Un vodka que cruzó las fronteras de Oriente

Smirnoff Vodka
Florencia Trucco
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13 de abril de 2014  

Hace dos siglos, más precisamente en 1864, Piotr Arseneevich Smirnoff instaló su destilería. Gracias a sus novedosas técnicas de elaboración y a la calidad final del producto, experimentó un gran éxito hasta convertirse en el proveedor oficial de la corte imperial rusa, en 1886. Éstos fueron los primeros pasos de Smirnoff, uno de los vodkas premium más populares en el mundo.

En 1898, Piotr muere y la empresa quedó a cargo de su tercer hijo, Vladimir, que continuó expandiendo el éxito de la bebida. Años más tarde, la revolución bolchevique de 1917 obligó a la familia Smirnoff a escapar del país y, consecuentemente, a comenzar desde cero. Así fue como Vladimir decidió abrir una destilería en Estambul, Turquía, a la que más tarde se sumarían otras en Ucrania y en París. Éste fue el comienzo de la expansión internacional de la marca. Sin embargo, la difusión fuera de esas fronteras comenzaría recién en 1934 con el desembarco en Estados Unidos luego de la abolición de la ley seca. Al comienzo, los norteamericanos no sabían qué hacer con esta nueva bebida. En un momento, fue comercializada como "whisky blanco", ya que se desconocía la palabra "vodka". Tiempo después descubrieron la facilidad con que el vodka se mezclaba con sodas, juegos de fruta, agua tónica y otras bebidas.

En la actualidad, la marca está presente en más de 130 países y se venden diez botellas cada segundo, haciendo de Smirnoff una de las bebidas espirituosas más vendidas del mundo. Según datos de la empresa, en la Argentina, es el vodka líder en su categoría con un share del 40% del mercado y su trago insignia es el vodka con pomelo. La categoría vodka ha crecido un 17,6% en los últimos tres años de la mano del resurgimiento de las espirituosas en las barras de los bares y en las previas de amigos.

En los últimos años, la apuesta por interactuar con su público se vio reflejada en campañas como Nightlife Exchange Project y Midnight Circus. Su más reciente iniciativa, Distrito Smirnoff, acaba de abrir sus puertas en la Capital Federal. Se trata de un espacio que presentará las tendencias más originales del mundo cultural y del entretenimiento, enfocadas sobre cuatro ejes temáticos: música, moda, arte y vida nocturna.

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