Una cabalgata de la nostalgia

Muy buena fue considerada esta producción nacional en colores presentada por Imagen Satelital y Artistas Argentinos Asociados. El libro cinematográfico es de Mario Sábato y entre los intérpretes se destacan Carlos Gardel Libertad Lamarque Hugo del Carril Tita Merello y Roberto Goyeneche.
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6 de junio de 1996  

El cine y el tango son para los argentinos sinónimos de sentimientos encontrados de emociones siempre vigentes y de esa poesía cotidiana que toca el corazón.

Elaborar pues un film con ambos elementos presuponía desde el comienzo una arriesgada apuesta cuando en ella se quería dejar de lado lo meramente documental.

Mario Sábato se animó al desafío y así surgió esta película tierna humorística nostálgica y entretenida al mismo tiempo.

Teniendo como compañeros de ruta a Sergio Renán Ernesto Sabato Enrique Cadícamo y Adriana Varela el cineasta se sumerge en nuestro séptimo arte y en nuestra música popular con ojos casi paternales.

La labor del director fue sin duda muy ardua. En ella están la paciencia de seleccionar trozos de films que hicieron época reflejar las voces y las figuras del tango y lograr la poesía y la sonrisa que despiertan en los espectadores de todas las edades esas imágenes que son al mismo tiempo nostalgia y belleza de un tiempo irrecuperable.

Desde los inicios de nuestra cinematografía el tango fue durante décadas el apoyo de su temática. "Al corazón" rescata las escenas de muchas de esas películas.

Los fragmentos van siguiendo el derrotero de infinitas voces desde Gardel a Goyeneche pasando por los más populares intérpretes y se detienen en esas escenas humorísticas dramáticas o patéticas que hablan con ese lenguaje tan nuestro pleno de romances y de auténtica gracia porteña. "Al corazón" pues es una invitación al recuerdo y al amor a la pantalla grande y al tango. Hilvanado por Sergio Renán Enrique Cadícamo y Adriana Varela que hace una verdadera creación del tema "Cambalache" la producción no decae nunca.

Todo es aquí plácido y permite al espectador no importa de qué edad recrearse con los recuerdos más entrañables de nuestros artistas.

Técnicamente el film es perfecto. El sonido sometido a las nuevas tecnologías permite escuchar sin esfuerzo las grandes voces de los cantantes y los diálogos de esos artistas que forjaron nuestro perfil cinematográfico. Ver "Al corazón" es adentrarse en la más pura nostalgia y es también revivir una época envuelta en la bruma de los años.

Cine argentino y tango se dan aquí la mano. Con fuerza con sinceridad con auténtico sentimiento y con esa gracia que los argentinos casi dejamos atrás impulsados por las nuevas corrientes actuales.

Recomendar "Al corazón" es pues volver a vivir en medio de imágenes que siempre están vigentes que nunca se borrarán de la memoria y que retrotraen voces y figuras paradigmáticas de nuestro arte popular.

Imágenes a puro tango

Síntesis fundamental del estrecho vínculo de antaño del cine con la música de tango la película de Mario Sábato provoca más de una emoción y gratos sentimientos cuando permite reencontrarse con algunas figuras fundamentales de nuestra música popular.

No obstante conviene decirle al lector que el comentado no es un film sobre el tango aunque éste haya sido parte del cine. Por ese motivo abundan los temas cantados por Gardel Hugo del Carril Alberto Castillo Libertad Lamarque Mercedes Simone Tita Merello Charlo y Angel Vargas entre otros.

Nadie se sienta pues defraudado por omisiones notables y sólo justificadas por los motivos expuestos. Al no ser una historia del tango no se encontrará nada de Juan D`Arienzo Osvaldo Pugliese Horacio Salgán Carlos Di Sarli Floreal Ruiz Edmundo Rivero Alberto Marino o Roberto Rufino por ejemplo.

A cambio el director ofrece alguna versión actual de Adriana Varela y las excelentes interpretaciones del Sexteto Mayor. Y dos joyas casi al final: una espectacular versión de "Cafetín de Buenos Aires" del mejor Roberto Goyeneche (aunque no se precisa la fecha estimamos que debe de corresponder aproximadamente a 1960/64) y una interpretación a toda orquesta (y a todo color) del enorme Aníbal Troilo con cinco bandoneones a su lado haciendo precisamente "Quejas de bandoneón". Para aplaudir en la oscuridad.

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