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Fernando Dente se animó a la dirección

"Me gusta que en el teatro se respire distinto a como se respira en la vereda", afirma este artista que, con 24 años, dirige Criatura emocional, la obra con la que llena el Tabarís
Silvina Ajmat
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17 de junio de 2014  

La imagen es un despilfarro de ternura: un gurrumín de cinco años sentadito en el palier de su edificio dibujando con marcadores de colores los tickets de las entradas para su primer gran show. Fan de los Power Rangers, como tantos que transitaron su niñez en los años 90, organizó una presentación con amigos donde jugaban a ser el famoso team de superhéroes de cascos y ropajes espaciales. Montó una platea con sillas de plástico y le indicó personalmente a las mamás de los otros actores cómo debían vestirse para la obra a la que prácticamente obligó a asistir a padres y parientes. "No salió bien, pero yo estaba emocionadísimo", recuerda Fernando Dente y admite que ahora se siente igual, como cuando tenía cinco años y jugaba, porque está disfrutando de las mieles de un nuevo objetivo cumplido: a los 24 años se convirtió en director de un musical exitoso en la ansiada calle Corrientes, Criatura emocional.

Así de precoz fue toda su carrera. Porque, vale aclarar, pese a su escandalosa juventud, Dente tiene muchos años de trabajo intenso como actor en los grandes escenarios locales. Sus títulos más rimbombantes incluyen Hairspray, Despertar de primavera, La novicia rebelde, Casi normales y este año fue uno de los Sres. & Sres. del musical, recital que reunió a los más grandes representantes masculinos del género en el Gran Rex. Ganó el premio Hugo al mejor actor en 2010, y no para de trabajar desde los 17 años, cuando triunfó en el reality High School Musical, la selección y se convirtió en el protagonista de la versión argentina de la película teen producida por Disney que fue furor en todo el mundo. Se sabe un "niño prodigio" y no reniega de ello, sino que se autoinvita a reflexionar: "Siempre supe que iba a ser actor y que me iba a dedicar a esto, pero pensé que me iba a pasar a los 30 años. Sé que soy un privilegiado y muchas veces me encuentro pensando en que no puedo creer todo lo que me pasa".

Es que Fer, como le dice casi todo el mundo, es de esos artistas que nacen con una estrella tatuada, que tuvo la fortuna de que alguien viera su talento y lo detonara. Ese alguien fue Ricky Pashkus –como jurado del reality primero, como director después–, aunque venía preparándose: a los diez años comenzó a estudiar actuación, a los 14 entró en la escuela de Hugo Midón, y un año y medio después de brillar en su primer musical infantil, Derechos torcidos, llegaron como un zarpazo la fama televisiva, las fans y los grandes titulares.

"Cuando pude calmar un poco, intenté buscar otras cosas para completarme. Empecé a estudiar en El Brío y a dar clases". La mención de El Brío, el teatro de Claudio Quinteros, que murió el año pasado inesperadamente, lo llena de emoción: "Ahí descubrí que el arte era una palabra a la que había que tenerle mucho respeto pero no miedo, que hay que nombrarla más. Es gente muy talentosa y culta, y nada snob". Fue en esas clases donde comenzó a reflexionar más sobre los destinos de su quehacer como artista: "El esnobismo es una cosa espantosa. Esto de lo comercial y lo no comercial no me importa. No lo vivo con diferencias. Si así lo hiciera, me parece que no lo haría. Soy joven y no tengo que mantener a nadie. No voy detrás de eso. En El Brío descubrí herramientas y me fui con armas concretas. Aprendí a no depender de la inspiración ni de la magia, y a embarrarme. Me cambió muchísimo… Lo único que hago es recomendarle a todo el mundo que vaya ahí".

