Pidió la DGI la detención del empresario Samid

El organismo recaudador lo acusa de encabezar una organización delictiva para evadir impuestos en el comerciode carnes y lo vincula con el fraude del oro.
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10 de agosto de 1996  

La Dirección General Impositiva (DGI) presentó ante el juez federal Carlos Liporace una denuncia por evasión fiscal contra el empresario de la carne José Alberto Samid, en la cual reclama su "inmediata detención" y la de algunos de sus familiares.

Hasta anoche, el magistrado no había dispuesto la captura del empresario, al que se acusó de encabezar una organización delictiva para quedarse con recursos del fisco. Según la presentación de la DGI, Samid acumula una evasión de 88.077.885 pesos.

La denuncia del organismo recaudador fue difundida por su titular, Carlos Sánchez, en una conferencia de prensa en la que estuvo acompañado por el ministro de Justicia, Elías Jassan, y el secretario de Agricultura, Felipe Solá.

Según la presentación de la DGI, Samid conduce una asociación integrada por empresas fantasmas, testaferros insolventes y conexiones que alcanzan, inclusive, a firmas vinculadas con el presunto fraude con la exportación de manufacturas de oro.

La DGI denunció que no obstante jactarse de contar con un patrimonio de casi 100 millones de dólares, el empresario sólo admite que su principal sostén económico proviene de donaciones de su familia y de las dietas que cobró como ex legislador.

Samid afirmó a La Nacion que cree que la Justicia lo sobreseerá y admitió que tiene una relación personal con "el compañero Menem".

El Gobierno quiere sea sancionado

La causa contra el empresario de la carne está a cargo del juez Liporace; Sánchez afirmó que habrá nuevas presentaciones

El titular de la DGI, Carlos Sánchez, presentó ante el juez federal Carlos Liporace una denuncia por asociación ilícita para evadir al fisco contra el empresario de la carne José Alberto Samid.

Así fue anunciado en la mañana de ayer, en la Casa de Gobierno, durante una rueda de prensa ofrecida por el ministro de Justicia, Elías Jassan, Sánchez y el secretario de Agricultura, Felipe Solá.

El doctor Jassan aseguró que a partir de la demanda contra Samid, el presidente Carlos Menem "nos ha pedido que redoblemos los esfuerzos para que la lucha contra la evasión comience cuanto antes".

Sin embargo, José Alberto Samid será investigado según la ley penal tributaria en vigor, ya que la intención de Menem de diseñar un nuevo sistema que contemple sanciones más contundentes, como la prisión para los evasores, aún no fue enviado al Congreso para su tratamiento parlamentario.

Ni siquiera en forma hipotética Jassan quiso responder a una consulta de La Nacion sobre las diferencias en cuestiones de penas que podrían caber a Samid de ser juzgado por la ley vigente o por la que sería sancionada en los próximos meses por el Congreso.

Cauteloso, quizá para evitar que la denuncia contra Samid exceda el ámbito judicial y se politice (el denunciado es justicialista, fue legislador provincial y nunca se negó su vinculación con Menem), Jassan se limitó a decir que "no quiero interferir en la decisión de los jueces".

Carlos Sánchez hizo hincapié en que la investigación propia de la DGI permitió desentrañar la existencia "de una estructura delictiva organizada con la finalidad de evadir", cuyo jefe visible es José Alberto Samid.

En el mismo sentido opinó Jassan. La investigación que ha concluido recientemente busca demostrar "la presencia de una delincuencia fiscal organizada y de una asociación ilícita que, detrás de una actividad empresaria, tuviera como principal fuente de ganancias la evasión impositiva", agregó.

Si bien todos coincidieron en que Samid encarna esa imagen de "asociación ilícita", parece no ser éste el único caso que existiría en el país. "Este es el primero que denunciamos y no el único que sabemos que existe", agregó Sánchez, quien no quiso anticipar otras investigaciones que lleva adelante la DGI.

La investigación que permitió presentar la denuncia judicial sufrió algunos traspiés, como el robo de parte de la documentación que se guardaba en el propio edificio de la DGI. El episodio había ocurrido el domingo último, pero se pudo recomponer lo perdido para entregarlo a Liporace.

Difícil pista del patrimonio

Sorpresa: la DGI afirmó que Samid "se jacta" de tener varias propiedades, pero que declaró ante el fisco que su principal sostén son sus dietas como ex legislador y las donaciones familiares.

