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Muerte en el mar: los desesperados intentos de los chicos por huir del ferry

Tras acatar la orden de permanecer en sus lugares, muchos estudiantes del barco surcoreano buscaron frenéticamente acceder a la cubierta, según los exámenes de los cuerpos recuperados
Jun-min Park
Jungmin Jan
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24 de abril de 2014  

SEÚL, Corea del Sur.- Los buzos se sumergen, pese a la oscuridad y la baja temperatura, entre los restos del naufragado ferry surcoreano Sewol , completamente dado vuelta. Con sus manos tocan los cuerpos de las víctimas , mientras buscan aún a cientos de desaparecidos .

Los expertos en buceo, equipados con cables de oxígeno y comunicación, sólo pueden ver unos pocos centímetros frente a ellos en medio de los restos del barco que comenzó a hundirse hace ocho días, luego de una maniobra brusca.

La mayoría de las víctimas eran estudiantes secundarios a los que en el momento del accidente se les ordenó que permanecieran en sus lugares por su propia seguridad. Gran parte de los cuerpos hallados presentan fracturas en los dedos, presumiblemente debido a intentos frenéticos por trepar las paredes o pisos del ferry para escapar.

"Estamos entrenados para ambientes hostiles, pero es difícil ser valiente cuando nos topamos con cuerpos en aguas oscuras", decía ayer el buzo Hwang Dae-sik, mientras cerca de Seúl se llevaban a cabo los funerales de 25 estudiantes que murieron en el naufragio.

Los buzos pueden trabajar aproximadamente una hora por vez, siempre que los cables de oxígeno no se atoren en algún rincón de la estructura interna del barco. Cuando usan tanques de oxígeno cargados en sus espaldas, pueden trabajar unos 20 minutos antes de que suene la alarma.

El Sewol se hundió el miércoles pasado durante un viaje de rutina desde el puerto de Incheon, cerca de Seúl, hacia la isla sureña de Jeju. De los 476 pasajeros y tripulantes a bordo, 339 eran adolescentes y maestros de una escuela secundaria que estaban de excursión. Sólo 174 personas fueron rescatadas y el resto se presume que se ahogó. La cifra confirmada de muertos supera los 150, muchos encontrados en la parte posterior del barco, en la cuarta cubierta.

El desastre provocó una inusual reacción de Corea del Norte, que si bien suele amenazar con destruir a su vecina del Sur, en esta ocasión envió un mensaje de condolencias. Ambos países están técnicamente en guerra, dado que el conflicto civil que estremeció al país entre 1950 y 1953 terminó en una tregua.

"Expresamos nuestras condolencias por los desaparecidos y muertos, incluidos los jóvenes estudiantes, del hundimiento del Sewol", indica el mensaje que leyó la vocera del Ministerio de Unificación surcoreano.

El equipo del buzo Hwang llevaba recuperados 14 cuerpos hasta ayer. "Tenemos que tocar todo con nuestras manos. Éste es el trabajo más extenuante y desgarrador de mi carrera", dijo, con dolor.

Los fiscales que investigan el desastre registraron la casa de Yoo Byung-un, jefe de la familia propietaria de Chonghaejin, la compañía que operaba el ferry Sewol. También registraron la casa de su hijo y la oficina de una iglesia con la que Yoo está vinculado.

Las finanzas de Chonghaejin y su compleja estructura accionaria son foco de debate desde hace unos días. Yoo estuvo preso por fraude durante cuatro años a comienzos de los 90.

No obstante, no está claro cuán importante sea esto para el caso del hundimiento: la policía y los fiscales surcoreanos suelen realizar drásticas redadas para mostrar avances cuando se trata de un caso de alto perfil.

El capitán del ferry, Lee Joon-seok, de 69 años, y otros miembros de la tripulación están bajo arresto por cargos de negligencia. Lee también es acusado de hacer un "cambio de curso excesivo sin desacelerar".

Varios miembros de la tripulación, entre ellos el capitán, abandonaron el barco mientras se hundía, según el testimonio de sobrevivientes, luego de que a los pasajeros se les ordenó permanecer en sus cabinas pese a que era la hora del desayuno. Según el artículo 10 de la ley de navegación, un capitán tiene que permanecer a bordo hasta que todos los pasajeros hayan desembarcado.

La presidenta surcoreana, Park Geun-hye, dijo que la conducta de la tripulación equivalía a un "acto de asesinato".

El capitán Lee no estaba en el puente cuando el barco se dio vuelta. Quien manejaba el timón era la tercera en la línea de mando, una joven de 26 años que nunca había conducido el ferry en ese tramo del recorrido, según revelaron otros miembros de la tripulación.

Otro tripulante bajo investigación, atormentado por lo sucedido, le confesó a su mujer: "Debí morir ahí".

La mayoría de los que sobrevivieron lograron llegar a cubierta y saltaron a los botes salvavidas, pero muchos de los chicos no dejaron sus camarotes, sin cuestionar a sus mayores, como se acostumbra en la jerárquica sociedad coreana. Una obediencia que pagaron con sus vidas.

Masivo rezo por las víctimas

Miles de personas, entre ellas compañeros y familiares de las víctimas del ferry surcoreano que se hundió la semana pasada, rezaron ayer en el altar conmemorativo de Ansan, dedicado a los estudiantes y profesores de la Danwon High School que viajaban en el ferry. Hubo largas filas para rezar ante las fotos de las víctimas identificadas.

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