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Amado Boudou declaró durante casi seis horas ante el juez Lijo

El magistrado que investiga el caso Ciccone rechazó la grabación de la audiencia; el vicepresidente se explayó en sus respuestas
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9 de junio de 2014  • 20:08

El juez federal Ariel Lijo indagó hoy al vicepresidente Amado Boudou por la supuesta apropiación de la imprenta Ciccone Calcográfica. La audiencia se desarrolló durante más de siete horas, bajo un fuerte operativo de seguridad en el despacho del magistrado, ubicado en el tercer piso de los tribunales de Retiro, en Comodoro Py 2002.

Pasadas las 11, Boudou se presentó en el juzgado con un camarógrafo que no tenía ninguna identificación. Pero Lijo rechazó el pedido para grabar la audiencia por la vigencia de los artículos 16 y 18 de la Constitución Nacional, que establecen la igualdad ante la ley y el debido proceso.

Recién a las 13, Lijo le leyó los cargos que enfrenta en el caso Ciccone y comenzó la declaración del vicepresidente, el primero en ser indagado por un hecho de corrupción en ejercicio de sus funciones. Luego, llegaron las preguntas del juez y del fiscal del caso, Jorge Di Lello.

Durante la extensa indagatoria, en la que Boudou se explayó en sus respuestas, hubieron dos breves cuartos intermedios, uno para almorzar y otro por la tarde, tras el cual se reanudaron las preguntas. El vicepresidente terminó de declarar pasadas las 18.30.

Boudou estuvo acompañado por el abogado Diego Pirota, del estudio Richarte, y Eduardo Durañona, letrado de su confianza. La indagatoria se realizó en una de las secretarías del juzgado, ante un secretario letrado que tomó nota de las expresiones del vicepresidente, para dejar constancia de ellas en un acta.

Se espera que tras la lectura del acta de declaración, Boudou hable ante la prensa en la entrada principal de Comodoro Py.

La llegada al juzgado

La llegada de Boudou a los tribunales generó una fuerte expectativa en Comodoro Py. El ex titular del Palacio de Hacienda arribó a Retiro pasadas las 11 y se abrazó con los militantes kirchneristas de distintas agrupaciones que se apostaron en la puerta del edificio para apoyar el vicepresidente, cuyo futuro judicial comenzará a definirse hoy. "¡Fuerza, Amado!", le gritaban los militantes.

Antes de la audiencia, el ex titular del Palacio de Hacienda brindó diversas entrevistas a los medios y se mostró tranquilo: "Mi intención siempre fue no involucrar a nadie. El ataque está centrado en mí, se tiene que resolver en mí, porque yo tengo la verdad. Es muy conmovedor recibir el afecto y acompañamiento, pero hay que darle para adelante", afirmó Boudou.

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La acusación

El juez Lijo acusa a Boudou de apropiarse , a través de conocidos suyos, de la imprenta Ciccone Calcográfica, que se dedica a fabricar papel moneda, para hacer negocios con el Estado y con el partido gobernante.

De los próximos pasos del expediente dependerán el futuro judicial del vicepresidente y los efectos políticos que el caso pueda tener sobre el gobierno de Cristina Kirchner. La Casa Rosada siguió con suma atención los movimientos en la causa, que se aceleró en los últimos días con la decisión de Lijo de adelantar a esta semana las declaraciones indagatorias.

Según la acusación, Boudou se quedó con el 70 por ciento de las acciones de la ex Ciccone para beneficiarse al obtener, entre otros, contratos para imprimir billetes y boletas electorales del Frente para la Victoria. Para hacerlo, sostuvo Lijo, se reunió con los responsables de la imprenta, Nicolás Ciccone y su yerno Guillermo Reinwick, a quienes le dijo que dejaba en manos de José María Núñez Carmona, socio y amigo del vicepresidente, los detalles para facilitar el traspaso accionario.

Lijo describió el proceso de apropiación de la imprenta, que luego se nacionalizó mediante una ley del Congreso votada con mayoría kirchnerista, en seis etapas: la adquisición de la firma The Old Fund el 1° de septiembre de 2009, el interés de Boudou y su socio Núñez Carmona para quedarse con la imprenta a través de The Old Fund en 2010 y la relación con Alejandro Vandenbroele, representante de esa firma y luego director de la nueva Ciccone; además, el salvataje de la AFIP luego de que Boudou -entonces ministro de Economía- adquirió mediante sus allegados la empresa el 1° de septiembre de 2010 y los esfuerzos por lograr un plan de facilidades para pagar las deudas con el fisco y obtener un certificado del fiscal para hacer negocios con el Estado; la presión sobre la empresa Boldt, que arrendaba la planta de Ciccone, para que dejara la fábrica y rescindiera el contrato; el pase para sacar de en medio a la Casa de Moneda como proveedora de billetes, y por último el contrato con el Estado de la nueva Ciccone, rebautizada Compañía de Valores Sudamericana (CVS), para imprimir 410 millones de billetes, el 16 de abril de 2012.

Antes de la audiencia, Boudou cuestionó esta descripción de los hechos que hizo Lijo en su acusación y dijo que es nula porque se basa en pruebas falsas.

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