Flavia Da Rin: “¿Para qué estoy haciendo esto?”

Un espacio experimental en busca de la entrevista soñada:el invitado se interroga y se fotografía
Silvana Moreno
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16 de mayo de 2014  

La artista visual Flavia Da Rin, que puebla su obra con autorretratos de ojos desmesurados, da un paso más y se anima también a autoentrevistarse. Así, en un intercambio de lo más confianzudo, se desafía a sí misma con preguntas que van desde lo más superficial hasta lo más profundo. El autorretrato, un cibercollage hecho especialmente.

–¿Ves televisión?

–Sí, bastante, más de lo que sería sano. Televisión y cosas online: series, películas...

–¿Qué serie estás viendo?

–Me gustó mucho True detective. Ahora estoy terminando Broad City, que es muy graciosa, sobre dos chicas que…

–¿Música?

–Últimamente escucho mucho pop y hip hop de los años 90. Consumo nostálgico. No se cuán bueno es eso.

–¿Creés que sos esnob?

–Creo que a veces soy esnob tratando de no ser esnob. Es difícil.

–Me cuesta hacer preguntas que ya no haya leído en otro lado, no puedo ser muy original.

–No importa.

–Me relajo. ¿A veces te sentís ridícula trabajando?

–Sí, muchas. Cuando me saco las fotos, en momentos en que salgo del personaje y me veo, y pienso en mi hija: ¿qué recuerdo tendrá de una madre que andaba toda disfrazada por la casa, mientras le preparaba una chocolatada? Tengo a veces una sensación parecida cuando me pregunto: ¿para qué estoy haciendo esto? Cierta culpa, cierta vergüenza.

–¿Y que te contestás?

–Cosas distintas, depende del ánimo. A veces me contesto para nada, porque no puedo dejar de hacerlo o porque es mi trabajo.

–¿Sufrís trabajando?

–A veces la paso mal y hay momentos que me encanta hacer lo que hago. Creo que es importante pasar por todos esos estados y aguantárselos, resistir las adversidades externas y las que uno mismo se genera.

–¿Cuándo hiciste tu primera muestra?

–Creo que en 1999.

–Pasó mucho tiempo.

–Sí…

–¿Miedo a qué?

–A la muerte, desde muy chica. De esos miedos terribles que te hielan la sangre, no puedo hablar mucho del tema sin angustiarme.

–Sin embargo, aparece mucho en tus obras ese tema.

–Sí, es un permanente exorcismo.

–Sos un poco… mostra, sacándote fotos a vos misma.

–No creo. Sé que se puede ver así, pero no tengo mucho culto a mí misma. En general, no siento que me esté sacando fotos a mí, sino a otro.

–Es engañoso eso.

–Lo sé, pero bueno. ¡Qué le voy a hacer!

–¿Te gustaría decir algo antes de que termine la entrevista?

–¿Puedo mandar un saludo?

–Sí.

–Un saludo a mis papás, a mi marido y mi hija. Y a mis amigos, que son los mejores del mundo. Listo.

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