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Panamá: el vicepresidente y opositor Juan Carlos Varela ganó las elecciones

El principal enemigo de Martinelli y líder del conservador Partido Panameñista, que se ubicaba tercero en las encuestas, obtuvo el 39% de los votos en los comicios de ayer
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5 de mayo de 2014  • 09:04

PANAMÁ.- Juan Carlos Varela, el vicepresidente y principal rival del actual mandatario panameño, será el próximo jefe de Estado de Panamá, según los resultados de las elecciones presidenciales de ayer en el país centroamericano.

Varela, de 51 años y líder del conservador Partido Panameñista (PPa), ganó las elecciones con 39% de los votos, siete puntos arriba del oficialista José Domingo Arias, de Cambio Democrático, escrutados 80% de las mesas electorales, según el Tribunal Electoral.

El presidente electo es el más enconado enemigo de Ricardo Martinelli, a pesar de ser su vicepresidente, cargo en el que se ha mantenido en la discordia por ser constitucionalmente irrenunciable.

Invariablemente, a lo largo de la campaña electoral, todas las encuestas coincidieron en situarlo en tercer lugar, detrás de Arias y el opositor socialdemócrata Juan Carlos Navarro, quien obtuvo 27,6% de los votos.

Martinelli, presidente de CD, promovió la designación de Arias como candidato presidencial de ese partido, y le impuso a su propia esposa, Marta Linares, como compañera de fórmula electoral, después de intentos fallidos de reformar la Constitución.

La Carta Magna panameña establece que un jefe de Estado no puede ejercer dos mandatos consecutivos y debe esperar dos períodos presidenciales para volver a ser candidato, lo que también atañe a sus familiares en primer grado de consanguineidad y al cargo de vicepresidente.

Aliados y peleados

Aliados entonces, Martinelli y Varela se presentaron a las elecciones de 2009 y ganaron como candidatos a presidente y vicepresidente, respectivamente.

Martinelli nombró, además, a Varela canciller, cargo del que al poco tiempo lo destituyó en medio de una pelea entre ambos irreconciliable.

El detonante de aquella discusión fue la oposición de Varela a los pasos que daba Martinelli, quien acusó a su aliado de deslealtad, por controlar los poderes Legislativo y Judicial, además de otras instancias autónomas del Estado.

En agosto de 2011, Varela rompió definitivamente su alianza política con Martinelli porque no estaba de acuerdo con las supuestas intenciones del gobernante de buscar la reelección y tras denunciar presuntos actos de corrupción del gobierno en la compra de unos helicópteros y radares a una cuestionada empresa italiana.

Entonces, Varela argumentó que el cargo de vicepresidente se lo dio el pueblo al elegirlo, se lanzó a la oposición y luego a la contienda por la primera magistratura de Panamá.

En la práctica, Varela no ejercía el cargo y prácticamente no asistía a las reuniones del gabinete, lo que le generó críticas de sus opositores pues al principio lo hizo y luego desistió de ir pese a que la entrada nunca le fue negada.

La inusual figura la definió Varela como "un título constitucional que me permite defender la democracia'' hasta que acabe el término del presidente.

Ambos políticos y empresarios -Martinelli es dueño de una cadena de supermercados y Varela, de una fábrica de licores- , mantienen muy pocas diferencias ideológicas pero representan dos maneras de actuar radicalmente diferentes y representan a sectores muy diferentes de la sociedad panameña.

"Servicio"

Varela hereda un país con una de las economías más competitivas de América latina, pero con creciente desigualdad social.

"La política de Panamá va a cambiar de un negocio a un servicio", afirmó Varela, quien asumirá el gobierno el 1° de julio para un período de cinco años.

"La época de la confrontación, la época del irrespeto queda en la historia, y viene un gobierno humano, un gobierno de consenso, un gobierno de unidad nacional", expresó Varela, ante cientos de seguidores que coreaban vivas y "el pueblo primero", en un hotel de la capital.

Panamá ha tenido en los últimos años un fuerte crecimiento económico (8,4% en 2013), pero ha aumentado la desigualdad social. Un 26% de la población vive en pobreza y muchos no tienen servicios básicos como el agua potable.

"Mientras muchos panameños vivan en piso de tierra, mientras les falta agua potable, mientras no tengan salud, yo no voy a permitir que ni un centavo de los fondos que le pertenecen a cuatro millones de panameños se desvíe a algo que no sea servir al pueblo panameño", prometió Varela.

La elección fue una suerte de referéndum sobre el mandato de Martinelli, durante el cual se invirtieron 15.000 millones de dólares, como rutas modernas, el primer subte de Centroamérica y la ampliación del estratégico Canal de Panamá, por donde pasa un 5% del comercio marítimo mundial, que en agosto próximo cumple 100 años de inaugurado.

Varela deberá administrar los recursos que generará un Canal con más capacidad de tránsito, pero también sortear los atrasos en las obras que podrían obligar a actuar con "prudencia fiscal", alertó el analista político y ex diplomático José Blandón.

Mientras algunos le reconocían a Martinelli su gestión modernizadora, otros lo acusaban de corrupción, de una tendencia autoritaria, de no respetar la independencia de los poderes del Estado, y de aumentar el costo de la vida.

Agencias EFE, AFP y AP

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