Japón necesita generar inflación para lograr recuperar a su economía

El país atravesó más de diez años con los precios en baja; ahora su Primer Ministro lleva adelante un problema de estímulos monetarios para lograr recuperar al crecimiento del PBI
Luis Palma Cané
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9 de abril de 2014  • 17:45

Es bien conocida la grave situación de "estancamiento con deflación" que –a partir de mediados de la década del 90- venía sufriendo la economía japonesa. Todas las políticas de corrección habían fracaso. En efecto, durante el período 1995/2012, el crecimiento anual promedio fue de un anémico 1% (con siete años negativos) y la inflación de -0,5%. Todo ello agravado por déficit fiscal y deuda pública creciente, variables que al cierre del 2012 llegaron al 8,5% y 200% del PBI respectivamente.

Sin embargo, en diciembre del 2012, se abrió una nueva esperanza. En las elecciones legislativas triunfó el opositor partido conservador Liberal Democrático (PDL). La victoria encaramó a su Presidente, Shinzo Abe, al cargo de Primer Ministro quien prometió desde el inicio mismo del programa para "abatir definitivamente (sic) el círculo vicioso de estancamiento con deflación".

Contrariamente al gradualismo de la cultura japonesa, entre abril y mayo del año pasado, el primer ministro Abe y el Banco Central de Japón anunciaron un programa de shock llamado "Abenomics" . Sus principales medidas fueron:

  • Duplicar en dos años la base monetaria mediante una inyección mensual promedio de 85 billones de dólares (1,2% del PBI) a través de compras de títulos públicos y privados en los mercados secundario ("Quantitative Easing")
  • Lograr -al final de dicho período- una inflación anual del orden del 2% ( de manera de eliminar el flagelo de la baja sistemática de precios), un crecimiento sustentable no menor al 2 a 2,5% y niveles de empleo inferiores al 4%
  • Devaluar el yen, de manera de encarecer las importaciones y lograr una mayor competitividad para las exportaciones
  • Establecer políticas fiscales de estímulo al consumo y a la inversión privada
  • Implementar, durante el quinquenio 2013/2018, un "Plan de Inversión Pública" por un monto del orden del 30% del PBI (210 mil millones de dólares)
  • Definir programas de mediano y largo plazo, con el objetivo de ir reduciendo los actuales y elevados desequilibrios fiscales y de deuda pública
  • Llevar a cabo profundas reformas estructurales: burocracia, corrupción, rigidez laboral y sistema de previsión social con déficit creciente generado por una población envejecida

Transcurrido un año del inicio del programa, la situación es la siguiente:

  • Se ha cumplido el cronograma previsto de emisión monetaria, con un aumento de la base monetaria del orden del 50%
  • La inflación anual ha pasado de ser negativa (-0,5%) a positiva (+1,3%)
  • El crecimiento superó levemente el 1%, con cuatro trimestres consecutivos positivos; escenario que no se daba desde 1997
  • El yen se ha devaluado un 30 %. En términos interanuales, las exportaciones han crecido un 8%
  • El déficit fiscal, que ascendió al 9,3% en el 2012, se redujo a un 8,7%. Por su parte la deuda pública, como proporción del PBI, mostró una desaceleración en su crecimiento
  • La inversión pública ha sido sustancialmente menor a la planificada. Por su parte, las reformas estructurales prácticamente aún no han sido encaradas

Los datos anteriores muestran que, coyunturalmente, la "Abenomics" está en el buen camino, pero también es claro que -en lo que hace a las reformas estructurales- es muy poco lo que se ha hecho.

No cabe duda que, en lo coyuntural el plan "Abenomics" marcha por el buen camino: está superando el escenario anterior de "deflación con estancamiento" y, complementariamente, ha logrado reducir tanto el desempleo como el déficit fiscal.

Sin embargo, para lograr estructuralmente el crecimiento sustentable objetivo a largo plazo (2 a 2,5%), será necesario –más allá de cumplimentar en tiempo y forma el cronograma de inversión pública- comenzar a implementar de inmediato las reformas estructurales oportunamente mencionadas.

Para ello, el gobierno de Shizo Abe deberá actuar con convicción y fuerte apoyo político. Caso contrario, la tercera economía del mundo podría volver a fracasar en su intento de revertir el negativo escenario vigente anteriormente hasta el inicio de la "Abenomics". ¿Podrá hacerlo?

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