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Diego Aventin se retiró a los 33 años y como campeón

"Tengo que apoyar a la categoría desde otro lugar", dijo el último monarca del TC
Roberto Berasategui
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21 de mayo de 2014  

Nada suele pasar inadvertido cuando se trata de Diego Aventin. Ayer se conoció públicamente la noticia que durante el fin de semana último desmintió entre rumores: el actual campeón del Turismo Carretera se retiró del automovilismo deportivo. Diego lidió con el peso del apellido durante toda su campaña automovilística. "Mi papá fue el mejor presidente que tuvo el TC. Y al que no le guste, que la chupe...", fue la frase que quedó en la memoria colectiva, tratando de emular a su homónimo, Maradona, que hace más de 30 años supo acompañar a Oscar Aventin en el autódromo de Buenos Aires.

Contrastando el carácter apabullante de su padre, Diego cuenta con otro perfil. Totalmente opuesto. Si es curioso su retiro en plena temporada que defiende el anhelado título en el TC, más curiosa será la intrascendencia de su adiós. "Sé que no despierto pasiones. Soy antipático", supo reconocer el actual monarca a LA NACION en más de una ocasión.

Es cierto, Diego muchas veces fue destinatario de aquello que no podían decirle al poderoso Oscar. Y de chico (tiene 33 años y ya hace 18 que compite) se manejó pese a las suspicacias. Las mismas que generaron el título el año pasado cuando fue protagonista de maniobras por lo menos llamativas con Guillermo Ortelli. O por su condición de vicepresidente de la Asociación Corredores de Turismo Carretera (ACTC) mientras ganaba la corona, aunque por unos meses pidió licencia para ejecutar su objetivo.

Pero quizá lo que más daño le hizo al propio Aventin fue el séquito de aduladores, que solían ubicar al hijo del presidente en un lugar que el propio piloto había sabido ocupar. De hecho, Diego fue un muy buen piloto. Fue campeón de la GTI (1997), GTA (2001), Top Race (2002) y del popular TC en 2013.

Integra una familia particular. Es hijo y sobrino de campeones del TC, con Oscar (Ford, 1991 y 92)y Tony (Dodge 1980

1). En 2014 no se lució como un campeón. Pintó el Ford como cuando corría su padre, con el rojo y negro tradicionales, pero apenas logró sendos 12os puestos (Junín y La Pampa).

"Hay que tomar decisiones y no fue fácil dejar el automovilismo. Tengo que ocuparme de lo que viene. Tengo que apoyar a la categoría desde otro lugar", confesó Diego, que disputó 242 carreras en el TC, con 16 triunfos, 41 series, 45 podios, 14 poles y 14 récords de vuelta.

Como en todos los órdenes, el tiempo y la historia lo ubicarán en su lugar dentro del automovilismo...

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