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Lanzó el Gobierno el ajuste más severo de los últimos años

Roque Fernández anunció que aumentarán la nafta, 10 centevos, y el gasoil, 12 centavos; se aplicará un IVA del 5% al transporte y del 10,5% a la TV por cable, a la publicidad, a los colegios privados que no tienen subsidios, a los espectáculos y a la medicina prepaga; elevan a 65 años la edad de jubilación de las mujeres; más tarde, Menem anuló dos medidas.
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13 de agosto de 1996  

El ministro de Economía, Roque Fernández, anunció ayer un paquete fiscal que incluye un fuerte incremento de la presión impositiva y la reducción o desaparición de varios regímenes de incentivo a las exportaciones y a la inversión. Pero apenas dos horas después de ser expuestas en un conferencia de prensa, se anunció oficialmente la eliminación de dos de las medidas, luego de una reunión del presidente Menem en Olivos con miembros del gabinete y los titulares de los bloques del PJ en Diputados y Senadores.

Menem pareció elegir la más dura de las tres combinaciones de instrumentos que le acercó Fernández para controlar el déficit.

Sin embargo, excluyó del esquema la rebaja de sueldos y cualquier reducción de los gastos operativos en la administración pública y también el incremento de los aportes patronales.

Los principales anuncios fueron:

  • Aumentar de 60 a 65 años la edad de jubilación de las mujeres.
  • Encarecer 30% los aportes de todas las categorías de autónomos.
  • Modificación del impuesto a las ganancias para que alcance a los salarios que hoy están por debajo del mínimo no imponible.
  • Gravar con IVA la TV por cable, el transporte de pasajeros, la medicina prepaga, los seguros de vida y retiro, la educación privada sin subsidios y los espectáculos públicos.
  • Aumento del gas oil (38%), las naftas (13%) y el gas comprimido.
  • Eliminación o baja de los reintegros a las exportaciones, a los que además se les retendrá 30% por ganancias al igual que a los reembolsos de IVA. Págs. 6, 7, 10 y 11
  • Horas después, Menem dio marcha atrás con las medidas

    Apenas unas horas después de los anuncios de Fernández, el jefe de Gabinete, Jorge Rodríguez, sorprendió a todos al anunciar que el Presidente le había pedido al ministro que "no se aplique el IVA a los colegios privados subsidiados y a los libros y folletos", una parte del paquete de medidas explicadas por el titular de Hacienda apenas unas horas antes.

    "¿Cómo -preguntó un periodista-, el Presidente no conocía las propuestas que anunció el ministro de Economía?" Rodríguez intentó una explicación: "El Presidente sólo estaba enterado en bloque de las medidas." En la conferencia de prensa, realizada en Olivos, subieron al estrado Rodríguez, flanqueado por los presidentes de los bloques parlamentarios del PJ, Jorge Matzkin (diputados) y Augusto Alasino (senadores). Carlos Corach y Eduardo Duhalde oyeron desde abajo el anuncio de la rectificación.

    Un severo programa

    Gravámenes: después de varios días en los que se generaron expectativas, Roque Fernández anunció la eliminación de exenciones impositivas, por las que se espera un impacto negativo en los bolsillos.

    Tras varios días de analizar las alternativas con su equipo, y ante un alto nivel de expectativas, el ministro de Economía, Roque Fernández, dio a conocer ayer el paquete de medidas tendientes a luchar contra el déficit fiscal. Muchas de ellas tendrán un inevitable efecto sobre los bolsillos de los consumidores, como en el caso del aumento que sufrirán la nafta y el gasoil, y de la instrumentación del IVA a distintas actividades que hasta ahora quedaban al margen del pago del tributo.

    Sin embargo, el ministro, que estuvo acompañado por el jefe de asesores, Carlos Rodríguez; el secretario de Programación Económica, Eugenio Pendás; el de Hacienda, Pablo Guidotti; y el de Comercio, Industria y Minería, Alieto Guadagni, respondió al ser consultado: "No vemos un impacto significativo para el ciudadano en lo que hace al transporte, aunque sí influirán en las tarifas las inversiones de las empresas de ferrocarriles".

