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Rodrigo Fresán: "Escribir hoy es más arduo, cansador y lento, pero también es más interesante"

El escritor argentino volvió al país para presentar su novela, La parte inventada
Loreley Gaffoglio
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5 de mayo de 2014  

No había comenzado el colegio cuando el chico de cuatro años ya contaba las horas para aprender a leer y a escribir. Tenía un firme propósito: ser escritor. Sus padres, miembros de la intelligentsia de los años 60, no le regalaban pelotas número 5, sino libros. En Santa Fe y Callao, soslayaba los cines, pero tenía pase libre para hojear a Salgari y a J.M. Barrie en Fausto. A la mesa familiar se sentaban Rodolfo Walsh, Julio Cortázar, Paco Porrúa, y, alguna vez, hasta García Márquez. Está claro que Rodrigo Fresán no podía ser otra cosa que escritor. Y esa vocación, convertida en obsesión y en apología por la buena literatura, se plasma, en forma torrencial, en su última novela: La parte inventada, que ayer, junto con su amigo Alan Pauls, presentó en la Feria del Libro.

Pocos podrán vaticinar la muerte de la literatura o la precipitada agonía de la ficción en manos del poder omnímodo de la cultura digital -y la dictadura de los 140 caracteres de Twitter-, tras leer la novena novela de Fresán, ex enfant terrible de las letras, cuando a los 27 años se consagró con un libro hoy antológico: Historia argentina.

Reafirmación de que su universo ficcional es siempre metaliteratura, en tanto habla de sí misma, el escritor, crítico literario y periodista argentino, radicado desde 1999 en Barcelona, vuelve sobre ese tema: disecciona la mente de un escritor, su álter ego, y muestra, en un registro lleno de guiños culturales, de Fitzgerald a Batman, de Pink Floyd a Kubrick, cómo es el genoma literario.

- ¿Fue una provocación, cuando el hábito de lectura se desvanece, escribir una novela digresiva, de casi 600 páginas, con una estructura compleja?

-Nunca fui un escritor estratégico. Escribo los libros que me gustarían leer y me gusta pensar que el lector es más inteligente que yo. La concisión le preocupa al personaje, no a mí. Pero no veo que la gente hoy lea menos.

-Se vuelca a las redes sociales...

-Puede ser. Igual, los buenos siempre ganan. Podrán pasar años de oscuridad, pero siempre necesitaremos que nos cuenten buenas historias. Y siempre va a haber alguien que con la noche oscura del alma invente otra historia. Lo que nos diferencia de los animales es nuestra necesidad de contarnos cosas.

-En tu novela sos despiadado contra Twitter y la cultura digital. ¿Cuál es la huella de las nuevas tecnologías en la literatura?

-No, el enojado es el protagonista. A mí esa cultura me molesta 5 y a él, 54. Creo que en el mundo virtual se escribe peor y se lee peor. Estoy predispuesto a que aparezcan las grandes novelas de Facebook y de Twitter. Las leeré, pero no llegan. Pero esa diatriba la puse porque necesitaba que mi personaje tuviera un enemigo tonto, que lo distrajera de su verdadera lucha. Él va por el mundo dando conferencias sobre lo estéril de Internet, pero en un momento se dice: "¿En verdad me preocupa tanto esto, cuando debería estar escribiendo la gran novela y luego ver qué pasa con lo otro?" Y se responde: "No, yo tendría que estar escribiendo la gran novela, y luego ver qué hacemos con Internet". Pero es cierto que en Twitter se lee y se escribe cada vez más mierda.

-En La parte inventada elegís la tercera persona, pero se la confunde con la primera. ¿Es adrede?

-Sí, busqué una tercera persona que funcionara como primerísima tercera persona, a ver si se podía. La gente lee como si fuera una especie de diatriba personal lo que cuenta el protagonista. Pero, no soy yo. Es una posibilidad de mi "yo", exacerbada. Podría haber llegado a ser yo si cumplía mi fantasía adolescente de que mi familia fuera sólo la literatura; de no tener mujeres sino musas y libros en vez de hijos.

-Hay una constante reivindicación del estilo en el lenguaje. ¿Priorizás el cómo se dice frente al qué se dice?

-El estilo es lo que me interesa leer y tengo una aspiración en ese sentido. Además, hoy, con el bombardeo audiovisual, lo único que te puede dar la literatura -y que no te pueden dar otras cosas- es el estilo. Sobre esto hablaba con John Banville: "El estilo avanza dando triunfales zancadas y la trama va por detrás arrastrando los piecitos", me dijo. Yo creo que el estilo puede darse vuelta, alzar a la trama en brazos y llevarla hacia adelante.

-¿Qué pensás cuando se dice que el futuro de la literatura está en las series de TV?

-Que se diviertan. No es mi preocupación. Descreo de la muerte de la literatura.

-Tus guiños insistentes a lo popular y la alta cultura, el rock, el cine... ¿son un juego de identificación para con el lector?

-Eso está sobrevalorado. La frase más excelsa que me dedicaron en ese sentido fue "Fresán es un Borges pop". Pero la literatura siempre fue pop en tanto siempre fue un arte popular que registra y comunica lo que pasa con el pueblo en cualquiera de sus estratos. Siempre es referencial.

-¿Cómo impactan los años y la experiencia al escribir?

-Empecé escribiendo de una manera; ahora lo hago de otra. Antes se me ocurrían tramas completas; ahora frases, cosas sueltas y tengo que salir a buscar. Escribir hoy es más arduo, cansador y más lento, pero también es más interesante y reflexivo. Cuesta más conformase porque uno es cada vez más exigente. Lo que no cambia es que uno quiere escribir para estar en soledad.

-Tu obra gira alrededor del universo del escritor. ¿Es una temática inagotable para tu novelística?

-No sé si el tema no se agota, pero no me interesa otra cosa. Mis libros transcurren como dentro de las cabezas de los autores que me interesan. Alan Pauls siempre me dice: "¿Alguna vez vas a escribir un libro donde no haya escritores?". Me lo propongo, pero vuelven a aparecer.

-¿No hay nada que decir del país?

-Soy escritor, mis raíces están en mi biblioteca. Siento que con mi libro Historia argentina ya cumplí; no tengo mucho más que decir del país. Defiendo a Borges cuando dice: "Tanto sufrimos la fatalidad de ser argentinos que tenemos el consuelo de que nuestro tema es el universo entero". Creo en eso.

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