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La mujer que quiere dirigir a los profesionales

"Florencia será probada como todos. Las mujeres podrán arbitrar igual que los hombres", enfatizó Julio Grondona.
Mariano Obarrio
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25 de septiembre de 1996  

Tras su paso por la Cámara de Diputados, el árbitra tucumana Florencia Raquel Romano, de 25 años, puede descansar tranquila: el presidente de la AFA, Julio Grondona, se comprometió ante ella y ante el plenario de comisiones legislativas que se reunió ayer respecto de que no habrá discriminación sexual. Sus sueños de dirigir fútbol grande están en carrera Esa resultó la conclusión luego de un debate apasionado en el segundo piso del edificio anexo de Diputados, donde se reunieron los legisladores que integran las comisiones de Deportes, cuyo titular, Fernando Galmarini, presidió la reunión; de Derechos Humanos; de Trabajo, y de Mujer, Familia y Minoridad.

"Florencia va a ser probada como todos los árbitros; todos van a tener la posibilidad. No va a haber inconvenientes y las mujeres podrán arbitrar igual o mejor que los hombres", enfatizó Grondona ante varios legisladores, en lo que se asemejó a una interpelación. Cerca del titular de la AFA, Florencia Romano aseguró al concluir las deliberaciones que se sentía más aliviada. Especialmente porque esa categórica afirmación quedó registrada en la versión taquigráfica del plenario, como se estila en el procedimiento parlamentario.

Igual que Grondona se pronunció Guillermo Marconi, titular del Sadra, uno de los dos sindicatos de árbitros.

En rigor, deberá cumplir como árbitra el mismo mecanismo que sus pares masculinos. Se graduó en la Liga Tucumana de Fútbol; luego aprobó con buen promedio el curso del Sadra. Ahora figura en una lista de 80 aspirantes (de cuatro escuelas diferentes) que en marzo de 1997 serán evaluados en un curso de tres meses -termina en junio próximo- que realiza el Tribunal de Evaluación Arbitral. De esa prueba surgen los 40 mejores postulantes. Allí comienza la carrera ordinaria en el arbitraje de primera división.

Esa carrera consta de cinco categorías. Los aspirantes comienzan por la más baja: 5a., juez de línea de primera D y C y árbitro de inferiores; 4a., juez de línea A de primera B y A; 3a., árbitro de la D; 2a., árbitro de la C, y 1a., árbitro de la B y la A. Los referees son evaluados partido por partido, con el consiguiente ascenso, conforme con la capacidad de cada uno.

La AFA, para ello, debe dar de baja a una determinada cantidad de árbitros por razones de edad. El despido de los últimos 60 referees le demandó a la entidad madre del fútbol desprenderse de unos dos millones de dólares en concepto de indemnizaciones.

En el plenario de ayer, de más de dos horas y media, flotaba la protesta por la discriminación. Las justicialistas Loly Domínguez e Irma Roy y las frepasistas Cristina Zuccardi y Mary Sánchez,resultaron las voces más airadas. También intervinieron Ezequiel Barberis, Alfredo Bravo, Mario Fadel, Carlos Alvarez, Enrique Benedetti, Roberto Digón y Héctor Gatti, entre otros.

En apoyo de Florencia Romano acudieron otras aspirantes a árbitras, como Marcela Garaventa y Vanesa Lizarraga, del Sadra. Florencia está en carrera.a ¿El tiempo para llegar a primera división? "Lo determinará ella", respondió Julio Grondona. Pitazo final.

Rompió el molde

Florencia Raquel Romano, de 25 años, quiere que el fútbol profesional le dé una oportunidad y la admita tal como es: mujer. Ya bastante tuvo que fingir y engañar durante su infancia en su San Miguel de Tucumán natal, donde entre los 7 y los 12 años se cortaba el pelo y presentaba un documento falso -de hombre- para poder atajar en Tucumán Central. Por entonces, mientras duraba el partido, dejaba de ser Raquel; para todos era Roque. "Sólo el técnico sabía que era mujer. Mis compañeros no se daban cuenta porque hablaba poco y venía cambiada desde mi casa", comentó la mujer árbitro.

Florencia se hizo cargo de la ilusión de su padre, Tomás, que soñaba con el nacimiento de un varoncito futbolista. "Mi papá me enseñó a patear la pelota antes que a caminar. Me enseñó todos los secretos del fútbol." Lo suyo fue en serio cuando canalizó la vocación por el lado del arbitraje. Realizó tres cursos que la habilitan para dirigir en las divisiones inferiores de la AFA o ser juez de línea en primera D.

Egresó de la primera promoción del Sindicato de Arbitros de la República Argentina (Sadra) con el segundo mejor promedio. También completó los cursos en la Liga Regional del Sur de Santa Fe y en la Liga Tucumana. Cree haber ya pagado un derecho de piso importante: "Dirigí más de 450 partidos entre hombres de ligas amateurs y nunca tuve un problema; me respetaron mucho". El presidente del Colegio de Arbitros de Tucumán le dijo que era "imposible" cuando recibió el pedido de Romano para dirigir en primera. Pero ella no se desalentó.

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