    Durante la conferencia de prensa, Fernández sí admitió un cambio en las expectativas de crecimiento que mantenía el equipo de Domingo Cavallo: "Un 4% nos parece una proyección razonable", especificó el funcionario, que también manifestó que prevén que las medidas son buenas en función de lograr la renegociación con el FMI.

    En lo que hace a la reestructuración del impuesto a los combustibles, el gasoil tendrá un recargo de $0,12 por litro, que, en el caso de las exportaciones agropecuarias por el consumo de maquinaria agrícola y la pesca por el consumo de naves, podrán pagar a cuenta por el impuesto a las Ganancias hasta el 50% del tributo.

    La nafta, en tanto, tributará $0,10 por litro. Lo recaudado se destinará al sistema de seguridad social, una de las mayores fuentes del desajuste de las cuentas fiscales. Estas disposiciones las resuelve el Ejecutivo, pero deberá solicitar al Congreso autorización para que lo producido no se coparticipe a las provincias.

    El equipo de Economía apuesta en varias medidas a la acción legislativa, por lo que Fernández aclaró que ya se había encontrado con representantes de ambas cámaras. Lo que no quedó explícitamente aclarado es la fecha de entrada en vigor de varias de las disposiciones.

    Comercio Exterior

    Respecto de las medidas con repercusión directa en el comercio exterior, los reintegros extrazona (comercio fuera del Mercosur) no podrán superar el 10 por ciento. En cuanto a los reintegros en el comercio en el Mercosur, se dispone la reducción a 0 en todos los casos. También se suspendió la instrumentación de regímenes de especialización industrial, que representaba un beneficio arancelario a la importación para quienes comprometieran una suba de sus exportaciones.

    El Gobierno aprovechará también las posibilidades que quedan de subir los gravámenes a la importación de bienes de capital, en el contexto de los acuerdos con el Mercosur.

    Además, se anunciaron nuevas disposiciones que hacen a los ingresos por el impuesto a las ganancias: se gravan los reintegros y reembolsos, cobrándose una retención del 30% al momento de la liquidación; se elimina la exención sobre derechos de autor cuando superen los $10.000 anuales, y se dispone que las sociedades de responsabilidad limitada tributen un 30 por ciento.

    Respecto del gasto público, se anunció que la ley de presupuesto para 1997 mantendrá el piso vigente, y que se establecerá un techo para la coparticipación de impuestos, como contrapartida del piso que dispuso la firma del pacto fiscal.

    Fernández explicó que, entre los pedidos que se elevaron al Legislativo, se incluye un pedido de corrección del presupuesto vigente, que contempla, por ejemplo, la reducción de las partidas destinadas al PAMI.

    "Las medidas no traen una mayor recesión"

    Reparto: Roque Fernández dijo que las empresas también deben afrontar los efectos del ajuste con la eliminación o suspensión de reintegros y reembolsos; vía libre para acordar con el Fondo Monetario.

    Para el ministro Roque Fernández, el conjunto de medidas que anunció anoche no tendrán efecto negativo sobre el nivel de actividad de la economía, a pesar de que en principio parecen desalentar a la exportación y afectar el poder de consumo de los sectores de ingresos medios con mayores y más extendidos impuestos.

    "La falta de resolución sobre las finanzas públicas puede tener mayor impacto en los mercados que esas medidas", dijo Fernández anoche, después de la conferencia de prensa, en una reunión reducida con representantes de los diarios de la Capital Federal.

    El ministro de Economía apuntaba con ese concepto a la certidumbre que las medidas pueden introducir en cuanto al nivel de déficit fiscal que puede esperarse para lo que resta de 1996 y para 1997, y a las decisiones de inversión o de movimientos de capitales.

    Es más, Fernández se mostró optimista en cuanto a la persistencia de la reactivación, y calculó que en 1996 el producto bruto interno va a crecer un 4 por ciento.

    Acompañado por los secretarios de Hacienda, Pablo Guidotti y de Industria y Comercio, Alieto Guadagni, además de los asesores Carlos Rodríguez y Guillermo Calvo, la inquietud de Fernández parecía ser, justamente, salir al cruce de las interpretaciones sobre el efecto recesivo del esperado paquete.

