Felipe abre su reinado con una misión difícil, Cataluña

Visitará la región, la semana próxima, en un intento de facilitar el diálogo entre Artur Mas y Rajoy
Martín Rodríguez Yebra
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21 de junio de 2014  

MADRID.- Con el pulso de un equilibrista, Felipe VI empezará a ejecutar en los próximos días la misión de Estado más delicada que le espera en el amanecer de su reinado: acercar a Cataluña a España antes de que sea demasiado tarde para detener el proceso independentista.

Está dispuesto a involucrarse de manera discreta en el mayor conflicto territorial que ha enfrentado la España democrática. Lo hará dentro los limitados poderes que le otorga la Constitución a la que juró fidelidad, es decir como árbitro o mediador entre dos instituciones -el gobierno central y el regional- sin canales de diálogo. Uno de los primeros viajes de Felipe como rey será el jueves próximo a Girona, en el norte catalán, donde tiene previsto inaugurar un foro de una de las fundaciones de la Corona.

Durante los actos de su proclamación el rey habló anteayer con el presidente de la Generalitat y principal impulsor del plan secesionista, Artur Mas, para acordar una reunión oficial en ocasión de esa visita. "Es una buena fecha para que se encuentren. Hay que ver las agendas", dijo la vicepresidenta catalana, Joana Ortega.

Mas asistió anteayer a la jura de Felipe VI. Todas las miradas se posaron en él cuando terminó el discurso inaugural del nuevo monarca y se vio que no aplaudía.

Tras la recepción oficial en el Palacio Real, los reyes Felipe y Letizia lo recibieron con un saludo en catalán. Estuvieron conversando durante la recepción, cerrada a las cámaras. Mas también habló allí con el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, aunque aclaró que fue sólo una charla protocolar.

Pero por la noche, el líder catalán dio una entrevista a la CNN en la que abrió una puerta a Felipe VI: "Estoy seguro de que hará alguna cosa para encontrar la solución". Mas pretende convocar una consulta popular para el 9 de noviembre próximo, en la que los catalanes decidan si quieren independizarse de España. Rajoy -al igual que el Congreso, con el 80% de los votos- advierten que sería anticonstitucional y se proponen impedirlo.

Felipe VI dejó en claro que considera la crisis catalana como una prioridad cuando en su discurso prometió trabajar por una España "unida y diversa". Hizo guiños a los nacionalistas cuando diferenció unidad de uniformidad y cuando prometió fomentar las distintas lenguas que se hablan en el país.

Los independentistas lo juzgan insuficiente. Esperan que el rey medie para que Rajoy autorice o al menos no prohíba la consulta secesionista, algo que parece fuera del alcance del heredero de Juan Carlos I.

La Moncloa quiso dejar sentado esos límites ayer mismo. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría advirtió que "a Felipe le corresponden las responsabilidades que señala el artículo 56 de la Constitución" (arbitrar y moderar el funcionamiento de las instituciones y asumir la más alta representación del Estado en las relaciones internacionales). Insistió en que cualquier negociación con Cataluña dependerá de las autoridades políticas.

Esa cautela contrasta con las expectativas en sectores del poder político y económico que ven urgente encontrar una salida. Algún pacto que mantenga dentro de España a su región más rica (el 20% del PBI del Estado), a cambio de mayor autogobierno y ventajas fiscales. Por ejemplo, el banquero catalán Isidre Fainé, presidente del grupo La Caixa y uno de los empresarios más influyentes de España, abogó por "una gran negociación" entre España y Cataluña "que sea buena para ambas partes".

En el Palacio de la Zarzuela señalan que Felipe VI cumplirá con su palabra de actuar por la unidad del Estado, pero insisten en que no puede ser él quien halle la solución. En ámbitos parlamentarios tanto dirigentes del gobernante PP como del socialismo creen que sus gestiones podrían darles la "excusa" a Mas y a Rajoy para bajarse del ring y empezar a explorar una negociación posible.

"Cataluña debe ser una asignatura principal para Felipe. Puede ser su 23-F", opinó el historiador Joaquim Coll, integrante de la plataforma antiseparatista Societat Civil Catalana. Aludía a la actuación que más legitimó a Juan Carlos I, cuando paró el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

Fueros para Juan Carlos

El nuevo rey inauguró ayer su actividad con una reunión de trabajo con Rajoy en el despacho de la Zarzuela en el que ejerció el cargo su padre desde 1975. "¿Cómo estuvo todo?", le preguntó al presidente, sobre la ceremonia de jura. "Yo creo que bastante bien", respondió Rajoy, antes de echar a los testigos.

De la reunión sólo se supo la agenda internacional inmediata del rey (viajes al Vaticano, a Francia, Marruecos y Portugal), se confirmaron la visita a Cataluña y también una reunión que tendrá hoy con familiares de víctimas del terrorismo. La semana que viene dará audiencias privadas a las principales autoridades de los tres poderes y de las Fuerzas Armadas.

Poco después el gobierno anunció una medida polémica que involucra a la Corona: decidió impulsar por una vía urgente una reforma legal que permitirá al rey emérito Juan Carlos contar con amplísimos fueros judiciales que lo protegen de por vida por eventuales demandas civiles y penales. Incluso las que pudieran tener relación con su vida privada.

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