Carina Zampini: "Me encantaría volver a hacer de malvada"

Carina Zampini, una actriz que no le teme al fracaso
Carina Zampini, una actriz que no le teme al fracaso Crédito: Gerardo Viercovich
La actriz conversó con Personajes.tv acerca de Camino al amor, la telenovela que vuelve a unirla a Sebastián Estevanez por la pantalla de Telefé
Martín Artigas
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26 de mayo de 2014  • 11:47

Supo componer, en los comienzos de su carrera televisiva, a algunas malvadas memorables. Pero, lejos de convertirse en "la eterna contrafigura", Carina Zampini dio el gran paso y le puso el cuerpo y el corazón a Victoria Bandi, la mujer que se animaba al prohibido amor de Marcos Guerrero (Sebastián Estevanez), la heroína del inesperadamente exitoso culebrón que fue Dulce amor.

Tentado a repetir la fórmula, Quique Estevanez volvió a convocarla para protagonizar Camino al amor, la telenovela que esta noche estrena Telefé, a las 22. Ella se lo toma con calma, aún cuando todos esperan que la pareja supere su marca y consiga vencer a Marcelo Tinelli, el eterno rival que hace de las suyas en el prime time de El Trece. Porque, antes que nada, Carina es una actriz que entiende que el suyo es un trabajo que tiene mucho de azar y poco de exactitudes.

-¿Les pesa el desafío de superar lo que hicieron con Dulce amor?

-Creo que no, pero voy a hablar por mí. No es un desafío y no hay que superar nada. Soy una laburante y trabajo desde la honestidad de hacer todo lo mejor que puedo; siempre voy a hacer mi parte con respeto y con amor, tanto para mis compañeros como para el público. Y eso va más allá de cuál sea el resultado del programa que estemos haciendo.

-Pero esa presión, muchas veces, es externa y casi imperceptible...

-Lo que pasa es que esa "presión externa" la tiene que ejercer alguien de afuera, y es cosa de uno si se la carga al hombro o no. Yo no me la cargo, porque no tengo ganas, así que no lo vivo desde ese lugar. Sí es cierto que hay como una especulación en el medio, pero es parte del juego con el que convivimos todos. En lo personal, no lo vivo así. Victoria y Marcos ya fueron, ahora vamos a contar una historia desde un lugar distinto, con la misma entrega y la misma pasión. Ojalá a la gente le encanté, ojalá cumpla con todas las expectativas, pero no estoy trabajando para conseguir eso.

No hay que superar nada. Soy una laburante y trabajo desde la honestidad de hacer todo lo mejor que puedo; siempre voy a hacer mi parte con respeto y con amor.

-¿Cómo es tu personaje en Camino al amor?

-Malena es una mujer común, de una clase media trabajadora, que vive en un barrio, trabaja todo el día, tiene un hijo de 11 años y fue abandonada por su marido. Con su mamá tiene una relación de madre e hija típica, de mucho amor pero también con conflictos, y está enamorada de un hombre con el que estuvo a punto de casarse pero, finalmente, su historia de amor quedó trunca. Pero Rocco, el personaje de Sebastián Estevanez, aparece después de 15 años y de pronto descubren que el amor está intacto, por más que ha pasado el tiempo y ambos hayan buscado recomponer sus vidas.

-¿No estás un poquito aburrida de besar siempre al mismo galán?

-¡Creo que ninguna chica podría aburrirse de besar a Sebastián Estevanez! (Risas). No estoy aburrida, y tampoco es que nos besamos tanto, esto recién arranca… Además hay terceros en discordia, está Sofía Reca, que hace de la mujer del personaje de Sebastián, y Matías Desiderio que hace del marido de Malena. Estamos felices de volver a trabajar juntos, con Sebastián nos queremos mucho, nos respetamos y nos entendemos, eso hace que la pasemos bien y que sea divertido el día a día.

-Hiciste muchas veces de malvada al comienzo de tu carrera. ¿Estás ahora acostumbrándote ahora a hacer el papel de chica dulce y buena?