El gen del director se le activó cuando empezó a dar clases. "Hicimos un espacio con Felipe Forastieri [actor, protagonista de la actual puesta de Los Miserables, en Madrid], con quien armamos una minicompañía con algunos alumnos. Veía que ninguno de los sistemas de proceso creativo que yo conocía, tanto en el off como en el comercial, eran realmente beneficiosos para la creación. Estaban sujetos a presiones, fechas… Así que trabajamos focalizando en eso, en el proceso. Hicimos algo supercaprichoso, pero defendiendo el capricho. Y me di cuenta de que me gustaba mucho esta misión de ordenar y transmitir lo que imaginaba". Poco tiempo después de esa primera creación colectiva bajo su coordinación, llegó la propuesta de los mismos productores de Casi normales para dirigir Criatura emocional, una obra del off Broadway arriesgada por varios motivos: tiene un público impreciso, para adolescentes reflexivos quizás, y toca temas polémicos como la trata de personas, las ablaciones, violaciones y la sexualidad desde el punto de vista de seis chicas –interpretadas por Candela Vetrano, Ángela Torres, Manuela del Campo, Martina Juncadella, Delfina Chaves, Katja Martínez y pronto se incorporará Sofía Pachano que rotará roles con las demás–.

"Ahí donde algo me haga cosquillas en la panza, me lanzo." Así define Dente su determinación a la hora de tomar riesgos. Aceptó de inmediato, y en ocho semanas montó la obra sin perderse ningún detalle. "Soy un poco pulpo", bromea. Desde la puesta de luces a la escenografía, estuvo presente en todas las etapas. "Aunque la obra venía de afuera no estaba atado a nada. Podía hacer mi propia puesta y eso me cautivó mucho. En ningún momento dudé. Sí tuve miedo cuando me lo propusieron. Pero justamente por eso trabajé y me ocupé más. Las chicas me entendieron enseguida y seguimos el mismo camino, las entreno antes de salir a escena y después de cada función les hago devoluciones", describe y usa una analogía muy acorde al espíritu mundialista para definir lo que siente: "Es muy satisfactorio diseñar una táctica y ver que cuando salen a la cancha, funciona".

Dice "ya no sufro", porque un año atrás su nombre fue objeto de muchos comentarios cuando renunció a Tango feroz, el musical basado en la película homónima que lo tuvo a él como el mítico Tanguito. Conmovió a Nacha Guevara, fue aplaudido por Fernán Mirás y por Marcelo Piñeyro. ¿Por qué no quiso seguir con semejante papel? Esa pregunta desató una catarata de especulaciones porque fue el primer papel que le valió una mala crítica en la prensa, y el rumor decía que se iba porque no podía soportarlo. "Me desilusionó mucho todo lo que se dijo. La verdad, lo pasé horrible. Lo de la crítica no me pesa. Yo quiero que la vara esté alta… Uno se lo toma como personal, pero aprendí que a veces te tenés que golpear en la frente. Yo tenía un contrato por tres meses y no renové por la reposición de Casi normales. Eso generó malestar y enojos", explica en una suerte de descargo. "Me gustaría que un día todos podamos decir que nos va espectacular. Que la experiencia de ir al teatro sea una experiencia en su totalidad, que las salas estén lindas, que los boleteros estén informados de qué obra están vendiendo, que los actores lleguen temprano, que el teatro esté bien hecho, y que en el teatro se respire distinto a como se respira en la vereda".}

Los afiches del problema

Aunque ahora está exultante con el suceso de Criatura… –llena el Tabarís y a partir de julio subirá a escena de miércoles a domingo–, hubo tensión cuando los carteles que publicitaban la obra causaron tanta polémica que los levantaron de circulación. "Las frases que usaron son de la obra, pero fuera de contexto daban un mensaje equivocado. Pese a eso, fue muy bien recibida y ya no sufro que se hable de lo que hago".

Criatura emocional

De Eve Ensler

Jueves y viernes, a las 20; sábados, a las 18 y domingos, a las 17 y a las 19.

Tabarís, Corrientes 831.

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