Por falta de fondos, la Unesco quiere cederle Villa Ocampo al Gobierno

Victoria Ocampo legó la casona al organismo para preservarla de los “vaivenes políticos”; controversia por el destino oficial de un lugar histórico
María Pagano
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21 de marzo de 2014  

La emblemática casona de la escritora e intelectual argentina Victoria Ocampo en Beccar, San Isidro, propiedad de la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (Unesco) desde hace más de 40 años, sufriría un cambio impensado para su dueña original. Por decisión del organismo internacional, el uso de Villa Ocampo pasaría a manos de la secretaría de Cultura para la creación del Centro Internacional sobre Políticas de Diversidad Cultural, Desarrollo y Creatividad.

Aunque la firma del acuerdo entre ambas partes está pendiente, la cesión consta en un documento oficial de la Unesco con fecha del pasado 7 de marzo. En dicho documento se expresa la "necesidad de utilizar la Villa Ocampo de forma más estratégica y con una mejor relación costo/eficacia".

En tanto, distintas personalidades vinculadas con la historia y la conservación de Villa Ocampo, como Ivonne Bordelois, Sonia Berjman, Rosa Zemborain y Fabio Grementieri, entre otros, manifestaron una "gran preocupación" por el futuro de la casa y el destino de su patrimonio. Expresaron que la responsabilidad sobre la casa "es tarea de la Unesco" y que "no puede ser delegada a un tercero, y mucho menos al Estado, ya que así lo pidió explícitamente Victoria Ocampo".

En 1973, seis años antes de su muerte, Victoria Ocampo había donado la propiedad al organismo con sede central en París para "realizar los objetivos de la Unesco" y "servir a la promoción, el estudio y la experimentación de actividades vinculadas a la cultura", con el propósito de protegerla, según lo expresó la intelectual argentina, "del contragolpe de los vaivenes políticos".

Según consta en el documento oficial de la Unesco, el recinto de Villa Ocampo, propiedad del organismo internacional desde 1979, será concedida en comodato al gobierno argentino. Si bien el organismo internacional conservará la propiedad de la Villa, le otorgará al Estado la casona y el predio en "préstamo de uso" para la creación de un "centro de categoría 2" bajo los auspicios de la Unesco. No se especifica un plazo y se estipula que la cesión es gratuita, aunque los costos de mantenimiento quedarían a cargo del Gobierno.

Entre los objetivos de dicho centro se enumeran la "promoción del diálogo sobre la diversidad, el desarrollo y la creatividad", y la promoción de "actividades destinadas a impulsar las economías culturales y creativas". De acuerdo con el mismo documento de la Unesco, el Gobierno se compromete a "velar porque el centro se ajuste al uso de la Villa deseado por la señora Ocampo y reflejado en su donación".

Para Fabio Grementieri, especialista en patrimonio y director del Programa de Preservación en la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), la decisión de la Unesco "desnaturaliza y no respeta el legado de Victoria Ocampo". A su vez, agregó que, "por la redacción del convenio, es incierto quién y cómo se hará cargo de la conservación del patrimonio inmueble, paisajístico, inmaterial y arquitectónico de la casa. La Unesco está en una política de reducción de gastos y Villa Ocampo aparece como una de las variables de ajuste", expresó Grementieri.

Hasta la fecha, el mantenimiento de Villa Ocampo fue afrontado con fondos de la Unesco, contribuciones particulares, aportes de empresas privadas y entidades públicas, como la Municipalidad de San Isidro. Lo que Grementieri, junto con otras personalidades de la cultura, propone es que las dificultades financieras podrían ser subsanadas con aportes privados y públicos, sin alterar "la independencia política e intelectual" y el "éxito" de la actual gestión.

El factor económico dentro de la Unesco a nivel global fue determinante para desprenderse de la administración de Villa Ocampo. Según fuentes consultadas por la nacion, desde hace tres años Estados Unidos dejó de pagar su cuota parte en la Unesco, que ascendía a unos 70 millones de dólares anuales. Sumado, esto provocó un déficit presupuestario total, por el trienio, de 270 millones. En esas condiciones el presupuesto bianual de la organización se redujo de 653 a 507 millones de dólares. Según comentaron en la Unesco, la situación financiera es tan grave que, por primera vez, esta organización de preservación del patrimonio mundial está pensando en lanzar un plan de despidos.

En estas condiciones la Unesco no puede mantener Villa Ocampo, que, con salarios incluidos, significa un gasto de unos 500.000 dólares anuales. El argumento, además, es que el edificio tampoco desarrolla actividades fundamentales como para justificar esos costos. Por esa razón, la organización buscó la forma de obtener la colaboración del Ministerio de Cultura. "No hubo presiones ni solicitud del gobierno argentino", aclararon.

En 2003 se emprendió la restauración de Villa Ocampo, que incluyó la recuperación del inmueble, del mobiliario, del jardín y de la biblioteca, y fue financiada por la Unesco y el Gobierno. A lo largo del siglo XX, la casa fue lugar de encuentro de intelectuales y artistas de todo el mundo, como Jorge Luis Borges, Rabindranath Tagore, André Malraux, Waldo Frank, Gabriela Mistral, Igor Stravinsky, Graham Greene, Le Corbusier y Albert Camus.

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