Dos legisladores porteños K, contra el traspaso de la ex ESMA

Gabriela Cerruti y Pablo Ferreyra no votaron el proyecto que fue acordado por el Pro y el kirchnerismo para aprobar la cesión de la Ciudad a la Nación de cinco ex centros clandestinos de detención, y la disolución del Instituto Espacio para la Memoria (IEM)
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8 de mayo de 2014  • 22:58

La sesión en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires para tratar el traspaso de la ex ESMA a órbita nacional terminó y el proyecto fue aprobado gracias al pacto entre el Frente para la Victoria y el Pro. Sólo dos diputados del interbloque kirchnerista se opusieron: los legisladores Gabriela Cerruti (Nuevo Encuentro) y Pablo Ferreyra (Izquierda Popular).

El proyecto estipula la cesión, desde el ámbito de la Ciudad al nacional, de cinco ex centros clandestinos de detención -entre ellos la ex Escuela de Mecánica de la Armada - y la disolución del Instituto Espacio para la Memoria como ente autárquico del gobierno porteño.

"Nosotros trabajamos desde hace veinte años en la ciudad para generar políticas de memoria autónomas y autárquicas. Las políticas tienen que trascender los gobiernos, tienen que ser dialogadas y formar parte de la identidad de los porteños en su propia ciudad. Me parece que hay que ser coherentes. No hay que depender de ningún gobierno y hoy defendí lo mismo que defendí siempre", expresó a LA NACION Cerruti.

Además, aclaró que el líder de su partido, Nuevo Encuentro, estaba al tanto de su decisión: "Lo hablé con [Martín] Sabbatella y él sabía lo que iba a votar. Él respeta que yo vote así por mi historia", aseguró la legisladora.

Sobre las críticas que recibió el pacto entre el kirchnerismo y el Pro, Cerruti opinó: "Esto fue un acuerdo entre dos Estados y las fuerzas que los gobiernos tienen [en la Legislatura]", añadió.

"Tenemos que obligarlo [a Macri] a que cumpla con la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires. No se puede desentender del tema. Es como hacer política pública pensando en el gobierno en ese momento. No sabemos si el año que viene va a haber un gobierno [nacional] al que le importe", concluyó.

Por su parte, Pablo Ferreyra declaró mediante un comunicado que, si bien apoya el traspaso de los sitios de memoria a la órbita nacional, la Izquierda Popular (IP) "rechaza cualquier proyecto de disolución del Instituto Espacio para la Memoria (IEM)".

"Desde la asunción de Néstor Kirchner en 2003, el gobierno nacional llevó adelante una decidida política en materia de memoria, verdad y justicia por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el Terrorismo de Estado", consideró Ferreyra. Pero recordó: "El IEM fue el resultado de décadas de lucha del movimiento de derechos humanos en su conjunto. Su carácter autárquico y autónomo, sumado a la integración de su Consejo Directivo por personalidades de reconocida trayectoria en la lucha por los derechos humanos, lo constituyeron en un valioso ámbito para el diseño e implementación de políticas de memoria entre 1976 y 1983".

El proyecto establece que la Ciudad de Buenos Aires cederá a la Nación por 30 años el usufructo del predio de la ex ESMA y de los ex centros Virrey Cevallos, Atlético, Olimpo y Automotores Orletti.

Sobre la votación, el legislador porteño Alejandro Bodart (MST Nueva Izquierda) señaló que se trata de "un nuevo pacto PRO-K, ahora contra los derechos humanos", y criticó que "los dos bloques le negaron la palabra a Nora Cortiñas", quien se opuso a la disolución, al igual que el Premio Nóbel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.

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