No prosperó en la Justicia el 95% de las denuncias a los "trapitos"

Durante 2013 se les labraron 3191 actas de infracción; ninguno de ellos llegó a juicio
Pablo Tomino
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11 de mayo de 2014  

El cuidacoches se llevó una gran sorpresa el viernes pasado, en las inmediaciones de la Feria del Libro, en Palermo: un oficial de la Policía Federal de la comisaría 23a, acompañado por un denunciante y un testigo, le labró una contravención por exigirle dinero a un automovilista que pretendía estacionar su auto en la avenida Figueroa Alcorta. Según informó un fiscal porteño que intervino en el procedimiento, al "trapito", al que se identificó sólo para las iniciales de su nombre, JG, le secuestraron 4970 pesos y tres teléfonos celulares. Le abrieron una causa, que aún se tramita, y se marchó a su casa con la promesa de presentarse a declarar cuando sea convocado para realizar su descargo.

No es novedad que en la ciudad de Buenos Aires p roliferan los llamados "trapitos" que, en muchos casos, son apenas eslabones de organizaciones de corte netamente mafioso que se apropian de las calles para lucrar en la vía pública.

El pasado fin de semana en el que convergieron los recitales de Violetta, en avenida del Libertador y Sarmiento, en el barrio de Palermo, el del grupo pop One Direction, en el estadio de Vélez, en Liniers, y la Feria del Libro, a pocas cuadras de donde cantaba Violetta, la ciudad pareció ser un festival de "trapitos" sin contar, por supuesto, los de los polos gastronómicos, o los alrededores de las canchas de fútbol.

Lo cierto es que los cuidacoches transgreden las leyes ante los fiscales, los policías y los funcionarios del gobierno porteño.

La estadística es más que elocuente: en 2013, el Ministerio Público Fiscal contabilizó 3191 denuncias por la actividad de "trapitos". El 95 por ciento de éstas, sin embargo, fueron desestimadas por la Justicia por falta de pruebas o por que no se pudo individualizar al autor del hecho. Además, en ese mismo período, ningún caso relacionado con los cuidacoches llegó a juicio ni tampoco hubo sanciones para estos "dueños de la calle".

Así, policías, fiscales y funcionarios le prestan atención a la problemática de los "trapitos" de manera intermitente.

Tras la polémica en los últimos recitales, donde exigían hasta 150 pesos por estacionar un vehículo, se intensificaron las investigaciones sobre las redes ilegales que hay detrás de esta actividad. Y si tienen, o no, connivencia con la policía.

En la esquina de El Salvador y Armenia, hasta parecen dirigir el tránsito
En la esquina de El Salvador y Armenia, hasta parecen dirigir el tránsito

En Núñez, por ejemplo, la Justicia sospecha que un grupo de supuestos barrabravas de River se apropian de varias cuadras linderas al estadio Monumental y organizan no sólo la actividad de los cuidacoches, sino que también manejan el negocio de la venta ambulante de ropa, hamburguesas y gaseosas.

Los fiscales, en tanto, explican que la ausencia de sanciones para los "trapitos" se debe a la imposibilidad de probar "la exigencia" de dinero, como estipula el artículo 79 del Código Contravencional.

Ocurre que, para que el castigo se haga efectivo, la policía debe descubrir in fraganti al cuidacoches en el momento de "exigir" ese pago, mientras que la justicia porteña debe comprobar fehacientemente que existió una exigencia monetaria hacia el conductor para aplicar la pena correspondiente.

¿Qué sucede, entonces? Absolutamente nada. Las fuerzas del orden suelen mirar para un costado. Las víctimas de los "trapitos", en tanto, en la mayoría de los casos no presentan la denuncia. Prefieren pagar la suma exigida ante el temor, muchas veces justificado, de encontrar el auto dañado al termino del espectáculo al que vaya a asistir.

Los barrios más copados por los "trapitos" son Núñez, Belgrano y Palermo.

Según una estadística de la Justicia, el 71,7% de las 3191 actas labradas por la policía durante 2013 correspondieron a las comunas 13 y 14.

El informe de la fiscalía, además, detalla que el 40,3% de los "trapitos" identificados registró más de una imputación en el año; el 20,2% estuvo asociado a dos o tres casos, y un 20,1% a cuatro casos, o más.

Frente al Malba, el conductor saca el billete para pagar
Frente al Malba, el conductor saca el billete para pagar

Otro dato importante es que del total de las actas labradas a cuidacoches, el 99,2% fue por prevención policial (agentes de la Federal y de la Metropolitana) ya que, prácticamente, no se registraron denuncias personales por este tipo de hechos.

De todas maneras, la pasividad policial para impedir la acción de los "trapitos" es tan habitual como los conductores que eligen pagar la "tarifa ilegal" .

"El marco normativo vigente exige la prueba de la coacción para poder sancionar el ilícito. Los fiscales se ven imposibilitados de continuar adelante con la investigación dado el impedimento de probar dicha coacción. Por eso, la legislación actual es la que restringe el trabajo de los fiscales. Y se cambiar la normativa para que sea más específica y aplicable", dijo Martín Ocampo, fiscal general de la ciudad.

Qué dice la ley

El artículo 79 del Código Contravencional especifica que "quien exige retribución por el estacionamiento o cuidado de vehículos en la vía pública sin autorización legal, es sancionado/a con uno (1) a dos (2) días de trabajo de utilidad pública o multa de doscientos ($ 200) a cuatrocientos ($ 400) pesos.

"Cuando exista previa organización, la sanción se eleva al doble para el organizador." De todas maneras, ante la falta de testigos para comprobar estos hechos, no hay sanciones para los "trapitos".

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