La denuncia presentada ayer por la DGI contra el empresario cárnico y político vinculado con el justicialismo, José Alberto Samid, por evasión tributaria, incluye el pedido expreso de su detención por considerarlo "jefe de una poderosa asociación ilícita que desarrolla tantos planes criminales como fuere necesario para superar el escollo del contralor estatal, obteniendo ilícitamente un incremento de su patrimonio".

La demanda, que se suma a otras 127 causas penales en las cuales el perjuicio contra el fisco fue calculado en 121.200.000 pesos, establece que entre las diversas empresas que Samid maneja, en forma directa o por terceros, la evasión alcanza a los 88.077.885 pesos por retenciones y percepciones efectuadas y no ingresadas.

En un detallado trabajo de 65 carillas realizado por la DGI se da a conocer la complicada actividad comercial de Samid. Se sospecha que es dueño directo o por terceros (testaferros) de 27 empresas frigoríficas y faenadoras-. La demanda incluye expresiones públicas del denunciado, quien dice que hasta posee una fábrica de camperas y un local de ventas en la Quinta Avenida, en Nueva York.

"Se jacta de ser el propietario de la cadena de carnicerías La Lonja; acostumbra a movilizarse en helicóptero y en avión, se comunica con una cantidad indeterminada de teléfonos celulares y estima que tiene un patrimonio de casi cien millones de dólares", recoge la denuncia de la DGI sobre palabras de Samid.

¿Todo o nada?

Sin embargo, la DGI admite que "grande es la sorpresa al comprobar que físicamente el ciudadano José Alberto Samid no declara ningún bien inmueble, ni automóvil, ni estancia, ni frigorífico, ni helicóptero, ni avión, ni cadena de carnicerías, ni fábrica de camperas, ni cuenta bancaria, ni inversión financiera, ni inmueble en el exterior, ni tarjeta de crédito. Es más, ninguna fuente de ingresos conocida susceptible de imposición fiscal".

La investigación del organismo fiscal permitió determinar que Samid "ha vivido exclusivamente de sus dietas como legislador, las que donaba íntegramente a entidades de bien público, y de las donaciones que sus hermanos Mario Julio y Nélida Alicia le hicieron en el año 1990", quienes también figuran en la denuncia como integrantes de la "organización delictiva".

La propia DGI señaló que tampoco "tributa el impuesto a la riqueza, no ingresa el impuesto a las ganancias ni cumple con sus obligaciones previsionales como trabajador autónomo ni como empleador de los casi 7500 trabajadores que dice ocupar".

La lista de pedidos de detenciones que se presentó ante el juez Liporace incluye a la contadora María Susana Moreno, quien aparece en múltiples operaciones en casi todas las empresas sospechadas, y a Luis Balanho, quien fue detenido por robo de ganado en 1994 en la zona de Colonia Barón, en La Pampa.

La hacienda apareció, poco después, en el campo La Lonja, que sería propiedad de Samid.

Estigarribia, la carne y el oro

La DGI denunció que el presidente de Kennet SA, una de las empresas sospechadas de evasión impositiva, es la misma persona que figura como "fabricante de créditos fiscales fraudulentos" en la causa en que se investiga la "mafia del oro".

"En esta empresa ostenta el cargo de presidente el señor Estigarribia, personaje conocido tal vez por V.S. por su trascendencia pública, no como el irresponsable de esta sociedad anónima, sino como seudofabricante de créditos fiscales fraudulentos registrados en la causa Casa Piana", dijo el titular de la DGI, Carlos Sánchez, en la presentación ante el juez. Agregó que la "similitud de falsificación", en ambos casos para la constitución de la sociedad, "utilizando el mismo documento de identidad, similares firmas supuestamente apócrifas", en empresas totalmente diferentes,"permite inferir la existencia de una misma usina de comisión del hecho delictivo".

Sánchez destacó que este caso jamás se habría descubierto si el director Penal Tributario de la DGI, Carlos García Lorea, no hubiera tenido una participación y un interés directo en la investigación de la "mafia del oro". Con las hipótesis de uso corriente -agregó el funcionario- "nunca se habría relacionado a este humilde albañil, que figura en la investigación judicial de una maniobra delictuosa en reintegros ilegítimos por exportaciones de oro, con un empresario cuya sociedad anónima se desarrolla en un contexto productivo, geográfico e impositivo absolutamente distinto de como es el mundo de la carne". En este punto, señaló que García Lorea, a cargo de esa investigación, fue amenazado de muerte junto con parte de su personal.

