"Bajamar", el suspenso en formato de miniserie

Novedad: el lunes próximo se conocerá esta producción dirigida por Fernando Spinner, que en diciembre comenzará a rodar su primer largometraje "La sonámbula", con guión escrito con Ricardo Piglia.
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4 de octubre de 1996  

Después de un año de incógnitas, "Bajamar, la costa del silencio", el telefilm de medio millón de dólares que realizó en 1995 Fernando Spinner, tiene un destino definido en la televisión local: los cuatro capítulos podrán verse desde el próximo,todos los lunes a las 23, por Canal 9. Y parece que tanta espera no desalentó al director, que ya está embarcado en una nueva empresa: "La sonámbula", su primer largometraje, que comenzaría a filmar en diciembre con un presupuesto aproximado al millón y medio de dólares.

Inmerso en la euforia propia de un tiempo en que se mezclan reuniones de inversores, con búsqueda de locaciones y el ajuste de diversos aspectos vinculados con el film, Spinner hace malabares para repartir sus horas entre tantas actividades. Pero no se queja. Al fin y al cabo, todo está vinculado con lo que más le gusta: dirigir.

Teresa Costantini, productora y una de las actrices de esta serie, fue la encargada de las tratativas para que "Bajamar" se exhibiera en TV.

"Después de que la serie fue seleccionada finalista del Festival Internacional de TV de Montecarlo -dijo Spinner a La Nación- hubo muchas propuestas e intenciones de compra de Italia, Israel, Francia y España. La cadena Telerey Multivisión de México la compró para exhibirla en TV y lo mismo hizo la distribuidora BMG para los cines de ese país, en una versión de cien minutos." La idea original era hacer un largometraje. Pero, finalmente, la novela que escribió Raúl García Luna encontró su cauce en el formato televisivo, adaptándose entonces al libro reelaborado por Spinner, Fabián Bielinski -también asistente de dirección del producto- y Pablo De Santis.

"Bajamar" se filmó durante cinco semanas en Villa Gesell, con activa participación de los lugareños, que conocen al realizador desde los tiempos en que residía allí.

Otros caminos de Spiner

"Bajamar": el realizador del telefilm ya tiene en marcha su primer largometraje al lado de Ricardo Piglia.

El telefilm de Fernando Spiner transcurre en un balneario llamado Bajamar, durante el invierno, y que por ello "tiene el clima de un lugar donde se convive todo el tiempo con los que no están". Llega un médico, se topa con un cadáver, pronto descubre que se trata del colega que debía reemplazar y, sin proponérselo, ingresa al meollo "de un pueblo de pasiones y conflictos que empiezan a involucrarlo", dando lugar a intrigas y encontronazos al estilo de la recordada serie "La caldera del diablo", según emparienta el director.

"Fue la primera vez que encaré un proyecto propio grande. Antes había trabajado en cortos, videos o producciones importantes de otros. Sinceramente, estoy orgulloso de «Bajamar»", comentó Spiner, quien hasta ahora testeó "el impacto favorable" que provoca el telefilm en exhibiciones privadas y en funciones del ciclo "Cine argentino: otras voces, otros ámbitos" que presentó en agosto el teatro San Martín.

En cuanto a la concreción de su primer largometraje, el realizador cree estar "en el momento justo" para el debut, después de varios reajustes en el guión que desarrolló junto a Ricardo Piglia y en la concepción general del proyecto.

La gestación de "La sonámbula" es incluso anterior a la del telefilm y el transcurso del tiempo terminó, en opinión del realizador, "siendo una ventaja" para el proyecto. "Pude pulir el guión a través de distintas versiones -comentó a La Nación- y cotejarlas con la opinión de algunas personas a quienes respeto y les pedí que me dieran sus puntos de vista. El aporte de otras miradas es siempre enriquecedor".

El guión de la dupla Piglia-Spiner ganó el concurso de óperas primas del Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales, lo que significó un adelanto de 625.000 dólares -en concepto de recuperación por exhibición en medios electrónicos-, que sumados al aporte de inversionistas privados totalizan el millón y medio de dólares que costaría el film.

Escenarios de Buenos Aires y La Pampa darán marco a esta propuesta que su mentor define como "un thriller de ciencia ficción futurista, al estilo de "El vengador del futuro`, pero muy argentina".

Les tocará a Julio Chávez y a Sofía Viruboff asumir los personajes centrales del relato, secundados por un grupo de importantes actores cuyos nombres, por ahora, Spiner se reserva.

Puesto a precisar más detalles, el cineasta sonríe y admite que le cuesta adelantarlos, porque el afán de "mantener la intriga" es fuerte.

Su lógica reserva deja, sin embargo, algunos resquicios por donde obtener más información. Surge entonces el anticipo de una trama que transcurre "en una fecha clave para la Argentina": el bicentenario de la Revolución de Mayo.

"Ha sucedido un accidente -cuenta Spiner-, por el cual medio millón de personas perdió completamente la memoria. En ese contexto reubicaron a la gente rápidamente, como se pudo. Entonces todos andan por la vida dudando de lo que se les ha dicho que son y tratando de ser algo por sí mismos".

El realizador no descarta las posibles lecturas políticas de la anécdota, pero destaca que "La sonámbula" es por sobre todo "una gran aventura clásica", entendiéndose por tal que "hay un personaje que escapa, hay otro al que le encargan encontrarlo, se produce una fuga, hay una historia de amor que sostiene toda la película y a partir de estos elementos se construye un mundo muy irreal".

Costantini, con el sello de la pasión

Desde siempre, el cine se convirtió para Teresa Costantini en su gran pasión. Como productora y actriz realizó el film "Nunca estuve en Viena" al que siguió, en ambos rubros, con "Rompecorazones". Luego pasó al video -elaboró para este medio "Mujeres", que obtuvo un premio en el festival La Mujer y el Cine- y a continuación, también como productora y actriz, encaró el teatro con la obra "Hijos", dirigida por Hugo Urquijo.

Cuando parecía que Teresa volvía al cine, su primer amor, surgió la TV: siempre como productora y actriz, concibió "Bajamar".

"Este proyecto, ya convertido en realidad -expresa- tuvo su prólogo hace varios años, cuando Fernando Spiner me presentó un guión con la primera idea de hacer de él una película. El libro me interesó, pero me pareció excesivo en cuanto a duración. Pasó el tiempo, y Spiner volvió a la carga con su libro, que había escrito en colaboración con Raúl García Luna. Entonces se me ocurrió que «Bajamar» podía ser una miniserie para la televisión."

-¿No se le ocurrió que el proyecto era muy ambicioso?

-Para mí, desde ese momento, se convirtió en un desafío. La historia es fascinante. Transcurre en su casi totalidad en Villa Gesell, donde los odios y las venganzas están presentes constantemente. Queríamos hacer una obra de calidad, con primeros actores y con todos los elementos que atrajesen al público. "Bajamar" fue invitada especial al reciente Festival de Montecarlo, donde tuvo un gran éxito.

-¿La televisión continúa en la mira de sus proyectos?

-Sin duda. Estoy muy conforme con esta experiencia, y quiero hacer telefilms que se puedan emitir mensualmente por la pantalla chica. El convertirme en productora independiente me permite transitar un camino que, si bien es difícil, llega masivamente al público.

Pero antes de emprender esta ruta, Teresa ya está trabajando en una miniserie de diez capítulos que se haría en coproducción con la Argentina, México y España.

"Será -dice Teresa- una adaptación de la novela "Mujeres de ojos grandes", de Angeles Mastretta. La TV es un medio importante que, manejado con calidad, da lugar a obras de envergadura".

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