    Fernández señaló que las proyecciones fiscales no incluyen el efecto de una mejor administración tributaria (lucha contra la evasión), pero sí se basan en claras medidas de disminución del gasto: la reducción o eliminación de reembolsos y reintegros y la imposición de límites al crecimiento de las erogaciones.

    "Cuando elaboremos el presupuesto de 1997 vamos a revisar partida por partida", precisó. Según Fernández, el apoyo del Congreso a las medidas estaría asegurado luego de las conversaciones previas que mantuvo con legisladores oficialistas y con gobernadores.

    -¿Qué tuvieron que dar a cambio para conseguir ese apoyo? -se le preguntó a Fernández.

    -No fue fácil convencerlos de que, por ejemplo, resignen la coparticipación de la mayor recaudación en los impuestos a los combustibles para derivar estos fondos al sistema de seguridad social. No digo que les guste eso, pero se comprometieron a apoyar.

    -¿Cuánto le costó al Gobierno?

    -Nada que no estuviera previsto. Las provincias no estaban recibiendo ni siquiera la cuota de coparticipación garantizada por el Pacto Fiscal. Es un compromiso que debemos cumplir, porque con eso las provincias podrán cambiar el perfil de la deuda que han tenido que tomar en el mercado.

    Fernández reveló que durante el análisis previo del paquete, los miembros políticos del gabinete expresaron sus inquietudes por el impacto social y por las señales que se daría al mercado para los meses que quedan de 1996 y para 1997.

    -¿Qué reacción esperan de las empresas por la eliminación de los regímenes de especialización industrial y de importación de plantas llave en mano sin impuestos, o la suspensión de los reembolsos a la producción local de bienes de capital?

    -Las empresas deben entender que parte del ajuste tiene que ir por el lado de ellos, más aún si se eliminan otros beneficios y se generaliza el impuesto a las ganancias y el IVA.

    -Pero, por otro lado -apuntó el secretario Guadagni-, las empresas reciben beneficios muy importantes mediante la reducción de sus aportes patronales al PAMI y al sistema de jubilaciones. En el 97 las empresas van a pagar 800 millones de dólares menos en aportes.

    Fuera de la extensión del IVA a actividades que antes no tributaban -aunque en el futuro se bajaría la alícuota- y del aumento de los aportes de los trabajadores autónomos a la seguridad social, Fernández confirmó que el Palacio de Hacienda prevé una reforma integral del impuesto a las ganancias.

    En lo esencial, ese nuevo esquema -que debería aplicarse en 1997- apuntaría a ampliar la base de contribuyentes mediante una disminución del nivel de ingresos no imponibles, desde los actuales 26.000 pesos anuales a un nivel que podría parecerse al de 13.000 dólares que rige en los Estados Unidos.

    "Se analiza un conjunto de alternativas, pero lo seguro es que va a ser un sistema mucho más amigable para los contribuyentes, de modo que además de pagar impuestos no tengan que gastar también en un contador", dijo el secretario de Hacienda, Pablo Guidotti.

    La certidumbre en materia fiscal tiene también otro destinatario: el FMI. El ministro está convencido de que si busca un acuerdo dentro de un esquema que menos sobresaltos provoque en el directorio del organismo será más fácil su aprobación. En otras palabras, convertir el nuevo acuerdo en una continuidad de lo que había hecho Domingo Cavallo.

    El análisis de la noticia

    Fuerte impacto en la clase media

    El Gobierno quemó las naves con el ajuste fiscal más dramático desde que asumió Carlos Menem.

    A partir de la instrumentación de las medidas, quien se traslade por cualquier medio de transporte, cuente con una cobertura médica prepaga, envíe a sus hijos a colegios privados, tenga contratado seguros de vida y de retiro y abonos de TV por cable verá disminuir considerablemente sus ingresos o necesitará más recursos para abastecer tales necesidades.

    Los sectores de ingresos medios y bajos, según entienden casi todos los economistas, serán los más afectados por la necesidad del Estado de cubrir su desequilibrio fiscal.

    No sólo los trabajadores en relación de dependencia sufrirán el impacto. Los autónomos sentirán en sus bolsillos la contundencia de la medida que aumentará en un 30% la renta presunta que se utiliza como base para calcular sus contribuciones previsionales.