El titular de la DGI aseguró que esa situación se descubrió por azar y no por los controles legales establecidos, y que esas deficiencias "son sin duda previstas, conocidas y utilizadas por estas organizaciones, seguramente hasta en connivencia o participación de alguno de los controladores legales".

Samid afirma que la Justicia lo sobreseerá

Contraataque: al defenderse de las acusaciones de la DGI, dijo que Solá lo imputa a él porque tiene intereses de los frigoríficos exportadores.

"Te voy a dar la nota pero vos me tenés que aclarar que yo fui a la reunión solo, esperé 20 minutos y Grondona me dio la palabra y el micrófono. Desmentímelo por favor. ¿Me das tu palabra de honor?. No quiero que me ayudes en nada, pero por favor poné esto que te digo." En un diálogo exclusivo con La Nación el cuestionado empresario de la carne José Alberto Samid expresó su versión luego de saber que la DGI pidió su inmediata detención por evasión impositiva por la suma de casi 90 millones de dólares.

"En este momento todas las radios están diciendo que pidieron mi captura. Mis abogados fueron al juzgado del doctor Liporacci, en el que ha sido presentada la denuncia, y el juez no adoptó ninguna medida.

-¿Quienes son sus abogados?

-Los doctores Datoli, que son hermanos y trabajan en forma conjunta con el doctor Argibay Molina.

¿Por qué fue a la Rural?

-Fui porque una persona me dijo que un tal Garat estaba hablando mal de mí. Si Garat tiene pruebas yo mismo lo acompaño a la Justicia. Además, después nadie más habló mal de mí.

-Pero cuando usted entró al restaurant de la Rural el auditorio lo repudió a través de abucheos..

-Sí, tuve una cantidad de abucheos de algunos personajes y también tuve muchos amigos que se acercaron a saludarme.

-¿Puede nombrar a algunos de sus amigos que lo saludaron?

-Son cantidad de amigos que me saludaron y que cooperan conmigo.Lo que pasa es que a ellos les ha venido todo de arriba y como venimos de distinta cuna no nos entendemos históricamente.

-¿Qué quiso decir cuando usted gritó a quién le debo plata?

-Porque yo les he comprado hacienda a todos ellos. Generalmente se le grita a la persona que no se le paga y yo les he pagado a todos.

-Usted señala a Solá como defensor de los frigoríficos exportadores.

-Solá defiende a los exportadores porque defiende también sus intereses. Yo vengo mal con él porque yo en la interna justicialista para presidente lo apoyaba a Menem y Solá incondicionalmente a Cafiero.

-¿Qué relación tiene usted con el presidente de la Nación?

-Sí, yo tengo relación con el compañero Menem, al que le debo todo el respeto; esto es público y notorio.

-¿Sabe que fue Menem el que pidió que lo procesen?

-Me parece muy bien que me investiguen así saldrá todo a la luz. La Justicia tiene la última palabra y será la Justicia misma quien va a decir que Samid no es ningún evasor.

-Qué pasó con la información que desapareció en la DGI sobre usted?

-No existen tales carpetas. En mi frigorífico hay tres organismos que me controlan, entre ellos la policía de la provincia de Buenos Aires.

-¿Qué empresas maneja usted?

-Yo tengo el frigorífico Morón. Allí trabajan aproximadamente 280 personas y se faenan entre 8000 y 9000 cabezas por mes e integro la Cámara de Frigoríficos de la provincia de Buenos Aires, con 61 frigoríficos y yo los represento. Además tengo mis carnicerías La Lonja, la mejor carne del mundo al mejor precio.

-¿Tiene familia, Samid?

-Sí, mi mujer Marisa y 4 hijos que se llaman María del Sol, María Belén, María Luz y mi hijo varón que se llama como su progenitor, José Alberto, que seguirá el camino del padre.

-¿Que pasó con el envío de carne a Irak que usted efectuó? -Mirá, yo soy hijo de árabes y tengo familiares en Irak y cuando se desató la guerra como hijo de árabes y con otros árabes regalamos un barco cargado de carne.

