así mejorar el valor de canje que el Gobierno planteaba para los fondos buitre.

Pero con el cambio de equipo económico y la designación de Lorenzino como embajador de la Argentina ante la Unión Europea, en Bruselas, la salida Gramercy fue perdiendo fuerza, y hoy en Wall Street prácticamente la dan por olvidada.

"Efectivamente, como lo de Gramercy se pinchó, Martínez empezó a sondear algún camino que acorte la negociación con los holdouts", dijo a LA NACION otra fuente, que conoce de cerca el entorno del empresario mexicano. El flamante dueño de Telecom Argentina tiene desde hace tiempo buena relación con la administración Kirchner a través del ministro de Planificación, Julio De Vido. En Wall Street, sin embargo, dudan también de que su cruzada no termine fracasando, tal como sucedió con la de Gramercy.

Y es que, además, ante el desconcierto de varios fondos, el equipo del ministro de Economía, Axel Kicillof, también habría estado contactando paralelamente a varios bancos internacionales en busca de asesoramiento para una salida al problema de los buitres. Incluso, en Nueva York ya se habla de que el suizo UBS sería uno de los bancos que más lograron captar la atención de Kicillof para avanzar en alguna negociación.

"El Gobierno por primera vez está dando señales de que está con ganas de evaluar una solución. Hay gente de Kicillof que está hablando con bancos, buscando acercar posiciones, se dan cuenta de que la forma más fácil de que la Argentina no tenga ningún tema de crisis es arreglando con los holdouts, y quieren hacer las cosas bien", dijo otra fuente que sigue desde Wall Street la problemática de la deuda argentina. "Me consta que todos los intentos de establecer puentes fracasaron, y ahora hay más flexibilidad para ver si se puede resolver el tema. Pero viene muy lento, porque hay buena intención, pero no hay mucha experiencia, ni creo que tengan gente de confianza para resolverlo. Sería una pena que los madrugue alguien más", deslizó.

El Gobierno aspira a resolver el problema de los fondos buitre antes de que la Corte Suprema de Estados Unidos decida si acepta o no tratar el caso argentino, en la causa por la discusión del pari passu, que plantea que el país no podría pagarles a los tenedores de los nuevos bonos sin pagarles al mismo tiempo a los holdouts.

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