    La consecuencia directa de las decisiones conocidas ayer será una inevitable reducción del consumo. No hay contrapesos en las medidas que permitan advertir una compensación para los sectores de ingresos fijos. La rebaja de un punto en la tasa del IVA, si finalmente logra ponerse en práctica, sólo se concretará el año próximo.

    Los empresarios, por su parte, derraman lágrimas sobre las calculadoras. El nuevo escenario empeora la ecuación de rentabilidad de la industria y del agro y afecta notoriamente la posición de las empresas exportadoras, entre las que se encuentran las principales firmas que cotizan en la Bolsa.

    "Se ha desmantelado la política industrial de Cavallo", se quejaba anoche un empresario, que sólo anotó como atenuante que no se hayan incrementado los aportes patronales.

    Concretamente, las medidas fiscales representan una transferencia de recursos del sector privado al Estado de 1200 millones de pesos hasta fin de año.

    Los pronósticos de economistas y hombres de negocios parecen coincidentes: se detendrá el proceso de recuperación insinuado en los últimos meses.

    La inversión también puede experimentar un traspié. La suspensión de la importación de plantas llave en mano sin aranceles o IVA y la eliminación del reembolso a la producción de bienes de capital ya comenzaron a generar dudas sobre proyectos futuros.

    Fernández admitió que la ofensiva para atender la crisis fiscal generará resistencia. Pero también bajó -aunque levemente- la estimación de crecimiento para este año. Ya no será del cinco sino del cuatro por ciento.

    Los anuncios, según reconocen en el Palacio de Hacienda, fueron anticipados tras constatarse que los mercados habían comenzado a mostrar peligrosas señales de inquietud.

    El humor con que los agentes económicos reciban las nuevas medidas será determinante para su exitosa aplicación o para su inevitable fracaso.

    El equipo económico deberá afrontar una intensa discusión con sectores políticos, como legisladores o mandatarios provinciales, para poner en marcha las decisiones de ajuste fiscal.

    Fernández procurará allanar el camino antes de iniciar las tratativas con el Fondo Monetario Internacional.

    La renegociación de las metas, de todos modos, no debería deparar sorpresas: las medidas anunciadas por el Gobierno traen a la memoria las recetas más ortodoxas del organismo internacional.

    La Bolsa reflejará hoy el impacto del paquete fiscal

    Expectativas: el mercado de capitales evaluará hoy las medidas; ayer se vivió una jornada signada por el malhumor y la incertidumbre sobre los anuncios.

    La caída en la Bolsa se frenó al conocerse que las medidas serían anunciadas en conferencia del prensa a las 18, es decir, después del horario de cierre de la rueda tradicional. Sobre el final el índice Merval logró una recuperación y cerró -1,87 por ciento.

    Ayer se repitió el factor común de la última semana: fue una jornada más política que económica, donde las expectativas por las medidas del equipo económico fueron el principal foco de atención.

    A pesar de que el volumen fue bueno ($ 19,5 millones en la Bolsa y $ 1300 en el MAE), el mercado se mostró cauto con tendencia negativa y sólo al final se recortaron las pérdidas.

    "Hay mucha intranquilidad y la sensación es que pasaron demasiados días para las medidas", dijo Isaac Guterman, director del Mercado de Valores.

    Para el Secretario de la Bolsa, Luis Corsiglia, ingredientes no faltan para complicar el panorama: por un lado los anuncios de ayer, los balances trimestrales de las empresas que se están dando a conocer en estos días y, mañana, el vencimiento de opciones.

    Este mar de fondo provoca que, a pesar de los números positivos presentados por las empresas, el mercado bursátil se desplome (5,27% en la última semana contando el lunes).

    En Nueva York, los operadores también se mostraron desconfiados y los ADR terminaron con bajas respecto del viernes (bajaron las telefónicas e YPF).

    Por otro lado, los bonos siguieron firmes. Los Brady terminaron sin variación y los títulos, al igual que la Bolsa, se recuperaron sobre el final y terminaron medio punto abajo.

    Un dato que sí por la incertidumbre creada por el impacto de las medidas fue el call, que subió de 8,30/8,60 a 8,70/9,10.

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