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Bazares con estilo actual

Para equipar y decorar la casa ya no es necesario hacer compras por rubro en diferentes locales: la vajilla, los textiles, el mobiliario y los accesorios conviven en casas de diseño ambientadas como casas para habitar
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11 de junio de 2014  • 16:26

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TRAMANDO CASA

Tramando Casa propone una fusión entre los géneros textiles creados por Martín Churba y los diseños industriales (equipamiento, mobiliario, accesorios) del estudio PLAN Arquitectura, de Cecilia Timossi y Mauro Bernardini, quienes también llevan a cabo proyectos de interiorismo.

Entre los productos del local se encuentran sillas, butacas, banquetas, sillones, mesas, camas, respaldos, lámparas, mantas, almohadones y objetos de decoración. Además de cargar con una notable trayectoria textil y de diseño desde el apellido, la propuesta de la marca se diferencia por la exclusividad de los motivos, la nobleza de los materiales y la identidad de cada una de las piezas, que oscilan entre el diseño, el arte y la artesanía. Los tejidos a mano, los cueros crudos, las terminaciones intervenidas, las texturas expresivas y las estampas forman parte de la promesa tramada para el hogar.

Línea Negra es la última colección de la firma, integrada por equipamientos para interiores producidos en hierro crudo y madera grafitada. La estética preindustrial y la impronta artesanal de las piezas buscan acercar los diseños al estado natural de los materiales, lo que desde la marca llaman "raw spirit", o espíritu crudo: "A la hora de seleccionar o diseñar ítems para nuestras propuestas de Interiorismo, nos interesan las texturas, los colores y los rastros de envejecimiento que viven en los materiales de forma natural". El buen gusto deja de ser un evento para la contemplación: los diseños de Tramando Casa están pensados para ser tocados y sentidos.

PEHACHE

Propiedad horizontal palermitana devenida en casona con cosas para la casa: esta podría ser una de las descripciones de Pehache, la tienda creada por las hermanas Mariana y Carolina Medina. Profesionales de la comunicación y el marketing, las dos son amantes del diseño desde temprana edad: luego de algunas vueltas por el mundo (Europa, Asia, Estados Unidos) dieron forma a este proyecto que, además de ser una "casa viva" -como la llaman- en la que todo está a venta, tiene su propio espacio gastronómico.

Lo clásico y lo moderno, lo industrial y lo artesanal, el diseño y el arte son algunas de las ecuaciones binarias que conviven en los distintos ambientes de la casa (cocina, living, baño, jardín), impregnados por el encanto original de sus pisos de pinotea, sus arcadas exteriores y sus aberturas de madera.

Para la cocina se pueden encontrar juegos de té, platos, vasos, bowls, jarrones, frascos y carameleras. Para salas y dormitorios hay bibliotecas, mesas, sillas y sillones, además de un sector exclusivo para ambientar habitaciones para bebés y niños. Pehache también lanzó su propia línea de muebles, que incluye sillones, cómodas, almohadones, respaldos de cama, escritorios, mesas de luz, bibliotecas y mobiliario para chicos en tonos naturales y madera de lenga laqueada. La novedad: la marca inauguró su propio estudio en el que ofrece asesoramiento, diseño de muebles a medida, restauración de piezas antiguas, proyectos para interiores y desarrollo de obra. No se sorprendan si una vez por mes pasan y notan que las vidrieras se ven diferentes: ¡es Pehache que tiene algo nuevo para mostrar!

PAUL DECO

Sobre una antigua carbonería que también sirvió de galpón, el decorador Pablo Chiappori creó uno de los reductos para el equipamiento y la decoración más celebrados de la ciudad (y desde el verano, también de Punta del Este, en donde se encuentra su tienda hermana). Dos vías antiguas guían el camino a través de un pasillo que desemboca en un vivero, al que el año pasado se sumó una pequeña y simpática sucursal de Decata, cafetería responsable de tortas perfectas.

Paul Deco es una "french gallery" aunque allí no todo es francés sino que es posible encontrar artículos nuevos, usados, intervenidos y reciclados de las más diversas latitudes y, por supuesto, de productores, artistas y diseñadores locales. Arañas con caireles de cristal y lámparas galponeras, sillones victorianos y sofás Chesterfield de cuero avejentado, vajilla diaria y de fiesta, escritorios escandinavos y mesas de campo, chapas enlozadas y láminas enmarcadas (entre muchos, muchos artículos más) pueblan los generosos salones de Paul creando escenografías cálidas, domésticas y reales.

Dentro de viejos aparadores, cajas y cajones se pueden encontrar jabones y velas de combinaciones inéditas, tirantes para puertas y cajones y productos de papelería artesanal. Entre las curiosidades se encuentran linos húngaros de fines del siglo XIX, sacos alemanes de harina previos a la Segunda Guerra Mundial, jaulas de madera y vitrinas de boticario. Paul Deco no es un lugar de paso para la compra rápida: merece una visita sin apuro para poder apreciar cada rincón y rendirse ante la tentación de este bazar de mundos de ayer y de hoy.

Por Romina Metti.

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