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Quino recibió la Legión de Honor y una gran ovación en París

El padre de Mafalda fue homenajeado en una sala repleta de público en el Salón del Libro; sus trabajos son muy populares en Francia, que lo condecoró con su más importante distinción
Nathalie Kantt
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23 de marzo de 2014  

PARÍS.- El público aplaudía de pie, emocionado. Le gritaba "¡bravo!", "¡grande!". Los periodistas se amontonaban para tomarle fotos . La charla de Quino con el creador de Titeuf, la historieta más famosa de Francia, concluía con una distinción, la Legión de Honor, máxima condecoración en este país, otorgada por el embajador de Francia en la Argentina. A Quino, en silla de ruedas, le acercaron un micrófono. "Hace años, cuando leía que se lo daban a otros, me daba muchísima envidia. Hoy ese momento me ha llegado. Estoy muy emocionado. Muchas gracias." Las palabras del padre de Mafalda multiplicaron los aplausos en el más grande de los cuatro escenarios del Salón del Libro de París.

Quino es amado en Francia y, con más de un millón de ejemplares vendidos en este país, una cifra enorme en el mundo de los dibujos, es considerado un fenómeno editorial. La casa Glénat, fundada en 1969, publica los libros de Mafalda desde hace casi 30 años. Francia fue el tercer país en empezar a publicarlos, después de Italia. El libro con la obra completa de Mafalda que la casa lanzó para festejar los 50 años de su nacimiento se agotó en tres semanas. La tirada había sido de 10.000 ejemplares.

A pedido de los lectores franceses, que preguntaban cómo hacerles descubrir a sus hijos de cuatro años esas historietas que ellos tanto habían disfrutado, Glénat también publicó cuatro álbumes dirigidos a explicarles Mafalda a los más chicos. Quino se entusiasmó con ese proyecto. "Es un pilar histórico que hoy se sigue confirmando. Aunque nosotros no hayamos vivido en ese escenario político tan fuerte que evoca Quino, quedan esos valores atemporales, ineludibles, esa mirada cándida de los chicos sobre el mundo, sobre la riqueza, la ecología, la economía", explica a LA NACION el director de Glénat, Jean Paciulli.

Quino transmite tranquilidad. Amablemente acepta dialogar con LA NACION y es sensible al tacto. Confiesa que casi no ve lo que pasa a su alrededor porque está perdiendo la vista. La mano le tiembla. "Es muy feo, a uno se le va desapareciendo el mundo", cuenta. Su declaración perfora el cuerpo. "La gente considera que Mafalda es una persona de verdad y hay lectores que se ofenden cuando les digo que es un dibujo más. Es muy difícil", agrega.

Hasta último momento nadie sabía en el Salón si Quino realmente vendría. El encuentro estaba programado, pero su delicada salud no le había permitido llegar a fines de enero a Angulema, al sudoeste del país, donde se realizó el festival internacional de la historieta, con un homenaje especial al autor argentino por el doble aniversario: sus 60 años de carrera y los 50 de Mafalda. Para suerte de los franceses, Quino llegó anteayer. Durante la charla con el dibujante suizo Zep, el creador de Titeuf, también editado por Glénat, el mendocino evocó sus principios como dibujante de historietas y su exilio a Europa en 1976. Al final, el comprovinciano Julio Le Parc se acercó a saludarlo. Se conocen desde hace años.

Si bien la de Quino fue la actividad argentina más concurrida, no fue la única que gozó de la atención de los lectores que ayer pasaron por el Salón. Los escritores Fernanda García Lao, Samanta Schweblin, Oliverio Coelho y Rosalba Campra conversaron sobre literatura fantástica en el Río de la Plata, a sala llena. Durante una charla homenaje, Martín Kohan confesó que nunca le había agradecido a Juan José Saer por su obra, y que aprovechaba ese momento para hacerlo. El público sonreía. Los franceses disfrutan de esos guiños.

Al mismo tiempo que la conferencia con Quino, y mientras cientos de franceses entusiasmados se abalanzaban sobre las propuestas literarias argentinas, el subsecretario de Cultura de la Nación, Jorge Coscia; el filósofo y fundador de Carta Abierta, Ricardo Forster; el psicoanalista Jorge Alemán y el politólogo Ernesto Laclau, todas figuras cercanas al Gobierno, presentaban sus visiones sobre las democracias populares en América latina. No discutían ni debatían dado que todos comparten las mismas posturas.

"Cuando un europeo ve un ñandú, piensa que es un avestruz. Deseuropeizar la mirada es central. Hoy América del Sur está viviendo un período luminoso, y también amenazado. Pero hoy hay dos variantes: que el capitalismo controle la sociedad, amenazando su existencia, o que las sociedades pongan límites y controlen al capitalismo. Esto último es lo que hoy está sucediendo en América latina", opinó Coscia.

Un poco más tarde, en diálogo con LA NACION, Quino confesaría: "Mirando el mundo de hoy, Mafalda diría que el ser humano no aprende nunca de su propia experiencia". Como si hubiera sobrevolado algunas de las charlas.

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