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Celebrar la melodía

Mauro Apicella
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20 de abril de 2014  

La definición más convencional de música, esa que se aprende en la escuela primaria, dice: "Es el arte de combinar los sonidos en melodía, armonía y ritmo". El orden de los factores no altera el producto; sin embargo, seguramente la enumeración de melodía en primer lugar, armonía en segundo y ritmo en tercero responde a cuestiones de la música de Europa, continente donde, sin duda, fue escrita esta definición. Si la música hubiera sido definida en África quizás el orden habría sido diferente. Pero lo cierto es que si vemos a un hombre tocando un tambor en el subte diremos que está haciendo ritmo, y si ese hombre toca sólo un saxofón diremos que está haciendo música, aunque sólo escuchemos una melodía.

Así las cosas, la melodía es el tesoro más preciado que tuvo y sigue teniendo la música a lo largo de su historia, en todo el planeta. Incluso en África, con sus cantos tribales. Todo esto viene a cuento porque en la gran marejada de lanzamientos discográficos del último mes se pueden manotear varios álbumes para descubrir que son una celebración de la melodía, de la canción, del buen canto, ese que está iluminadamente creado e interpretado. Silvia Iriondo editó Anónima, que es un tributo a Leda Valladares; María y Cosecha publicó Umbral; el flamante Atahualpa es la incursión de Lidia Borda por el folklore, y La criolla es lo nuevo de Suna Rocha.

Después del algunos años sin novedades discográficas la cantora Silvia Iriondo volvió al estudio para grabar música recopilada por Leda Valladares. Lo interesante es que no tomó únicamente el camino del canto con caja, para seguirlo con estricta devoción al estilo. En cambio, tomó huaynos, zambas, cuecas y tonadas y hasta algún yaraví (habrá que decir que también se los conoce gracias a otros investigadores, no sólo al trabajo de Leda). Así fue creando un repertorio que resulta original, entretenido y, lo principal, honestamente cantado en el depurado estilo que Iriondo ha demostrado en discos anteriores.

Lo nuevo de María de los Ángeles Ledesma y el grupo Cosecha de Agosto (Matías Furió en percusión, Pedro Furió en guitarra, Sebastián Calá en contrabajo y Pablo Fraguela en piano) es una joya que hace honor al gran nivel de su discografía. En la necesidad de seguir avanzando artísticamente, María y Cosecha ampliaron su repertorio folklórico argentino con música de otros países y en este Umbral fueron un poco más allá. Abrieron el CD con un tema de Spinetta (justamente el que le da título a esta placa) y profundizaron la labor con invitados, especialmente en el trabajo con arcos y cuerdas, que le queda muy bien al grupo y a la cantante.

Los discos de Iriondo y de María y Cosecha son vehículos verdaderos para celebrar la música y ese elemento que la ha enriquecido durante tantos siglos: la melodía. A ellos se suman otros dos lanzamientos muy recientes. Lidia Borda incursiona con su sólido grupo –Daniel Godfrid (piano, arreglos y dirección), Ariel Argañaraz y Sebastián Espósito (guitarras), Luciano Falcón (chelo) y Juan Pablo Navarro (contrabajo)– en las canciones de Atahualpa. Registró varios clásicos ("Chacarera de las piedras" y "El arriero", entre otras) además de algunas menos conocidas. Se luce especialmente en el llano de la milonga, terreno musical que le resulta más afín a lo que ha cantado en álbumes anteriores y en las versiones más lentas de estos clásicos.

Por último, pero no menos importante, La criolla, de Suna Rocha. El título es todo un guiño a la estética. Porque buena parte de esta grabación lleva una instrumentación simple y criolla, con especiales dedicatorias a su Córdoba. Y como de costumbre, en los temas más lentos (más que en chacareras y zambas rapiditas) es donde Suna más se luce.

Tracks

Los 75 de Blue Note

El prestigioso sello de jazz cumple 75 años y lo celebra con una serie de lanzamientos y reediciones. El primero es The Best of Blue Note, un compilado doble que va de Thelonious Monk y John Coltrane a US 3 y Cassandra Wilson. El siguiente será lanzado el 30 del actual, Día Internacional del Jazz. Ese día se editará entre nosotros, por primera vez en formato CD, el clásico Money Jungle, de Duke Ellington, Max Roach y Charles Mingus; también a partir del 30 estarán disponibles los nuevos discos del baterista Brian Blade y del trompetista Takuya Kuroda.

Ecos del post-punk

McCulloch y Sergeant están de vuelta. A cinco años del último lanzamiento de Echo & The Bunnymen, la banda inglesa retorna al disco con Meteorites. Se tratan de diez nuevas canciones, de las cuales ya hay dos que pueden escucharse en Soundcloud: "Lovers On The Run" y "Market Town". El álbum saldrá a la venta a fines de mayo.

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