Fenández no cree en la fuga de inversores

Sin efecto: el titular del Palacio de Hacienda negó que las denuncias de Cavallo afectan las inversiones en nuestro país.
(0)
29 de octubre de 1996  

El ministro de Economía, Roque Fernández, afirmó ayer que las denuncias que Domingo Cavallo realizó contra el Gobierno no son determinantes para los inversores extranjeros, quienes, según él, no las toman en cuenta a la hora de decidir colocar su dinero en la Argentina. Para el titular del Palacio de Hacienda, los inversores internacionales no cambiaron su decisión de invertir en nuestro país y siguen interesados en la Argentina, pese a la repercusión que tuvieron las explosivas denuncias contra funcionarios del gobierno de Carlos Menem que hizo el ex ministro de Economía.

"De acuerdo con las conversaciones que tuve con inversores internacionales, (ellos) han visto esto en los diarios, pero no están cambiando sus decisiones de invertir en el país", afirmó Fernández, quien insistió que que persiste el interés de los capitales del exterior en invertir en la Argentina.

Cavallo realizó la seman última denuncias contra el secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan; el ministro de Justicia, Elías Jassan; y el ministro del Interior, Carlos Corach.

No más ruido

Por su parte, el jefe de gabinete de asesores de Roque Fernández, Carlos Rodríguez, reclamó a Cavallo que "no genere más ruido a no ser que tenga pruebas concretas". El funcionario también observó que el ex ministro de Economía debe justificar sus denuncias porque "su canibalismo político sólo ayuda a que suba el riesgo país". Rodríguez hizo hincapié en que Cavallo tiene que mostrar las pruebas antes de hacer denuncias del tipo de las que realizó la semana última desde Nueva York, cuando dijo que no había seguridad jurídica en nuestro país. "Más vale que esas cosas se hagan cuando uno tiene los datos para que los corruptos vayan presos y no para un show político persona", dijo el funcionario de la cartera económica.

El jefe del gabinete de asesores del ministerio de Economía, dijo que en caso de las denuncias fueran ciertas serían bienvenidas, pero advirtió: Pero allí surgiría un interrogante sobre por qué no las hizo durante sus cinco años de gestión. Cavallo tuvo el privilegio de asistir a las reuniones de gabinete, cosa que pocos argentinos tienen", señaló Asimismo criticó al ex funcionario por hacer sus embates políticos desde el exterior, ya que, según su opinión, de esa manera hizo algo que no benefició a la Argentina.

Un hombre subestimado

"Lo subestimamos. Nunca debimos creer que un tipo que se la pasó haciendo ruido cuando estaba en el gabinete, se iba a callar cuando se fuera. Para colmo, no se fue, lo echamos. Ahora, habrá que hamacarse..." La frase, dicha sin el menor rigor académico, tiene, sin embargo, el sentido de una confesión. Fue lanzada a La Nación por un peso pesado menemista, tras conocerse las primeras denuncias del Cavallo pos-Gobierno. Hoy, cuando más de un funcionario se asombra frente a las reacciones del calvo economista, es probable que lo haga porque olvida que, durante su gestión, Cavallo chisporroteaba más que agua en aceite hirviendo.

Por caso, hace un par de años, plantó de un portazo una reunión del gabinete, en La Rioja, acusando a Ruckauf y a Camilión de hacerle prensa en contra. Entonces, por pedido de Menem, Caro Figueroa salió corriendo a buscarlo y tironeándolo del saco lo tuvo unos segundos haciendo equilibrio sobre un pie, pues Cavallo tenía el otro apoyado en la escalinata del avión con que pretendía volverse.

Ese episodio, luego desmentido oficialmente como todas las grescas posteriores, marcó un punto de inflexión en el Gobierno. A partir de allí, las amenazas de Cavallo de abandonar el barco se hicieron una costumbre y Menem comenzó a valerse de ellas como un modo de instalar la idea de un gobierno sin Cavallo.

Es decir, lo que en los albores del plan de convertibilidad hubiera sido una catástrofe (su renuncia), pasó a ser apenas un peligro cuando el ministro se desbocaba denunciando mafias en el Congreso, reclamando a capa y espada la ley de patentes o presionando a los legisladores para que dieran al Presidente los superpoderes que le permitirían obviar al Parlamento. Menem lo respaldó.

Cavallo, contra todos

Intempestivo, desafiante y presa fácil para montar en cólera, Cavallo se trenzó tanto con el senador Eduardo Menem, como con Emir y Karim Yoma, con el diputado Erman González, con Granillo Ocampo, con Cárdenas, con Barra, con Jorge Rodríguez y hasta con Bauzá. Los senadores del PJ lo tuvieron varias veces en el cuadrilátero del bloque mayoritario de la Cámar alta, hasta que Eduardo Vaca (PJ-Capital) le dio la extremaunción: "Si un ministro no sirve, hay que cambiarlo", dijo levantando polvareda.