-¿Usted le provée cueros a la curtiembre de los Yoma?

-No les vendo cueros a los Yoma; le vendo a una empresa italiana que está en Luján.

-¿Conoce usted personalmente a los Yoma?

-Sí los conozco. Y al que mejor conozco es a Emir Yoma.

-¿Cuánto dinero aportó usted a la campaña de Menem?

-He hecho muchos asados.

-¿Pero aportó dinero en efectivo?

-En efectivo no puse un solo peso, eso aclaralo.

-¿A cuánto asciende su patrimonio?

-Tengo la participación en el frigorífico, tengo un auto modelo 93 y una casa.

-¿Está tranquilo usted con todo lo que está pasando?

-Estoy tranquilo..

-Dicen que usted ha planeado una campaña para blanquearse.

-Lo único que he blanqueado fue el frigorífico, pero con cal.

-Conoce a Roque Guerra, Pedro Duomic o a Jaime Sasson?

-Sí los conozco. A Guerra, que tiene un frigorífico en Mar del Plata; a Duomic, en la localidad de Dolores y a Sasson, que está vinculado con el frigorífico Moreno.

-¿Por qué a usted se le tiene miedo físico? -Nunca he sido procesado por hacerle algún daño a un ser humano.

-¿Cuando lo capturen recibirá a La Nación?

-A ustedes con mucho gusto. Pero más que nada, ¿sabe cuándo los quiero recibir? Cuando yo sea sobreseído.

Un trascendente puntapié inicial

La decisión de la DGI de solicitar a la justicia la detención de José Alberto Samid fue recibida con optimismo por los productores y consignatarios de hacienda.

Los hombres de campo consultados por La Nación aseguran que, con la determinación del organismo impositivo, se establece una especie de puntapié inicial para combatir la evasión en carnes.

"Hasta hoy, se había situado sobre la evasión una suerte de paraguas. El Gobierno parece haber dicho basta", dijo Fernando Fourcade, presidente de la Asociación Argentina de Criadores de Cerdos.

En opinión de Fourcade, luchar contra el mercado en negro "es mu fácil" y asegura que sólo hace falta "decisión política y un mayor control de las guías en las rutas".

El pedido de detención que ahora pesa contra el empresario de la carne por una supuesta evasión de 80 millones de pesos se transformó, con el correr de la mañana, en un tema casi recurrente entre productores, consignatarios y demás integrantes del circuito de comercialización de la carne que ayer visitaron la Exposición Rural.

Todos coinciden en que, más allá de que se trate o no de Samid, lo escencial es que el Gobierno tenga entre sus planes "comenzar una sincera lucha contra la evasión".

"Es muy importante que, ya sea con Samid o con quien fuera, se tome una determinación de este tipo; este es una excelente iniciativa, ahora habrá que seguir trabajando porque este es sólo un caso", asevera el ex director de la desaparecida Junta Nacional de Granos Gervasio Zuza.

El ex funcionario dijo que el "caso Samid" no es nuevo, y recordó que, cuando trabajaba en la junta de granos "llegaban muchísimos expedientes en contra de Alberto Samid".

Mayor conciencia

Hugo Biolcati, productor, destacó que "se esta tomando conciencia social de que la evasión es un hecho delictivo y no una picardía" y respecto de Alberto Samid dijo: "No tengo pruebas de que él evada, pero también hay que considerar que para que se produzca el hecho ilicito se necesitan dos personas, uno que compre y otro que venda".

Más duro fue Jorge Goyenechea cuando expresó que "si ni siquiera la policía los para si andan sin guía; así ¿cómo se puede controlar la evasión?"; inclusive señaló: "Hasta hace dos meses nuestra municipalidad lo hacía".

Para el productor, el Gobierno cuenta con el sistema para combatir la evasión, "pero no lo aplica" y dirigió sus dardos a las autoridades: "Algo debe haber para que al Gobierno no le haya interesado el tema".

En tanto, Ignacio Ezcurra Sauze llamó a presionar "para conocer la verdad y que esto se acabe", afirmó.

