Acorralado por amenazas, se fue del país un testigo clave del caso Ciccone

Se trata del ex director general de Asuntos Jurídicos del Palacio de Hacienda, José Guillermo Capdevila; podía complicar a Boudou, pero dijo que no están dadas las condiciones para declarar
Hugo Alconada Mon
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20 de mayo de 2014  • 16:22

Un ex funcionario del Ministerio de Economía cuyo testimonio en el " caso Ciccone " podría resultar clave para el futuro judicial del vicepresidente Amado Boudou se fue ayer de la Argentina, acorralado por las amenazas que declaró padecer durante las últimas semanas.

Se trata del ex director general de Asuntos Jurídicos del Palacio de Hacienda, José Guillermo Capdevila, quien a través de un comunicado público confirmó las amenazas que padecieron él y algunos familiares y que LA NACIÓN reveló diez días atrás.

"Temo por mi vida y nadie de los que tienen la responsabilidad institucional y moral fueron capaces de cuidarme", indicó. "Supongo que cuando las condiciones de seguridad estén dadas podré venir, volver a mi país a declarar como testigo y podré seguir desde el lugar que me toque tratando de hacer lo mejor por nuestra Argentina".

Horas después de marcharse del país, un allegado a Capdevila presentó dos escritos judiciales en la misma línea. Uno en el "caso Ciccone", que instruye el juez federal Ariel Lijo; el segundo, en la causa por amenazas contra el ex funcionario de Economía que se inició tras la publicación de LA NACIÓN y quedó en manos del juez Sebastián Casanello.

Las presentaciones judiciales de Capdevila coincidieron, en tanto, con el arribo del suspendido fiscal José María Campagnoli a la sede de la Procuración donde se celebraría la primera audiencia de su jury político , a raíz de su actuación como investigador principal de la causa sobre Lázaro Báez , Leonardo Fariña y Federico Elaskar. Según Campagnoli, ahora afronta una serie de represalias desde el poder. "Me hicieron una persecución que se fue recrudeciendo. Es una clara señal para disciplinar a los fiscales", afirmó.

Por su parte, Capdevila confirmó en ambos escritos judiciales que había padecido amenazas y sostuvo que consideraba que no estaban dadas las condiciones de seguridad indispensables para testificar en Tribunales.

En ninguno de esos escritos, sin embargo, el ex funcionario identificó a sus agresores. Pero dejó indicios en su comunicado público. Recordó que fue convocado como testigo ya que redactó un dictamen en el que objetó que Boudou, por entonces ministro de Economía, apoyara con su firma -pero por fuera de su competencia funcional- que la AFIP le otorgara un plan con beneficios excepcionales a la nueva Ciccone, ya controlada por The Old Fund y presidida por Alejandro Vandenbroele.

Soy testigo judicial, indicó el por entonces subalterno de Boudou, "por el hecho de haber cumplido con mi deber legal, ya que en ese momento, antes que se me desplazara, era el director general de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Economía, en un expediente administrativo y advertir al entonces ministro de Economìa, Amado Boudou, que no debìa intervenir en el expediente de Ciccone, consejo que no siguió".

Ya fuera de la Argentina -en un país que no precisó-, remarcó la desprotección que sintió durante los últimos días, desde que trascendieron las amenazas. "Nadie del Gobierno, ni de la Justicia, ni de las fuerzas de Seguridad, ni de la oposición, se ha puesto en contacto conmigo para darme apoyo y mucho menos protección alguna (a los que les corresponde), como se le debería dar a un testigo llamado (por la prensa) clave".

Según reveló LA NACION , Capdevila sería el cuarto testigo amenazado en relación al escándalo que rodea al Vicepresidente y la ex Ciccone. El primero fue un yerno de Nicolás Ciccone, Guillermo Reinwick; el segundo, Luis Scolari -un ex socio de José María Núñez Carmona, el socio de Boudou-, y la restante fue una enfermera del otro fundador de la imprenta, Héctor Ciccone, para verificar si sabía del escrito que el empresario firmó ante escribano público con detalles sobre sus reuniones con el Vicepresidente.

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