Hasta el propio Menem, que siempre lo ratificaba tras cada encontronazo, lo bajó de un avión que iba a los Estados Unidos, le sacó el control de algunas dependencias y comenzó a decir, cada vez con mayor frecuencia, que él era el dueño de los votos. Para demostrárselo, le echó de Encotessa y "por radio" a su amigo Grisanti.

Hoy, sus denuncias y berrinches se potencian. Faltan tres años para renovar la Presidencia: 1095 días en los que Cavallo podría hacer campaña, de juzgado en juzgado.

No más disputas

La decisión meditada en la Casa Rosada es evitar la confrontación con Domingo Cavallo, pero los estrategas del Gobierno saben que el temperamento suele traicionar a los principales contendientes de esta pelea: tanto Carlos Menem como ex el ministro salen por los medios de comunicación en los momentos más inesperados. Cuando el Presidente regresó el sábado al mediodía de Bariloche, la estrategia era la de no hostilizar al ex funcionario. Esa tarde, en una entrevista exclusiva a La Nación, el secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, decía que el "Gobierno no se peleará con Cavallo.

Uno y otro, desconocían que en el trayecto Lima-Guayaquil, el ex ministro volvía a incomodar a Menem con sus declaraciones a una enviada especial de Clarín. La entrevista sorprendió al Gobierno porque se esperaba que éste menguara sus opiniones y, de acuerdo con Menem, aceptara trasladar el conflicto a los Tribunales.

Mientras resuenan en los oídos de los funcionarios los dichos de Cavallo, en la sede del poder se insistió ayer en que "no conviene seguir avivando la hoguera. Lo mejor es que la gente se canse de las denuncias (del ex ministro) porque lo que se quiere es bajar el perfil del enfrentamiento". La consigna es ahora no contestarle a Cavallo.

A la estrategia oficial de silenciar a los funcionarios denunciados por Cavallo, se suma otro esfuerzo de los colaboradores de Menem: intentar ganar, aunque sea un paso, y evitar que el ex ministro involucre a otros hombres del poder. Pero, ayer, colaboradores presidenciales admitieron un nuevo traspié. Como respuesta a la entrevista de La Nación al secretario general de la Presidencia, Alberto Kohan, Cavallo sumó otro funcionario a su lista de acusados: el interventor nacional de Migraciones, Hugo Franco La historia, así, queda abierta.

El Presidente dijo que se hacen imputaciones sin pruebas

"Se hacen imputaciones sin ningún tipo de pruebas con tal de hacer el mal a partir de la mentira", dijo ayer el presidente Carlos Menem. Aunque sin identificar a nadie el jefe de Estado respondía así a los últimos dichos del ex ministro de Economía, Domingo Cavallo.

Durante la ceremonia de entrega de los premios "Fe 1996" que otorga la Fundación Estirpe, Menem aclaró que desde su función como gobernante deja que "cada uno se exprese como más le convenga, aún cuando las expresiones van en contra de la dignidad, del buen nombre, de la fama de las personas y se trate de expresiones superficiales".

A pocas horas de que Cavallo hubiera dicho a Clarín que si "la economía argentina resistió el cambio de un ministro, por lo tanto perfectamente puede resistir el cambio de un Presidente", Menem dijo que "este Presidente no está para quijotadas ni mucho menos, porque ha llegado a esta función para gobernar y procurar darle a la Argentina el lugar que se merece en el concierto de las naciones del mundo".

Tras admitir en su exposición que "cometemos errores, vaya que los cometemos, sino no seríamos seres humanos", Menem consideró que "sería bueno reconocer las virtudes que tenemos".

Afirmaciones injuriosas

Por su parte, el interventor en la Dirección Nacional de Aduanas, Hugo Alberto Franco, calificó de injuriosas las declaraciones de Cavallo. Cavallo sostuvo que durante una reunión de gabinete comentó que "en el exterior consideraban que teníamos más pasivos en temas de seguridad que en temas de economía", y que durante la misma, Menem propuso crear un ministerio de Seguridad.

"Los mismos que ahora se rasgan las vestiduras por mis comentarios, en aquella oportunidad se opusieron a la decisión del Presidente", dijo.

"Todos estos funcionarios, que ahora se sienten atacados por mí, querían que Hugo Franco, por ésa época secretario de Seguridad, siguiera en esa función. Sorprendentemente, tiempo después, Franco pasó a Migraciones. Y se dice, aunque a mí no me consta, que entonces destruyó todos los archivos de salidas y entradas de personas al país. Usted sabe que para combatir el delito y el terrorismo es clave contar con esa información".

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?