-No sé si me acostumbro, son personajes distintos... Si bien tanto Victoria como Malena son heroínas, son distintas. Dentro de las posibilidades que uno tiene como actor, siempre hay que tratar de hacer que sus personajes sean diferentes. Igual me encantaría volver a hacer de mala en algún momento, es súper divertido. Tengo los mejores recuerdos de mis malvadas.

-¿Qué cosas te da el oficio, la experiencia de trabajo?

-Te da la tranquilidad de saber de lo que estás hablando y lo que estás haciendo. En lo particular, hace veinte años que trabajo haciendo telenovelas, entonces es un género que conozco; eso me da la libertad de saber de lo que estoy hablando. Pero también hay incertidumbre, porque uno hace las cosas de la mejor manera que puede y toma decisiones todo el tiempo, sobre todo en televisión donde se graba muy rápido y hay que decidir en el momento cómo encarar una escena, por ejemplo. La incertidumbre viene cuando uno se enfrenta a su trabajo plasmado.

-¿Cuál es tu techo como actriz?

-Lo desconozco. Sí se que mi desafío o mi meta en este momento es trabajar; en la medida en que pueda vivir de mi trabajo y vivir en paz, estoy bien. Por otro lado, reconozco que la gente, sobre con Dulce amor, se encontró con una Carina no había visto antes y eso me da mucha felicidad.

-¿Cómo notaste esa nueva mirada del público?

-Mayormente a través de las redes sociales, porque ahí uno puede sentir el afecto mucho más de cerca. Ni hablar que los fanáticos siempre están en la puerta de los estudios Pampa y nos vienen a traer regalos, tortas y cosas para nosotros y para el equipo.

Con renovado look, la actriz volverá a conquistar a Sebastián Estevanez en la nueva apuesta de Telefé
Con renovado look, la actriz volverá a conquistar a Sebastián Estevanez en la nueva apuesta de Telefé Crédito: Gerardo Viercovich

-¿Te asustó en algún momento ese fanatismo repentino?

-No. Tengo 38 años, cumplo 39 este año, y de alguna manera entendí que sí hay una responsabilidad de parte nuestra. A mí me siguen muchas mujeres, y las mujeres que me siguen van de los 12 a los 20 años en general, y de alguna manera me toman como un referente. Entonces siento la responsabilidad de ser cuidadosa a la hora de hablar, de transmitir cosas constructivas y de poner la atención en las cosas que yo creo que vale la pena atender, porque esas personas están en pleno desarrollo y crecimiento.

-¿Cómo convivís con la exposición?

-Eso se va aprendiendo mientras se vive. Lo que pasó con Dulce amor no lo esperaba nadie, y tuve que aprender a convivir con eso: desde que me pongan una guardia en la puerta de mi casa para seguirme con un auto, hasta que la gente se descubriera mi domicilio y me tocara timbre para sacarse fotos. Eso sucede, y cuando sucede uno trata de tomar las mejores decisiones como para que eso le afecte lo menos posible y sin lastimar al otro.

-¿A qué se debe el cambio de look?

-El pelo bien corto es porque, cuando terminó la novela, estaba un poco cansada del pelo largo y no quería cambiarme el color, así que decidí cortarlo. Y la verdad es que es muy cómodo y va muy bien con el personaje, porque le da cierta soltura, algo que Victoria no tenía.

-¿Tenés propuestas para hacer teatro o cine?

-Sí, tengo, pero cuando hago televisión prefiero abocarme plenamente a eso. Básicamente porque entiendo que el mayor desafío que tengo en la vida es el de ser equilibrada, y quiero trabajar pero también quiero ser mamá, amiga, hija y cortar el pasto en casa.

Con Sebastián nos queremos mucho, nos respetamos y nos entendemos, eso hace que la pasemos bien y que sea divertido el día a día.

-¿Cómo viviste los Martín Fierro?

-Con mucha tranquilidad, como me tomo los premios siempre, desde hace muchos años. Es grato estar nominada, es grato que premien, no es ingrato que no te lo den; es parte del medio en el que estamos y no tiene ni más ni menos importancia que eso.

-¿Por qué no fuiste a la entrega?

-Porque estaba en la Costa. Desde hace bastante tiempo estaba con ganas de irme con unos amigos, y ese era uno de los fines de semana que podíamos coordinar todos. Por eso no fui, si no hubiera ido con gusto.

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