Murió Miguel Brascó

Escritor, poeta, periodista, dibujante y experto en vinos, falleció ayer a los 88 años
(0)
11 de mayo de 2014  • 00:44

El escritor, abogado y crítico gastronómico Miguel Brascó falleció a los 88 años en Capital Federal, según confirmaron sus allegados en diálogo con los medios de comunicación social y las redes sociales.

Brascó, de fuerte personalidad y fino sentido del humor, había nacido el 14 de septiembre de 1926 en la ciudad de Puerto San Julián, en la provincia de Santa Cruz. Según contó en entrevistas, tuvo "una infancia plena y muy fascinante".

El crítico, que solía llevar moño en su indumentaria y cuestionaba el "macaneo" sobre los paladares del vino, murió de un paro cardiorrespiratorio en su casa.

Un ejemplo del bon vivant

El sommelier Fabricio Portelli recordó ayer, en diálogo con el canal de noticias TN, que "Brascó es el ejemplo del bon vivant. Vivía almorzando y cenando afuera y cuando estaba en su casa cocinaba".

"Siempre que descorchaban un vino pensaba cuál era la intención del vino. Preguntaba por qué se cobraba a tal precio. Era un defensor de la gente, decía que cada uno era un experto", añadió.

Años atrás, en una entrevista con el diario LA NACION, donde también escribía sus columnas recordó que cuando chico, sus hermanos mayores vivía en Buenos Aires con su madre y como su padre era médico estaba siempre de viaje por lo cual "tenía una vida muy libre y muy segura. No pasaba nada. Era una versión exacta de la Argentina".

Incluso se reconoció como "escritor desde muy chico. Me recuerdo siempre sentado en un lugar escribiendo".

Brascó, quien integró el club Epicuro junto al cocinero Gato Dumas y el bodeguero José Federico López, se graduó de abogado en Santa Fe y trabajó como publicista en Perú.

"Mi generación fue rescatada por Borges de la prosopopeya del lenguaje acartonado de Enrique Larreta y los escritores de esa época. Obviamente, Argentina tiene muchos antecedentes de literatura casi conversada", rememoraba y destacó que "hay una tradición en la Argentina de escribir como se habla, que fue lo que impuso primero Macedonio Fernández y después Borges".

Con sello personal

Brascó reconocía que escribía como hablaba y logró "una mezcla curiosa de lenguaje muy popular, mezclado con lenguaje muy culto. Ese mix es lo que da esa cosa rara que tiene mi estilo".

El escritor, padre de tres hijos, comenzó en la crítica literaria en la década del `60 cuando se hizo cargo de la sección buen vivir en la revista Claudia. Pero su fama comenzó a cultivarse cuando editó la primer revista bon vivant, que duró poco: Adán .

Así, continuó haciendo la revista Diners durante años, así como la revista de Credencial Pautas & Contraseñas y luego participó luego en la revista Cuisine & Vines .

Pero no sólo participó en medios gráficos. Brascó también realizó un programa de radio con Miguel Ángel Merellano y un programa de TV con Fabricio Portelli.

Brascó estaba en contra del "macaneo" mundial sobre los paladares del vino y decía que "la madera efectivamente existe como sabor, un sabor achocolatado o avainillado. Los tonos cítricos también los podés ubicar".

"Pero cuando te dicen que un vino blanco tiene aromas a flores blancas, es un invento total. Aromas a cuero de montura sudada, qué sé yo ¡Macanas!", añadía en la entrevista.

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?