Fervor y malestar, las dos caras de la proclamación de Felipe VI en Madrid

Miles de personas presenciaron el recorrido del flamante rey desde el Congreso hasta el Palacio Real; banderas, banderines y flores engalanaron las calles de la ciudad; tres personas fueron detenidas acusadas de "desobediencia"
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19 de junio de 2014  • 11:22

"En la España unida y diversa cabemos todos". Felipe de Borbón , proclamado hoy rey de España, apostó en su primer discurso como monarca por "la unidad y no la uniformidad" del país. "Caben distintas formas de sentirse español", dijo.

Poco después, cuando salió del Congreso y recorrió las calles de Madrid hasta el Palacio Real, miles lo vitorearon y homenajearon y otros repudiaron el relevo en la Corona y el sistema monárquico, a pesar de que estaban prohibidas las manifestaciones prorepublicanas.

El rey Felipe VI y la reina Letizia , acompañados por sus dos hijas, Leonor y Sofía, recorrieron las calles madrileñas en dos autos: un Rolls Royce descapotable, ocupado por los reyes, y un segundo en el que fueron las niñas.

En una jornada soleada y calurosa en Madrid, miles de personas, entre ellos muchos turistas, agitaron banderas al paso de la comitiva real. La ciudad fue engalanada con banderas y flores para el día histórico. A lo largo del recorrido real, hasta las vallas que separaron a la gente del auto de los reyes lucieron el emblema nacional.

En el Callao, una pantalla gigante transmitió en directo la ceremonia. La Puerta del Sol lució con una fotografía gigante de los reyes en la fachada de la sede del gobierno regional de Madrid. La sede del Ayuntamiento, en la plaza de Cibeles, exhibió dos banderas gigantes de España. 700 autobuses urbanos llevaron pequeños banderines encima de los espejos retrovisores.

"Desobediencia". Durante la mañana, la policía detuvo en el centro de Madrid a tres personas, acusadas de desobediencia: llevaban camisetas y emblemas republicanos, según fuentes policiales consigadas por el diario El País .

Alrededor de 400 personas se concentraron en los alrededores de la plaza de Tirso de Molina con banderas y camisetas en favor de la república. La reunión fue pacífica y la policía no intervino porque ese lugar, alejado del recorrido de la comitiva real, no estaba vetado por las autoridades.

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