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La puerta del colegio, nuevo lugar de amistad masculina

Cada vez más hombres llevan a sus hijos a la escuela o participan de la adaptación al jardín y tejen, en ese marco, afinidades con otros padres
Laura Reina
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22 de marzo de 2014  

Se conocieron en la adaptación de sus hijos, en sala de 3. Se frecuentaron todo el año a la salida del colegio Monseñor Dillon y en los cumpleaños de los chicos de la salita, y terminaron de sellar la amistad en un asado en la casa de uno de ellos en diciembre último. Hoy, Eduardo Chaktoura, Maxi Cullak, Sebastián Costa, José Minón y Lautaro García forman un grupo de amigos que comparten salidas solos y un grupo de WhatsApp -surgido en ese asado fundacional- que se llama Sres Papis, como el programa que se emite por Telefé.

Desde que el hombre comenzó a adoptar un rol cada vez más activo en la crianza de sus hijos, el colegio se volvió un ámbito propicio para el surgimiento de la amistad entre varones. En esos minutos de charla posteriores a la entrada de los chicos se tejen afinidades que muchas veces continúan en las salidas a comer, los partidos de fútbol, las bicicleteadas y hasta los campamentos donde ellos llevan a sus hijos a pasar en carpa el fin de semana.

"Creo que este fenómeno de papás presentes se repite en muchos colegios -dice Eduardo Chaktoura, que además de ser papá de Mía es un reconocido psicólogo y escritor-. Pero no sólo se trata de poder llevarlos o retirarlos de la escuela, sino de acompañarlos durante el fin de semana o fuera de horario escolar. Los papás varones queremos y necesitamos compartir tiempo con nuestros hijos. Aunque tenemos mucho por aprender aún."

A veces, esta amistad de puerta de escuela surge espontáneamente entre los hombres y otras es fogoneada por las mujeres, históricamente las que cultivaban este tipo de acercamiento... con las otras madres. "Para ser sinceros, las mujeres lograron una comunión previa y nosotros nos sumamos", dice Sebastián Costa, en un bar cercano al colegio donde lleva y trae a su hijo Agustín. "Fue en paralelo", corrige José Minón, papá de Yaro. "En realidad el asado fue idea de las mujeres, pero de ahí surgió la posibilidad de juntarnos a cenar solos, en una parrilla", aporta Maxi Cullak, el papá de Sofía. "Sí, y ahí también se armó el grupo de WhatsApp", recuerda Lautaro García, papá de Nacho, y enseguida la conversación deriva en otros temas, como los precios de los útiles escolares o la posibilidad de organizar un campamento solos con los hijos.

Javier Giordano tiene un hijo en séptimo grado en el Colegio Numen. Y reconoce que los amigos con los que más comparte tiempo y afinidad son los que se hizo en el colegio de su hijo. "Hoy me es muy fácil compartir más cosas con ellos porque todos tenemos las mismas preocupaciones e intereses -dice Giordano-. Yo siempre digo que es una amistad que surgió naturalmente, de vernos todos los días en la escuela."

Chaktoura agrega: "Todos cambiamos pañales, todos acunamos a nuestros hijos y lavamos su ropa. Y además somos todos padres debutantes porque se dio la casualidad de que para todos, éstos son nuestros primeros hijos. Pasamos por lo mismo en el mismo momento".

Fútbol y camping, infaltables

Leandro Cahn es otro hombre que supo forjar amistad con los padres del colegio de sus hijos, que ahora están en primero y cuarto grado. "Estuve muy presente durante todo el jardín: yo los llevaba y los buscaba porque la mamá trabajaba más lejos. Había otros que estaban en la misma situación que yo y así fue cómo empezamos a compartir tiempo fuera de la escuela -cuenta-. Y también desde el colegio mismo alientan esto, con un campeonato de fútbol para padres. Lo que no tenemos es un grupo de WhatsApp. Si hay que organizar algo mandamos mail."

Giordano es uno de los padres que comenzó la tradición de irse de campamento en el Numen. "Empezamos en 2007. La premisa era hombres solos con sus hijos e hijas. Me surgió la necesidad cuando mi hijo pasó de preescolar a primer grado. Como es muy amiguero necesitaba conocer a los padres y a las familias donde mi hijo iba a compartir muchas horas de su infancia. Mandé un mail invitando a todos a un primer campamento. Vinieron ocho padres, algo así como el 30% del curso. En este último campamento, hace una semana, ya éramos veinticinco."

Además del campamento, durante el año hay bicicleteadas, partidos de paddle y fútbol, e incluso vacaciones juntos. "El objetivo era fortalecer el vínculo entre los chicos y después surgió la amistad entre los grandes. Por eso digo que la nuestra es una amistad que le pedimos prestada a nuestros hijos. Y que hay que cuidarla, porque cualquier problema entre nosotros puede afectar el vínculo entre ellos", advierte Giordano.

Lo cierto es que muchos colegios ven con buenos ojos este tipo de iniciativas que surgen espontáneamente. "El fin de semana que saben que nos vamos de campamento no hay tarea", dice Giordano, feliz con el apoyo de la institución. Y Chaktoura agrega: "Si bien algunas lo hacen, sería importante que más escuelas promovieran la participación masculina generando propuestas, oportunidades y encuentros para los papás".

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