Guerreros y hermanos

Las Pelotas cumple 25 años, Catupecu Machu, 20 y sus dos líderes lo celebran repasando las historiasde una larga amistad
Sebastián Espósito
(0)
7 de junio de 2014  

Germán Daffunchio es la calma que precede al temporal y Fernando Ruiz Díaz el estadio posterior: la tormenta misma en ebullición. Los dos se confiesan luchadores épicos de un rock que mientras muchos intentan dar por muerto ellos van por la vida augurándole un futuro próspero. Lo mismo hacen con sus bandas, sus músicas y con una sólida amistad que nació hace más de 15 años, cuando Catupecu presentaba su primer disco y Las Pelotas impactaba con La clave del éxito, su cuarto álbum.

"Cuando vi a estos pibes por primera vez dije, son el futuro" –recuerda Daffunchio–. Me encantó la actitud, todo, y se creó una especie de amor instantáneo. Era esperanzador ver eso y mirá cómo se dieron las cosas".

Fernando Ruiz Díaz solía ir a ver a Sumo y tiene grabado en su memoria el recital que Luca Prodan, Daffunchio, Ricardo Mollo y compañía dieron en Obras. "¡Empezaron con «Fuck You»! Imaginate lo que fue eso", dice y, como toda historia que cuenta, al hacerlo parece revivirla. En una charla extensa y con almuerzo de por medio se le erizará la piel en varias ocasiones: cuando Germán, a su manera, le dio la bienvenida al rock y cuando su "hermano mayor" le despejó una duda de aquella noche de Sumo en Obras.

Ruiz Díaz: –En la película Luca se ve cuando Prodan se acerca a Germán y le dice algo al oído. ¿Qué te dijo?

Daffunchio: –¡¿Mirá dónde estamos?!

Toda historia tiene un comienzo y la de esta amistad entre el cantante de Las Pelotas –que hoy celebran sus 25 años en el microestadio Malvinas Argentinas– y el de Catupecu Machu –cantan los 20 el 23 de agosto en el Luna Park– se inició en el verano del 98. "Nosotros teníamos que tocar en Necochea –recuerda Fernando– y yo llegué tarde. Yo iba con todos los equipos en una camioneta. Abríamos para otro grupo, uno grande, y Gabriel (su hermano), que ya estaba en el lugar, le avisó a la gente que no íbamos a tocar. Nosotros ya llevábamos bastante gente para lo que era el under y recién había salido Dale! (primer disco, de 1997). Cuando llegué le pedí al mánager de la banda principal que nos dejara tocar después, pero se puso firme y no quiso. Jorge Crespo, histórico mánager de Las Pelotas junto con Timmy McKern, se cruzó con el nuestro y nos invitó a tocar. Ellos tenían un show al día siguiente en Necochea."

Lo que sucedió al día siguiente fue amor a primera vista y escucha. Daffunchio y Alejandro Sokol siguieron con atención el set de los chicos de Villa Luro y hasta le dijeron al sonidista que le pidiera a Fernando Ruiz Díaz que tocaran un poco más de lo establecido. "Cuando bajo del escenario –completa el cantante y guitarrista de Catupecu Machu– Germán, que es un tipo increíble, muy especial y a la vez bastante bravo, se estaba riendo, tenía un pie apoyado en la pared y una mano en el bolsillo. Le agradezco por el gesto y cuando paso a su lado me dice: «Esto te va a salir muy caro». Después de eso entré a la sala de catering y agarré lo primero que vi, una botella de licor de chocolate."

Para Fernando, las amistades son como la Cordillera de los Andes, un conjunto de montañas, de historias, que vuelven una y otra vez para recordar qué las provoca. "Y una de ésas es de cuando salió Cuadros dentro de cuadros (2002; tercer disco). Las críticas nos estaban matando y coincidimos en un show en Mendoza. Cuando nos toca salir a nosotros lo veo a Germán, que estaba sobre el escenario, que se acerca, me pone las dos manos sobre mis hombros y me dice: «¿Sos consciente de que hicieron el mejor disco de la Argentina de los últimos 10 años ?»"

Daffunchio : –También nos unió mucho la vida. En las épocas oscuras nos apoyamos mutuamente, no sólo nosotros sino las dos bandas. Me acuerdo de mostrarle un demo a Fer de lo que estábamos haciendo, ya sin Ale (Sokol, su amigo desde los tiempos de Sumo), que se había ido. Para nosotros era como empezar de nuevo y él enseguida me marcó los temas que más le gustaban y me tiró una buena en un momento de muchas dudas.

Ruiz Díaz: –Es que Germán ya había sufrido la muerte de Luca (Prodan) y ahora volvía a experimentarlo con Alejandro. Me acuerdo de escuchar el disco nuevo – espierta; 2009– con él en el auto, en Córdoba. Mi mamá es cordobesa, es la ciudad que más amo después de Buenos Aires. Yo nací en Santa Fe, en Guadalupe, pero Córdoba es especial. Ni bien termino de escuchar «quizás fue una burla del destino, pudiste abrir la puerta equivocada...», le pregunto a Germán si lo escribió después de la muerte de Sokol. Y me dijo que no, que la tenía de antes. Increíble.

Daffunchio: –La historia es recíproca. Yo me acuerdo cuando me hiciste escuchar "Metrópolis nueva" (de El mezcal y la cobra), entrando a un hotel. Con el tiempo los lazos de unión se agrandaron y él me dio una visión del rock y de nosotros en la que nunca había pensado. La nuestra es una especie de lucha épica inexplicable, que sólo entendemos los que estamos en ella.

El accidente de Gabriel Ruiz Díaz y la muerte de Alejandro Sokol fueron dos momentos duros que sirvieron para templar la amistad. Antes y después de eso hubo decenas de anécdotas en festivales –las favoritas son de Cosquín Rock– y escenarios a lo largo del país, además de vacaciones compartidas y momentos de entrecasa. "Te voy a decir lo que veo en Fernando que me encanta: autenticidad –dispara Daffunchio–. Él es igual acá, allá; en todos lados está loco, siempre. Tengo una imagen de él tocando la guitarra toda la noche con un hijo mío, Gaspar. Ahí te das cuenta que nos une la vida."

Ruiz Díaz: –Yo me tomé el atrevimiento de ser amigo de Germán, que en realidad es un padre para mí.

Daffunchio: –¡Cómo padre! Hermano mayor...

Eso de festejar 25 años no le agrada a Daffunchio, por eso el show de esta noche se llama 5x5. Va a ser filmado y saldrá en DVD, pero también hay un disco nuevo listo para ser grabado. Catupecu llegó a los 20 años y prepara una noche especial en el Luna Park y box-set con material inédito, rarezas y una película. "Nosotros estamos siempre en movimiento –reflexiona la voz de Catupecu–. La película se llama El grito después, que es el nombre de un tema nuevo que incluimos en la caja, pero nuestra intención no es detenernos en el tiempo. Eso nunca...".

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?