Para Ezcurra Sauze la evasión fue un mal que distorcionó el mercado de carnes y fue el único que pidió que se retire la retención que se aplica en el IVA a las carnes y que lo mismo suceda con los cereales. Esta retención, del 9 por ciento sobre el 21 del impuesto, es lo que provoca la evasión. De todas maneras reconoció que lo de Samid está por encima de esto. "Creo que se le fue la mano", declaró. El licenciado Eduardo Ganly, consignatario de hacienda cargó las responsabilidades en la Secretaría de Agricultura, Pesca y Alimentación. "porque la secretaría le esta dando armas a los evasores para que delincan a su antojo. Las matrículas otorgadas por la secretaría en este últimos años son la causante principal de esta evasión".

Ganly también expresó: "La realidad indica que los consignatarios le estan vendiendo las haciendas confiadas por los productores a los frigoríficos o matarifes por la cara, legalmente no se les cobra a nadie, porque al poco tiempo estos individuos desaparecen."

Conformidad de Solá

Dispuesto a colocar las cucardas a los grandes campeones bovinos en la pista central de la Exposición Rural, el secretario de Agricultura, Pesca y Alimentación, Felipe Solá, expresó su satisfacción por la decisión de la DGI, y dijo que, con esta denuncia, "se logró demostrar que todas las causas significan lo mismo".

"Antes se tomaba cada caso en particular, ahora se toma todo en conjunto, es una gran cadena, por eso es que el rumbo de las investigaciones a seguir cambió y se pudo efectuar una denuncia contra Samid", afirmó Solá.

Sobre los pasos a seguir en la lucha contra la evasión, el titular de Agricultura dijo que, la secretaría que él dirige "apoyará todas las gestiones que haga falta" y descartó que, por el momento, se tome alguna medida oficial al respecto.

Una historia signada por las acusaciones

Cuando José Alberto Samid declaró que había enviado 140 toneladas de carne y medicamentos a Irak, durante el bloqueo impuesto por los Estados Unidos por la Guerra del Golfo, explicó que lo había hecho porque "los niños, los ancianos y las mujeres iban a sufrir hambre".

La sensibilidad que intentó reflejar con palabras, se opaca hasta el extremo en los papeles: su amplio prontuario arrancó en 1968, con una causa por "hurto calificado", y supo multiplicar sus hojas a través de los años, hasta convertirse en un repertorio por demás variado de carátulas que van desde el robo de automotores hasta la violación de sellos y de las funciones públicas.

Proveniente de una familia "de origen pobre", que comenzó en el negocio de las carnes en 1929, los empresarios del sector recuerdan que su nombre apareció por primera vez en el tema de la evasión tributaria en los años 80, cuando se gravó con el IVA a las carnes. Por ese entonces, Samid alquilaba el frigorífico Caucán, que había sido de la quebrada Sacetru, por el que debía pagar 100.000 dólares mensuales. Su vida nunca estuvo libre de los escándalos y cuestionamientos, no sólo como empresario, sino también como político, ámbito en el que no logró el poder que hubiese deseado.

Aquel episodio del envío de carnes a Irak le valió la mudanza de su oficina de asesor del presidente Menem, a quien lo unía una profunda amistad y un origen común: la descendencia árabe. El gobierno argentino había dado su apoyo al bloqueo, algo que la sangre de Samid no pudo asimila. No dudó entonces en comparar al Presidente "con un judío, que de pronto se vuelve nazi".

Tiempo después de aquel distanciamiento, consideró que su relación con Menem era "como la de cualquier peronista con otro peronista". Durante sus épocas de asesor, había logrado meter las narices en la Junta Nacional de Carnes, cuando su amigo Roberto Camino presidía la entidad, y él lo visitaba con frecuencia. Fue diputado provincial bonaerense durante la gobernación de Antonio Cafiero, al que calificaba como un gobernador "pésimo". Si bien él se considera con mandato completo, en 1990, su propio bloque lo aisló:pesaba más de un pedido de desafuero por causas de robo y cuatrerismo. Bajo una sombrilla, y al amparo de unos colaboradores, desafió el desaire de sus compañeros peronistas desde un improvisado despacho en la calle.

Ya en esos años, y siendo funcionario provincial, Felipe Solá lanzó acusaciones indirectas contra él, que se actualizaron con el tiempo, y a las que Samid intentó dar una contrapartida cuando pretendió darse el lujo de jaquear al funcionario cuestionándolo por sus propiedades. Alguna vez, cuando intentó defenderse de las acusaciones por evasión, sintetizó así su postura: "Si algo funciona bien en el país, es la DGI. Si algo funciona mal es la secretaría de Solá..."

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