Procesaron sin prisión preventiva a Leonardo Fariña y Federico Elaskar en la causa Lázaro Báez

El juez federal Sebastián Casanello embargó, entre otros bienes, el departamento en que el "supuesto valijero" vivía con su ex pareja, Karina Jelinek
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7 de mayo de 2014  • 13:30

La Justicia procesó sin prisión preventiva a Leonardo Fariña y Federico Elaskar por supuestas maniobras de lavado de dinero, en el marco de la causa contra el empresario kirchnerista Lázaro Báez , según confirmaron fuentes judiciales a LA NACION.

El fallo fue dictado por el juez federal Sebastián Casanello. El magistrado estableció embargos por 35 millones de pesos para Fariña y por 27 millones para Elaskar. También embargó la vivienda ubicada en Avenida del Libertador al 2400 en que residía el "supuesto valijero" con su ex pareja, la vedette Karina Jelinek ; una Ferrari; una camioneta BMW; un campo en la localidad de Tunuyán, en Mendoza; y las acciones de tres sociedades sospechadas.

En forma paralela, Casanello ordenó una serie de medidas de prueba para establecer el origen de los fondos que manejaban ambos procesados.

Con su procesamiento en el caso Báez, Fariña sumó un nuevo capítulo a su agitado año en materia judicial. Desde marzo pasado, el supuesto valijero se encuentra detenido en una causa por supuesta evasión agravada.

El fallo

En su fallo, el juez federal dijo que en la investigación quedó probado el "vínculo asiduo" entre Elaskar y Fariña. A ambos los considera responsables por "lavado de activos", en base a la ley 25.246, delito que prevé una pena máxima de 10 años de cárcel, precisaron fuentes judiciales a este medio.

Casanello señaló que hubo una "irrupción glamorosa y sorpresiva en el jet set" de Fariña, que pasó de la sección "espectáculos a las secciones policiales y judiciales".

Los procesamientos se produjeron en momentos en que el expediente cuenta con más de diez mil fojas. Casanello tuvo en cuenta el presunto incremento patrimonial injustificado de ambos procesados; la inexistencia de actividades económicas, comerciales legales; y la vinculación, relación o conexión con actividades delictivas o grupos relacionados a ellas.

En cuanto a Fariña, Casanello entendió que un "derrotero" mediático que empezó como "irrupción glamorosa y sorpresiva en el jet set" pasó de la sección "espectáculos a las secciones policiales y judiciales".

En base a pruebas recolectadas en la causa, escuchas telefónicas se fue trazando un perfil que "da la pauta de un cuadro sobre el origen del dinero" que se adjudicó a actividades "delictivas" y también se tuvo en cuenta las pocas actividades lícitas que se conocieron a Fariña.

En cuanto a Elaskar se tomaron en cuenta los mismos argumentos, pero con la sumatoria de haber sido dueño de lo que el juez consideró "una cueva", en relación a la financiera SGI, ubicada en Puerto Madero, conocida como "La Rosadita".

Para el juez, SGI habría sido "un vehículo para lavar dinero" que "operó financieramente por fuera de los controles establecidos". Para dictar los procesamientos se tomaron en cuenta los dichos de 50 testigos en relación a las sospechas y se dio por probado que Fariña entraba a SGI varias veces por semana, era más que un "mero conocido", según el fallo.

Casanello rechazó críticas por las supuestas demoras en la investigación y advirtió sobre el riesgo de exponerse a "futuras nulidades" que pongan en riesgo una eventual condena.

Casanello también llamó a prestar declaración indagatoria a Alejandro Bryn y Mario Acevedo Fernández, que se sumaron a las resueltas semanas atrás contra Carlos Molinari y Roberto Erusalimsky.

Durante 2013, año en el que se conoció la denuncia a través del programa Periodismo para todos , de Jorge Lanata , el juzgado tomó centenares de declaraciones para corroborar las explicaciones que dieron Elaskar y Fariña para justificar sus bienes y su nivel de vida, que incluyeron la compra de una decena de autos de lujo, la constitución de empresas y transferencias millonarias de dinero.

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