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Felipe, íntimo: buen humor y una relación especial con su madre

En privado, es más cercano a Sofía que a su padre; en público, se muestra tímido
Mabel Galaz
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19 de junio de 2014  

MADRID.- En público se muestra serio y algo tímido. En privado derrocha sentido del humor y calidez. Felipe de Borbón y Grecia gana en las distancias cortas. Se parece más a su madre que a su padre. Pero doña Sofía cree que en realidad a quien se asemeja es al rey Pablo, su abuelo materno, a quien no conoció. La reina tiene debilidad por él. Tanta que muchas veces afirmó: "Estoy enamorada de mi hijo". La relación entre ambos es cómplice y especial. Lo es desde que hace 46 años vino al mundo en la desaparecida clínica madrileña Nuestra Señora del Loreto. Ese día su padre corrió por el pasillo gritando: "¡Es un niño!" Había llegado al mundo el heredero tras los nacimientos de las infantas Elena y Cristina.

Horas después de que Juan Carlos anunciara su intención de abdicar , la reina decía: "Todo va a seguir igual". Era la manera que tenía de explicar que con su hijo en el trono la continuidad del proyecto monárquico estaba asegurada. "Él está al tanto de todo", añadía. Y es que el príncipe de Asturias, aunque siempre dejó claro que no tenía ninguna prisa en heredar, está preparado. "A la orden" fue la respuesta que le dio a su padre cuando éste le anunció que había llegado su hora. Juan Carlos no quería que su hijo se marchitara como Carlos de Inglaterra, que sigue esperando aunque ya cumplió la edad oficial de jubilación.

Felipe fue una pieza clave en los últimos años en la familia. Ejerció de mediador entre sus padres y su voz con las repercusiones que tuvo para la Corona la imputación de su yerno, Iñaki Urdangarin, por su implicación en el caso Nóos. Y el príncipe, tanto en público como en privado, siempre pidió que la justicia actuara. Él ya lo hizo hace tiempo distanciándose de la familia Urdangarin y Borbón.

Los tres hermanos siempre llevaron bien, pero entre Felipe y Cristina hubo una relación más próxima por la similitud de sus caracteres. Ellos son más parecidos a su madre. Elena es una Borbón.

En el palacio de La Zarzuela, en familia, se habla en inglés cuando está la reina. Fue una norma que se impuso desde hace años en la casa con el objetivo de que el príncipe y las infantas obtuvieran un nivel de inglés muy fluido. Con el rey se comunican en castellano. A Juan Carlos sus hijos lo llaman el "patrón", calificativo con el que él también se refería a su padre, el fallecido conde de Barcelona. Un término marinero que también tiene que ver con la afición por la vela que comparte la familia.

En 1992, Felipe concedía una entrevista para hablar de su participación en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Ser olímpico es una tradición en su familia. Sus padres, los reyes, lo fueron, su hermana Cristina también, e incluso su tío Constantino de Grecia. "Todos hemos navegado desde pequeños, quizás eso te mueve a practicar más y si tienes una opción de hacer alta competición lo intentas". Él lo logró compartiendo equipo con Fernando León. "He hecho un poco de encaje de bolillos porque la gente que se dedica a preparar unos Juegos lo hace al ciento por ciento y varios años siempre. El ser aficionado tiene sus problemas", explicaba. No sólo fue olímpico en 1992, sino que también se convirtió en el abanderado del equipo español. Para el recuerdo queda aquella imagen emocionada de su hermana, la infanta Elena cuando lo vio aparecer en el estadio Olímpico durante la ceremonia de inauguración. Ese día Felipe era la imagen del deporte español y también la de una nueva España, más moderna, que se presentaba renovada ante el mundo.

En 1992 ya se le adjudicaban novias a Felipe. En aquella época se habla de su relación con Isabel Sartorius. Pero tuvieron que pasar diez años para que conociera a Letizia Ortiz Rocasolano, la mujer del Telediario. Sofía fue la primera en percatarse de que algo estaba cambiando en la vida de su hijo, que desaparecía todos los días cuando llegaba la hora del informativo. Pronto descubrió que la culpa de las ausencias la tenía la presentadora a quien había conocido en una cena en casa del periodista Pedro Erquicia.

La aparición de una profesional de la televisión divorciada supuso todo un tsunami en la vida de la familia real. Felipe estaba decidido a que nadie se interpusiera en el camino de su felicidad. Ya había cedido con Isabel Sartorius, como más tarde tuvo que hacer apartando de su vida a Eva Sannum. El príncipe apostó fuerte y ganó. Su madre fue una vez más su cómplice. Letizia llegó al palacio de La Zarzuela en el invierno de 2003 para ser tutelada por la reina. Ella le habló de cómo desempeñar su papel y Letizia se lo agradeció en público el día en que se hizo oficial el compromiso matrimonial. Una declaración ya famosa de la princesa de Asturias porque el príncipe la interrumpió y ella le pidió: "Déjame acabar".

Pasaron diez años del matrimonio de los príncipes de Asturias. Ahora son padres de dos hijas, las infantas Leonor, de ocho años, y Sofía, de seis. Ellos son el futuro, los reyes del siglo XXI. Los que tienen por delante la tarea de dar un nuevo sentido a la monarquía para que siga teniendo sentido su existencia.

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