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El fuerte viento agravó la situación en Neuquén

Ráfagas de hasta 70 km por hora tumbaron árboles y postes; la ciudad tardará tres meses en normalizarse
Verónica Pagés
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9 de abril de 2014  

NEUQUÉN.- "La ciudad está destrozada y necesitaremos al menos 90 días para recuperarla", dijo el intendente Horacio Quiroga, a modo de rápida evaluación sobre los destrozos que dejó el temporal que sufrió esta ciudad durante la madrugada del lunes . Con la lluvia amainando, se esperaba un lento regreso a la normalidad. Pero llegó el viento, con ráfagas de hasta 70 km por hora y no ayudó demasiado. Al anegamiento de calles se le sumó la caída de centenares de árboles y postes de luz. El terreno estaba demasiado humedecido para sostenerlos en pie.

Como un juego de dominó en caída, esto ocasionó un corte de energía en grandes zonas (el 30% de la ciudad estuvo todo el día de ayer sin luz). Prácticamente ninguno de los 1500 evacuados pudo volver a su hogar (sólo en la capital, 788 aún permanecen en centros asistenciales, iglesias y salones de usos múltiples).

Con agua dentro de muchas viviendas, con las calles intransitables, sin luz ni agua potable (la que sale de las canillas todavía tiene un dudosísimo color marrón rojizo) era muy difícil moverse. Si algo tuvo esta tormenta de notorio fue que no sólo afectó a las zonas menos favorecidas de la ciudad (el Oeste es uno de los puntos más vulnerables), sino que también hizo estragos en algunos de los barrios cerrados más cotizados. Estar a la vera del río Neuquén, la cercanía del Limay o pegados al arroyo Durán, dejó de ser en estos días un privilegio para transformarse en un problema. Salir de estas zonas residenciales era prácticamente imposible si no se contaba con vehículos apropiados.

En la zona del "alto" de la ciudad, la vida retoma de a poco su normalidad. Es allí donde se empezó a notar la apertura de algunos comercios, el movimiento más fluido de automóviles y de gente. Recién por la tarde de ayer, las autoridades empezaron a sacar algunas conclusiones de lo sucedido. De todas maneras, el cálculo de las pérdidas totales todavía no se cerró. Lo que sí se sabe es que hay 184 km de calles afectadas y que se necesitarán cerca de $ 34 millones para recuperarlas, y de las rutas provinciales, todavía quedaban con segmentos interrumpidos tres de las más importantes: la 22, la 237 y la 5.

Del mismo modo que la actividad comercial comenzó a moverse, también se empezaron a notar aumentos indiscriminados de precio, hasta tal punto que ya se anunció que se tomarán medidas contra aquellos comerciantes que hayan subido los valores de sus productos en relación con el que tenían el viernes pasado.

Luego de un relevamiento de la cámara de comercio, se supo que 200 comercios de la zona no pueden abrir sus puertas por los daños sufridos. A partir de este panorama, que se suma al de las familias afectadas, el gobierno a través de la vicegobernadora Ana Pechén anunció el lanzamiento de créditos especiales.

Hoy se espera que algo de la ansiada normalidad vaya llegando. Por lo pronto, las escuelas abrirán sus puertas lo mismo que las dependencias de la administración pública. Once de los 18 ramales de colectivos comenzarán a funcionar, la recolección de residuos se restablecerá y el hospital público Castro Rendón, el más importante centro de salud de la provincia, volverá a atender a través de todos sus servicios.

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